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domingo, 24 de julio de 2016

NUESTROS HIJOS, LOS MILLENNIALS





Nuestros padres, los nacidos entre 1942 y 1960, pertenecen a la Generación del Baby Boom, un fenómeno social mundial en pro de la natalidad, una sociedad enfocada por completo a la importancia de la familia.

Nosotros, los nacidos entre 1960 y 1976, pertenecemos a la Generación X, la generación de la apatía y de la asimilación del desarrollo tecnológico y global de la sociedad.

Nuestros hijos, los nacidos entre 1980 y 1999, pertenecen a la Generación Y, también conocida como Generación del Milenio, milenial o Milénica. 

Son jóvenes entre 20 y 35 años que se hicieron adultos con el cambio de milenio, en plena prosperidad económica antes de la crisis. 

Una generación con nuevas características, necesidades y demandas que necesitamos entender para nuestro propio bien y el de ellos.

Inmaduros a propósito

También llamada "generación Peter Pan", se caracteriza por la tendencia generalizada de retrasar la transición de la infancia a la edad adulta y como consecuencia, permanece en casa de los padres durante mucho más tiempo que generaciones anteriores.

"Antes, te casabas, iniciabas tu vida con un trabajo, comprabas una casa y formabas una familia, y lo hacías inmediatamente. Hoy, la gente joven piensa que ese enfoque ha llevado a muchos divorcios y a que la gente esté descontenta con sus vidas".

Descontentos y incrédulos

Tienden a confiar menos en las personas que las generaciones anteriores: más de la mitad se declaran independientes y forman el grupo con mayor descontento político y religioso de los últimos 25 años. 

Las dificultades para encontrar un empleo y para poder independizarse han fomentado este carácter de incredulidad.

Según algunos estudios, el 50% de los miembros de la generación Y se describen a sí mismos como políticamente independientes, y cerca del 30% declara no estar afiliado a ninguna religión. 

Tecnológicos y digitales

Son seres digitales ("digital natives"). Para ellos, la tecnología es parte de su vida ordinaria y la dominan como una prolongación de su propio cuerpo ya que, desde muy pequeños, se han criado con dispositivos electrónicos (smarphones, tablets, redes sociales, etc.).

Casi todas sus relaciones básicas cotidianas se producen a través de una pantalla. Para ellos, realidad y virtualidad son dos caras de la misma moneda. On y off están integrados. 

Prefieren un vídeo-juego a un juego real convencional. Prefieren internet a la TV convencional.  El 59 % ve películas por internet y el 46 % televisión, también a través de internet.

Utilizan múltiples canales y dispositivos digitales para sus actividades. Tienen un comportamiento multitarea (multitasking), es decir, con capacidad (o necesidad) de hacer varias cosas a la vez. 

Siempre conectados y nomófobos

Son adictos a una constante conectividad, y están conectados online alrededor de 7 horas al día, utilizando múltiples pantallas digitales. El 78 % posee un móvil, un 37 % tablet, un 70 % laptop y un 57% desktop.

Padecen nomofobia ("no-mobile-phone phobia"), miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. El 45 % admite que no podría estar un solo día sin su smartphone.

Las pantallas son su acceso a la socialización, al trabajo y al ocio. 

Sociales online


Son extremadamente sociales. Un 88 % tiene perfiles en redes sociales. Las redes sociales no son sólo un medio de comunicación para ellos sino una parte íntegra de su vida social. 

Consultar, compartir y comentar en ellas es la principal actividad que realizan a través de sus móviles. 


Son activos y antes de comprar buscan y escuchan opiniones, generan y comparten contenidos y son muy sensibles a su experiencia online. 


Si la experiencia es positiva suelen compartirla y recomendarla y se fían más de la opinión de sus amigos que de la emitida por las propias marcas para tomar decisiones. El 65 %prefiere las redes sociales como medio para interactuar al trato personal.


Críticos y exigentes

Son excesivamente críticos, exigentes y volátiles. Para los Millennials, las experiencias digitales negativas en línea tienen un impacto negativo mucho mayor que sobre otros grupos de edad. Buscan más identificarse y relacionarse con los servicios y productos que consumen, que por sus características intrínsecas.

Los Millennials son personas que no buscan exclusivamente una buena atención, sino que exigen personalización y esperan que todo se adecue a sus preferencias y que satisfaga sus necesidades.  

Son autosuficientes y autónomos, y quieren sentirse protagonistas. Valoran la participación y la colaboración, prefieren compartir a poseer y exigen nuevos valores como la transparencia, la sostenibilidad y el compromiso social. 


Visión "Carpe Diem"

Buscan la satisfacción momentánea. El aquí y ahora. Intentan sacar el máximo provecho del presente y buscan la felicidad en todo lo que hacen.

Millennials...¿el futuro?


domingo, 19 de julio de 2015

EL MUNDO HA CAMBIADO







“I amar prestar aen, 
han mathon ne nen, han mathon ne chae a han noston ned ‘wilith"

El mundo ha cambiado. 
Lo siento en el agua. Lo siento en la tierra. Lo huelo en el aire..."

Galadriel, El Señor de los Anillos



Si hoy, J.R.R. Tolkien levantara la cabeza, diría: "El mundo ha cambiado. Lo leo en Twiter. Lo comparto en Facebook. Lo cuelgo en YouTube...”

La World Wide Web, es decir, Internet ha cambiado nuestros gustos e intereses personales, nuestras tendencias políticas, nuestros paradigmas de sociedad, nuestros usos y costumbres, nuestros consumos, nuestras amistades, nuestra salud, nuestras formas de diversión, etc. 

Lo ha cambiado todo, y lo ha hecho con nuestro beneplácito o sin él. La Red ha cambiado el espectro espacio/temporal mundial, proporcionando información de cualquier tipo a la velocidad de la luz (a un click).


En la actualidad, existen más de 3.000 millones de usuarios de Internet (casi la mitad de los seres humanos). 

Lo que supone un aumento de casi un 600% con respecto al año 2000. 






Twiter, el SMS de Internet tiene más de 500 millones de usuarios o seguidores (followers), generando 65 millones de tuits al día (mensajes de texto plano de corta longitud, con un máximo de 140 caracteres) y maneja más de 800.000 peticiones de búsqueda diarias.




YouTube, desde su nacimiento, ha editado más de un trillón de videos, lo que equivaldría a ver cada ser humano de la Tierra 140 veces. En la actualidad, tiene más de 1.000 millones de "artistas".



Facebook, la red social por antonomasia, posee más de 1.350 millones de usuarios activos que equivalen casi a la población de China, el país más poblado del mundo.




Instagram sube 100 millones de fotos diarias de 300 millones de usuarios.


Pinterest tiene más de 25 millones de "mañosos" que nos enseñan asuntos prácticos de la vida cotidiana.



WebMd, portal de información médica, tiene más de 107 millones de "médicos".



Ya no concebimos la vida sin tecnología. Más de 1700 millones de personas con sus smartphones se comunican y navegan por la red, "wassapean", hacen gestiones a distancia utilizando un sinfin de aplicaciones, compran y venden, pagan el parking, consultan la cartelera, buscan restaurante, recorren virtualmente el lugar de vacaciones, juegan, escuchan música, conocen la ubicación de cualquier cosa, etc.

Hemos pasado de una generación "analógica" a una generación "digital" o también llamada "Pulgarcita", cuyos pulgares son la extensión de su cerebro y la llave a la información. Esta generación tiene la posibilidad de reinventar nuestra sociedad porque tiene "el mundo en sus manos".

En su libro “Pulgarcita”, Michel Serres, miembro de la Academia Francesa, filósofo e historiador de las ciencias, escritor y ensayista nos describe algunas de sus características:

"La generación "Pulgarcita" vive en la ciudad pero es sensible al medio ambiente, contamina menos, es prudente y respetuosa. 

Su esperanza de vida ha aumentado hasta los ochenta años. Sus bisabuelos se juraron fidelidad eterna, y ellos a duras penas tienen una visión de diez años de matrimonio. 

Mientras sus parientes fueron concebidos sin saber ni sexo ni fecha de nacimiento, ellos pueden tener un nacimiento programado y conocer el sexo de su hijo antes de que nazca. 

La edad de las madres para tener su primer hijo ha aumentado de diez a quince años y más de la mitad de sus padres son divorciados y no tienen la misma genealogía familiar.

Nacidos bajo la anestesia epidural y con nacimiento programado. No sienten temor de la muerte debido a los avances de la ciencia.

Frecuentan pues un espacio topológico de vecindades, mientras que nosotros habitábamos un espacio métrico, referenciado por las distancias.

Ya no habitan el mismo espacio. Mientras que sus predecesores se criaban en un mundo culturalmente homogéneo, ellos estudian en un ambiente heterogéneo con personas de diferentes religiones, idiomas, descendencias y culturas. Para ellos y sus maestros, el multi-culturalismo es normal".

Ya no se pierden, ya pueden preguntar al instante lo que no saben o les despierta la curiosidad, ya cuentan lo que les pasa en el momento, acompañado de imágenes, sea fotografía o vídeo.

No tienen el mismo cuerpo, la misma expectativa de vida, no se comunican de la misma forma, no perciben el mundo de la misma manera, no viven en la misma naturaleza, no perciben ya el mismo mundo exterior, no habitan el mismo espacio. Ellos no conocen ni integran ni sintetizan como sus antecesores. Ya no tienen la misma cabeza.

No tienen el mismo cerebro de su padre y madre y aprenden de manera diferente. Por el móvil, acceden a todas las personas; por el GPS, a todos los lugares; por la red a todo el saber.

La ciencia es lo que el padre enseña al hijo. La tecnología es lo que el hijo enseña al padre".




Tangado haid! Leithio i philinn! 

 ¡Mantened posiciones! ¡Disparad las flechas!

Elrond, el Señor de los Anillos