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lunes, 14 de abril de 2014

EL PROFETA LOCO: UN GRITO DE INDIGNACIÓN






El pasado 11 de Abril asistimos  en el Teatro Galileo al estreno de la obra "El Profeta Loco", una producción de Avanti Teatro, con Eduardo Velasco como único actor. 


Un monólogo tragi-cómico y sacrílego que camina entre lo divino y lo humano, y se confunde entre dos vidas paralelas: la de Jesús que cambió y partió la historia en dos y la de Manuel, un hombre actual arruinado, sin nada que perder, encerrado por clamar su rabia y que en su delirio, se cree un profeta, se cree Jesús, el Hijo del Hombre.


Según el actor, la obra es un "grito de indignación, de basta ya, de ya está bien con todo lo que está sucediendo, y se pregunta: ¿quiénes son los cuerdos y los locos ahora mismo?".

Una crítica a la crisis, la desigualdad y las injusticias que nos invita a reflexionar sobre las bases de nuestra propia existencia. ¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy aquí, en la tierra? ¿Para qué he nacido? ¿Qué he hecho con todo aquello por lo que Jesús se sacrificó? 

Y si Jesús se descolgara de la cruz, ¿no sacaría el látigo en el templo como hizo con los mercaderes?, ¿no sería tachado de loco?, ¿quiénes serían esos mercaderes?, los banqueros, los políticos, la Iglesia, los jueces... Un profeta baja a la tierra en busca de la igualdad, cuyo mensaje es el amor y se encuentra con una sociedad corrupta y envilecida. 

"El Profeta Loco" no es una falta de respeto a la figura de Jesús (aunque lo parezca), sino una crítica a lo que se ha convertido el personaje en detrimento de la persona y todo lo que rodea a la figura del hijo de Dios convertida en símbolo. Un espectáculo que indulta al personaje pero cuestiona a sus supuestos representantes ("la empresa").





Fuentes:

-teatroechegaray.com
-gruposmedia.com
- antena3.com

















sábado, 12 de abril de 2014

EL ENCUENTRO: UNA INVITACIÓN AL DIÁLOGO



El pasado día 5 de abril, invitados por mi amiga Charo Jiménez Grueso, acudimos mi mujer y yo al Teatro Español donde se representaba El Encuentro, obra de Luis Felipe Blasco Vilches (prorrogada hasta el 6 de abril) y protagonizada por dos extraordinarios actores que me sorprendieron gratamente y a los que tuvimos el placer de conocer personalmente: Eduardo Velasco y José Manuel Seda.

Tomamos asiento pensando que íbamos a presenciar una obra histórica, pero no fue del todo así. El argumento se inspira en la reunión que en febrero de 1977 mantuvieron Adolfo Suárez y Santiago Carrillo, en la que acordaron la legalización del Partido Comunista y las líneas maestras sobre las que se asentaría el gran pacto de estado para la Transición. 

Se trata de una ficción teatral en la que los personajes y la reunión son una recreación sobre lo que pudo acontecer, en la que se extracta la transición (en hora y media) y en la que se muestra el coraje de dos personas que antepusieron la razón y el diálogo a la ideología, por el bien de la democracia y del futuro del país. 

Pero también nos invita a meditar, a reflexionar sobre la situación actual y sobre el calado moral de nuestros políticos actuales, muy diferente al de los políticos de antes, donde la palabra tenía un valor y el diálogo suponía una necesidad.


La obra discurre en un encuentro clandestino en una casa neutral, a escondidas de los suyos y peligroso para ambos, debido al momento de gran inestabilidad. 

Ambos, sentados frente a frente, alejados y manteniendo las distancias, beben y fuman (mucho), discuten, desarrollan estrategias, disimulan sus miedos, demuestran sus recelos y esperanzas, se recriminan sus culpas, se ponen a prueba, se amenazan, hablan del pasado, del presente, del futuro… y a lo largo del encuentro, muchos son los factores que parecen echar por tierra y truncar el necesario acuerdo.