martes, 31 de mayo de 2016

LOS PADRES HELICÓPTEROS: EDUCANDO ENTRE ALGODONES


Los padres helicópteros o hiperpadres son una generación de padres de clase media que han sucumbido a la obsesión de ser los “mejores padres”. Progenitores con una idea de vida cuyo eje son sus hijos, sobrevolando sin descanso en sus vidas con un concepto deformado de sobre-protección, en el que depositan todas sus frustraciones, eso sí, en un entorno de “colegueo” padre-hijo.

Su principal objetivo consiste en ofrecer al niño “todo lo que se pueda”, con el anhelo de que esto marcará la diferencia en el futuro con el resto o lo que es peor, tratando de "vivir sus vidas". Y lo hacen llenando de actividades el día a día de sus hijos (música, pintura, danza, deportes, etc.), interviniendo activamente y animándoles compulsivamente para que destaquen por encima de los demás en todo lo que hagan. 

Los padres, en su ideal de padre perfecto-hijo perfecto, hunden a sus hijos en un ambiente estresante, impropio para su edad, impidiéndoles ser autónomos o capaces de resolver problemas por sí mismos, de tomar decisiones, de asumir responsabilidades o de ser independientes. Lo que los hiper-padres consiguen es justamente lo opuesto a lo que desean.

Principales síntomas
  • Cargan con las mochilas de sus hijos en cuanto salen del colegio
  • Hablan en plural cuando se refieren a las cosas de sus hijos (“hoy tenemos jugamos contra los del otro colegio”)
  • Están obsesionados con ofrecerles y que reciban la mejor educación (a poder ser, precozmente y antes que nadie) en el mejor colegio o universidad, nacional o extranjera.
  • Discuten constantemente las decisiones de maestros y entrenadores, siempre en defensa de su hijo porque el resto del mundo no ve sus capacidades y posibilidades, hasta el punto de que en ocasiones el enfrentamiento con aquellos llega a las manos.
  • Programan numerosas actividades extraescolares y extrainfantiles.
  • No permiten que sus hijos participen en las tareas de la casa ni asuman obligaciones básicas como hacerse la cama o poner la mesa.
  • Organizan hasta el último detalle de las vidas de sus hijos y no les dan opciones para valerse por sí mismos. 
Padres mayordomos 

Son padres que ejercen de chóferes, entrenadores, guardaespaldas, profesores particulares, cocineros y mayordomos... en resumen: angustiados, que acaban criando hijos agobiados, que crecen incapacitados por exceso de protección. 

Quieren cuerpos perfectos, trabajos perfectos, coches y casas perfectos e hijos perfectos, para completar su ideal de vida "perfecta".

Además, les añaden la celeridad propia del estilo de vida que se nos impone irracionalmente y que transmitimos a nuestros hijos con ese insoportable “¡deprisa!” que hace que toda esta falta de tiempo y de espacio para 'ser', se traslade a un infinito “hacer”.

Así, generan en sus hijos carencias emocionales, comunicacionales y relacionales, que les imposibilitan desenvolverse con otros, sintiéndose débiles, atemorizados y desconfiados.

La conclusión es que están criando la generación más frágil e insegura de la historia.

Cómo enderezar el rumbo

A pesar de la sin razón, el problema tiene solución: underparenting, o, en otras palabras, relajarse, confiar en los hijos, dejarlos más a su aire, hacerles menos caso. ¿Y cómo se hace eso? 

No gravitar por sistema alrededor de sus cosas. Parece obvio, pero si les enseñamos la necesidad de que carguen ellos con su mochila, discerniremos que es una forma efectiva de educarles en la responsabilidad.

No permitir a los niños interrumpir las conversaciones, y que no les preguntemos sistemáticamente todo (desde qué quiere comer o qué ropa comprar hasta qué medicamento prefiere tomarse para la fiebre). 

La ruta a seguir se define como "sana desatención", sin anticipar todo tipo de contratiempos ni pasarse el día alrededor de los niños para intervenir a la mínima de cambio. 

No hablar en plural o no pasarse el día colgando fotos de los hijos en las redes sociales. Esta locura, no solo esta consiguiendo matar la espontaneidad infantil, sino también crear pequeños narcisos.

Otro aspecto importante es el de la educación. La educación no consiste solamente en adquirir títulos. Que nuestro hijo o hija sean capaces de dar las gracias y de encajar una frustración es también parte fundamental de su formación. Es importante, además, no interferir demasiado en las decisiones del colegio e intentar que el niño aprenda a asumir sus propios errores.
Muchos padres se obsesionan por la seguridad de nuestros hijos: les niegan permisos para salir a entornos no controlados o practicar actividades "peligrosas", temen mucho que sus hijos se queden "atrás" en la competencia por alcanzar el éxito. 

Desde el embarazo, someten a sus bebés nonatos a sesiones de música clásica para incrementar su inteligencia mientras los inscriben en las mejores escuelas preescolares, los llevan a clases de estimulación temprana cuando tienen dos o tres meses de edad y para cuando estos niños se "gradúan" del jardín de niños, ya han asistido a clases de baile, de arte y de idiomas, ya son miembros de equipos infantiles o participan en competencias académicas.

Durante los años escolares el fenómeno se agudiza. Muchos niños tienen la agenda de actividades más llena que cualquier ejecutivo: clases de violín, ballet e idiomas, club de futbol o de baloncesto, club de ciencias o de proyectos ecológicos, etc. Además, asisten a la mejor escuela que sus padres pueden sufragar. Los niños no pueden salir a jugar al jardín sin supervisión, no van solos a ningún lado, pues el entorno está plagado de peligros, y a la vez, no se les permite jugar lo que ellos decidan ni cómo quieren, sino que han de hacerlo en entornos controlados. Nada de peleas, ni aburrimientos.

Así, por un lado, niños muy protegidos, que no juegan ni trepan árboles, que viajan en coche todo el tiempo, resultan en niños con sobrepeso y problemas de salud, y por el otro, niños forzados a ser súper atletas, sufren lesiones y ansiedad que antes eran propias de los jugadores adultos. Y por supuesto, su rendimiento debe ser máximo. 

En todo momento, estos niños están siendo presionados para ser los mejores estudiantes, los mejores atletas, los mejores artistas. Han de entrar a las mejores universidades, han de obtener los mejores empleos.

La situación es tan extrema, que muchos de estos padres llegan a las universidades con sus hijos, para verificar que estén bien colocados, si la carrera es la que les conviene, si la universidad les otorga facilidades de comunicación e influencia. Y hay padres que están llegando a las entrevistas de trabajo de sus hijos, negocian salarios y condiciones de empleo y hasta decoran la oficina.

Bajo presión: si tu hijo no es una mega estrella, ¿eres un fracaso?

Este fenómeno es una realidad que está produciendo depresión y estrés en niños y padres. Hoy, los niños no disfrutan siendo niños, ni los padres disfrutan siendo padres. Estos últimos pierden el enfoque en sí mismos, porque se pasan la vida en torno a las supuestas necesidades de sus hijos. Es frecuente en los países desarrollados, pero ya ha llegado también a otros países emergentes y en vías de desarrollo, porque es un fenómeno propio de las clases medias, no de los países.

Se necesita un "stop". Los hiper-padres, en su mejor intención, están saboteando las auténticas posibilidades de desarrollo de sus hijos, cuando no es necesario hacer tanto. Lo importante es que nuestro hijo crezca sano y feliz, y que el padre se permita disfrutar de sus pequeños logros, los que por su cuenta se labra. Necesita disciplina positiva, comprensión, no un estricto manual de instrucciones. Necesita ser niño y nosotros necesitamos saber ser padres.

Relájate, sin miedo 

Pero ¿qué es lo que nos impide soltar a nuestros hijos de la mano? ¿por qué los sobreprotegemos hasta rozar muchas veces el ridículo? 

Pues algo tan humano como el miedo. Miedo a equivocarnos. A decirles "no". A traumatizarlos. A darles todo lo que consideramos que se merecen. A conseguir que sean felices. A que no sufran. Incluso a conseguir esos hijos perfectos que parece que hoy, todos hemos de tener. 

La receta para superarlo es relajarse, y disfrutar de ser padres, para que también ellos disfruten de ser hijos. Seamos afectuosos con nuestros hijos, estar con ellos cuando lo necesiten pero no encima de ellos todo el día. 

No ponernos nerviosos porque el hijo del vecino esté aprendiendo chino en un colegio internacional. 

Hay que decir no, exigirles que colaboren y también decirles que les queremos, pero que ello no equivale a que tengan una serie de derechos adquiridos, ni sobre nosotros ni sobre el resto del mundo.





jueves, 21 de abril de 2016

SIEMPRE POSITIVO, NUNCA NEGATIVO



Todos conocemos a personas que iluminan una habitación cuando entran y también de otras que la alegran cuando salen de ella. 

Las personas negativas pueden hacer que, incluso las personas más positivas, tengan pensamientos negativos. Muchas personas se alimentan y provocan una negatividad, emocionalmente agotadora, que no conduce a ninguna parte y que les lleva a no sentirse bien y a quejarse por todo.

Si eres una persona negativa o conoces a alguien que lo sea, prueba estos consejos para ayudarte a reducir tus pensamientos negativos y pensar más en positivo.

Cambia tu lenguaje y tus pensamientos

Intenta evitar palabras rotundas como "nunca" o "imposible"e intenta cambiarlas por "siempre", "es posible", etc.

Gran parte de la negatividad que sale de la boca de una persona es el resultado directo de sus pensamientos. Si estás constantemente pensando negativamente sobre alguien o sobre una situación,  las primeras palabras que salgan de tu boca serán negativas. 

Cambia esos pensamientos negativos en lugar de dejarlos madurar en tu mente. 

Evita el chisme

Esto puede ser lo más difícil, ya que es parte de la naturaleza humana hablar de alguien o criticarlo cuando está ausente. 

Lo que lleva a criticar a alguien o a renegar de alguna situación son los pensamientos negativos sobre esa persona o situación. Eso ni ayuda ni es bueno para nadie. 

Haz lo que te haga feliz

Si no eres feliz, siempre pensarás negativamente. En su lugar, haz las cosas que te guste hacer, que te hagan disfrutar. Serás capaz de reducir la energía negativa que tienes y conseguirás llevar pensamientos positivos a tu mente.

Si estás teniendo uno de esos días en los que no quieres ver a nadie, trata de alegrarle el día a alguien incluso sin que lo sepa. Te sentirás inmensamente mejor y tu día también cambiará cuando hayas conseguido alegrárselo  a otra persona.

Anota los pensamientos negativos

Ésto te sorprenderá. Cada vez que tengas un pensamiento negativo, haz el esfuerzo consciente de escribir ese pensamiento. Luego, al final del día, revisa lo que hayas escrito y vuelve a formularlo en positivo. 

No creas que eres el único

Cuando practiques esto de ser más positivo, te volverás más consciente de las personas negativas que te rodean. Cada vez que oigas a alguien hablando en un tono negativo, trata de sonreír y no permitas que la negatividad entre en tu mente.

Y aunque es parte de la naturaleza humana ser negativo a veces, nada bueno puede salir de ello, por lo que ¿para qué perder tu energía en ello? Sé consciente de que puedes pensar en cosas negativas, pero que también puedes convertirlas en positivas. 





viernes, 25 de marzo de 2016

¿ADIÓS A LA CORBATA?



El accesorio masculino pierde adeptos en el mundo y los expertos en moda debaten si se trata de una crisis pasajera o del principio de su fin. 

Tanto para el hombre como para la mujer el vestir de manera correcta, presentable y formal para su trabajo, es un asunto complicado y de todos los días. Además, en los últimos años, la vestimenta para ir a trabajar ha demostrado una gran transformación producto de un cambio generacional, donde la informalidad se ve mucho más marcada. 

La utilización de prendas formales ya no es considerada como algo fundamental o imprescindible, ni tampoco remite a una falta de respeto, en el caso de no utilizarlas. Incluso y cada vez más, hasta en la política, se están manifestando estos cambios. 

Actualmente, en los hombres predominan las camisas, pantalones "chinos" y chaquetas sport, dejando atrás el traje y la corbata.


Históricamente el traje, camisa y corbata fueron considerados la vestimenta formal por excelencia para los hombres pero, poco a poco, han sido reemplazados por una vestimenta más moderna e informal. El uso de la corbata, por ejemplo, ha quedado casi exclusivo para ciertas generaciones y empleos puntuales.

La gran mayoría de los ámbitos laborales está incorporando una tendencia elegante sport que a los empleados les resulta más cómoda, les permite sentirse mejor y por ende, valoran este código de vestuario más informal.

El nombre "corbata" proviene del italiano, corvatta o cravatta, derivado de "croata". El origen data del año 1660, cuando los jinetes del ejército croata usaban pañuelos de colores al cuello, que sus mujeres les anudaban alrededor del cuello para que estos les recordasen durante la batalla. Posteriormente, su uso deriva en el hecho de cubrir los botones de la camisa. En inglés, el término utilizado es tie que también significa "atadura".


Actualmente, la corbata más que un signo de elegancia o de recuerdo, se ha convertido en una prenda que, caracterizada por su rigurosidad y su excesiva formalidad, no es sino una "atadura". Por eso, ya no sólo no es imprescindible su uso sino, en muchos casos, ni siquiera deseable, puesto que confiere una apariencia de rigidez tanto real como figurada al que la porta.

La moda del ‘casual Friday’ derivada en el ‘smart casual’, que permite una relajación en las normas de vestuario el último día de la semana, sobre todo en las empresas de tecnología, un sector cuyos miembros no han sido muy adeptos a anudarse al cuello esta prenda, ha contribuido de forma importante a que la corbata se use menos. 

Otro factor importante fue la sobresaturación de dicho accesorio, de tal forma que algo que era sinónimo de distinción, poder y buen vestir se convirtió en un uniforme: Hoy nadie cree que sea elegante porque se la pone todo el mundo y cada vez se ven más personajes públicos que empiezan a rebelarse contra ella. 

Steve Jobs la usaba muy esporádicamente; Barak Obama y James Cameron, aparecen en muchas ocasiones sin ella; el duque de Cambridge, a diferencia de su padre, el príncipe Carlos, asiste a ciertos eventos de caridad sin corbata, y empresarios como Richard Branson, dueño de la firma Virgin, la detestan. 

Excepto en contadas excepciones, como algún abogado que por tradición la usa o un banquero al que se lo exigen, en ciudades de clima templado o caluroso ya es raro ver personas encorbatadas. Cuando alguien se la pone todos asumen que va para un entierro.

Dejar de usar corbata intenta mostrar valores de cercanía e igualdad; sin embargo, cuando un hombre la porta, quiere enviar un mensaje sobre su estilo de vida. 


sábado, 30 de enero de 2016

LOS SIETE HÁBITOS DE LA GENTE ALTAMENTE INEFECTIVA


 


Hace años, un buen amigo mío me regaló por mi cumpleaños el libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", de Stephen Covey, lectura que recomiendo. En él aprendí a  tener una visión sobre cómo ser efectivo y eficaz en la vida, aprendiendo y poniendo en práctica una serie de hábitos. 

Pero no todo el mundo hace avances. Hay mucha gente, de hecho, alrededor del 90%, que todavía están intentando hacer las cosas. Y la razón es que sus propios hábitos les impiden hacer lo que se necesita para lograr sus objetivos. 

Son los 7 hábitos de la gente altamente inefectiva!

¿Cómo persigue la gente altamente inefectiva sus metas?

1. Dudan de que tienen lo que se necesita


Las personas altamente ineficaces se atormentan por la duda. Les falta confianza. 

Nunca están seguros de tener lo que se necesita para alcanzar el éxito. 

Confunden la falta de experiencia con la falta de capacidad. 

Ven los desafíos como amenazas, y escuchan los comentarios como críticas. 

Prefieren lo familiar a lo desconocido, y la seguridad al riesgo a fracasar. Hasta que un día dejan de buscar oportunidades.

2. Esperan demasiado tiempo para empezar.

Las personas altamente ineficaces posponer las cosas demasiado. 

Y cuanto más tiempo esperan para hacer algo, mayor será la imposibilidad de hacer algo. 

Perciben el tiempo como infinito, sin darse cuenta que el tiempo es el único recurso que cuando se pierde, no se puede recuperar. 

Aquellos que son capaces de cumplir con los plazos, incluso en el último minuto, desarrollan un falso sentido de confianza de que pueden conseguir algo. 

No entienden, sin embargo, que hacer las cosas es muy diferente de hacer las cosas bien.

3. Pierden la paciencia más rápido.

A las personas altamente ineficaces no les gusta tener que esperar demasiado tiempo. 

Son fans de resultados rápidos. 

Hacerse rico rápidamente, adelgazar rápidamente, pensar rápidamente... Y se decepcionan "rápidamente" cuando no obtienen resultados rápidos.

Están constantemente buscando atajos. ¿Qué carril de la carretera es el más rápido? ¿Qué cola es la más corta? ¿Qué cajero es el más rápido? 

Están en constante lucha contra el reloj, tratando de hacer las cosas rápido, en lugar de bien. 

Pero a la velocidad, pasan más tiempo corrigiendo que avanzando.




4. No están centrados.

Las personas altamente ineficaces no son capaces de centrarse en una cosa. Llenan mucho su plato y tratan de comerlo todo a la vez. 

Estarán hablando contigo, mientras leen los mensajes de texto de otra persona. 

Estarán al teléfono, mientras planean su lista de tareas pendientes para la semana. 

Su idea de hacer planes sin admitir el exceso de los mismos. 

Al final del día se sienten física y mentalmente agotados, pero sin mucho que demostrar.

5. Quieren cambiar sin tener que cambiar.

Las personas altamente ineficaces aceptan el cambio, pero no lo abrazan. 

Ellos quieren desesperadamente un cambio en su vida, pero se resisten a hacer lo que se necesita para cambiarlo. 

Se oponen a las nuevas ideas y se oponen a las nuevas prácticas. 

Evitan el aprendizaje de nuevas técnicas o la aplicación de nuevas tecnologías. 

Y están cerrados a los diferentes puntos de vista. 

Son persistentes, y llegan a ser tercos. 

Finalmente, se enredan perseverando y perseverando.

6. Se esfuerzan por la perfección.

Las personas altamente ineficaces trabajan duro, pero desperdician sus esfuerzos en detalles. 

Detalles de los que nadie jamás se preocupa y pierden el objetivo principal. 

Están más interesados ​​en avanzar con una idea "perfecta" que con una idea útil. 

Están más interesados en la creación de un producto sin defectos que aprender qué hacer para mejorar su producto. 

Se preocupan más por evitar cometer errores que aprender de ellos y crecer. 

Como resultado, la persecución de su objetivo se convierte en una búsqueda inútil.


7. Se quejan mucho.


Las personas altamente ineficaces tienen una visión muy pesimista de la vida. 

Pierden mucho tiempo y energía quejándose de lo que está mal en el mundo, culpando a otros por ello.

Sienten lástima de ellos mismos, en lugar de centrarse en la búsqueda de maneras para hacer las cosas mejor. 

Les gusta hacer una montaña de un grano de arena. Y también creer que no tienen ningún tipo de responsabilidad por el estado de sus propias vidas.

domingo, 10 de enero de 2016

PENSAR ES GRATIS, EXPRESARSE NO



La libertad de expresión es un derecho fundamental, señalado en el artículo 19.º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, y en las constituciones de los sistemas democráticos.

Todos tenemos la libertad de expresar de manera pública lo que creemos, lo que pensamos, lo que sentimos.

Muchas personas, mal informadas o mal intencionadas, en aras de la libertad de expresión, exponen (imponen) sus ideas u organizan actos públicos (portadas de Charlie Hebro, esteladas en el Nou Camp, scratches politicos, manifestaciones pro-aborto, pro-independencia, etc.) aunque realmente no están haciendo un buen uso de la libertad.

La libertad de expresión, para poder ejercitarse, posee en sí misma unos límites y para que sea verdadera libertad, debe estar fundada en el RESPETO y la TOLERANCIA, nunca puede atentar contra la LIBERTAD DEL OTRO (pues sino, no es libertad) y estaría atentando contra su principio básico. ¿Esa libertad me permite ser respetado si yo mismo no respeto?

No puede ser objeto de INJERENCIAS arbitrarias o abusivas en la VIDA PRIVADA de los demás ni de ataques ilegales a su honra o reputación. ¿Esa libertad me permite defender lo mío atacando lo de otro?

Tampoco puede SER MOTIVO DE BURLA, OFENSA, CALUMNIA O DIFAMACIÓN a los demás, a sus creencias o a su cultura, ni por supuesto, a sus personas. ¿Esa libertad me permite estar libre de burla, ofensa, calumnia o difamación si yo hago precisamente eso?

Tampoco puede ser un INTENTO DE IMPOSICIÓN, UNA OBLIGACIÓN O UNA EXIGENCIA de ideas, pensamientos, sentimientos y/o creencias. ¿Puedo yo ejercer mi libertad si yo mismo le niego a otro su libertad de elegir?

La libertad de expresión SIEMPRE va ÍNTIMAMENTE LIGADA a la libertad de aquellos a quienes nos dirigimos puesto que vivimos en una sociedad que, lo queramos o no, se rige por unos principios, unos valores y unas leyes.

La libertad de expresión NO PERMITE cambiar esos valores, principios y leyes sin el consenso de los demás.

No ADMITE lo que decía el irónico y gran Groucho Marx: "Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros".

domingo, 20 de diciembre de 2015

A QUIÉN VOTAR: ESA ES LA CUESTIÓN

  

Llevo toda la semana dándole vueltas al asunto de moda en este último mes: a quién darle mi voto. A mis cincuenta años, creía tener las cosas más o menos claras, creía saber quién me gusta y quién no. Pero hoy, por primera vez, tengo dudas.

Por un lado, los debates televisivos no me llevan a tomar una posición u otra, más bien me reafirman la decisión de desechar todas. 

Por otro, los "miedos" de las dos Españas tampoco han ejercido nunca influencia sobre mi decisión y debieran desaparecer del panorama político de una vez por todas.

Los votos de castigo o en blanco siempre me han parecido ridículos e inútiles pues requerirían un consenso y una cierta intención generalizada, aunque es cierto que una cierta cantidad de votos en blanco implica que los concurrentes necesitan más votos para conseguir escaños.

Y la abstención, es decir, no ir a votar, ni tiene sentido ni afecta apenas a los resultados.

Por otro lado, estoy convencido de que asistimos al fin del bipartidismo. Creo, honestamente que no sólo es bueno para España sino algo necesario. Muchos estamos hartos de él, de vernos manipulados y abocados al odioso  "voto útil", tanto de un lado como del otro. Ello ha generado que el porcentaje de indecisos que reconoce el CIS (3 de diciembre) sea del 41,6%, cifra que, sin duda, puede voltear el signo de la consulta.

Incluido en ese porcentaje, he tratado de meditar, reflexionar en conciencia y hasta de rellenar un par de test de afinidad. El corazón me lleva en una dirección pero...¿Debo votar con la cabeza o con el corazón? ¿ ¿A quién votar o por qué no hacerlo? La pregunta transforma el 20-D en un escenario imprevisible, con una presupuesta alta participación y la incorporación al censo de 1,5 millones de nuevos electores.  




¿Por qué ? 

Por la recuperación económica, el incremento del empleo y la estabilidad política que supondría la re-confirmación de Mariano Rajoy en la Moncloa. 

La resurrección de la macro-economía. El PP heredó un país en situación crítica —desempleo, prima de riesgo, déficit, rescate al acecho— y lo devuelve aseado, razón por la cual justificaría una prórroga de cuatro años en una inercia de crecimiento.

¿Por qué NO

Las estadísticas conviven con una fractura social. Salirse, se ha salido de la crisis, la cuestión es cómo, quiénes y cuánto, sin olvidar que el presidente del Gobierno ha protagonizado un liderazgo de rodillo y de crispación. 

Ha gestionado con negligencia y pasividad la crisis catalana y ha sido implacable con los recortes. No sólo en Sanidad. La política en Educación y en Cultura con la subida del IVA del 8 al 21% junto al alza de IRPF y otros impuestos. Y, fundamentalmente por la sombra de la corrupción.

Quizás...pero con muchas dudas.














¿Por qué 

Pedro Sánchez representa un relevo generacional en un partido histórico con las credenciales de un político honesto, elegido plebiscitariamente en unas primarias y abnegado en demostrar que el PSOE es la única alternativa real al recambio del PP. 

Es la razón por la que apela al voto útil, insistiendo en un programa que antepone la sensibilidad social y la defensa de lo público.

¿Por qué NO?

No veo a Pedro Sánchez con altura de estadista para un tiempo de crisis institucional, política, económica, social y de emergencias terroristas. El líder socialista no ha logrado suficiente cohesión en su propio partido ni ha podido contener el surgimiento de una fuerza política de izquierdas, Podemos, cuya expectativa de voto amenaza con situar al PSOE en la peor posición de su historia. 

No me convence, más por los errores del pasado socialista que por sus propuestas.














¿Por qué ? 

Albert Rivera es el candidato robot ideal. Joven, pulcro, barcelonés y españolista, artífice de un partido a su imagen y semejanza que representa el cambio tranquilo, custodia la Constitución y emula la astucia de Suárez en los tiempos de la “primera” transición. 

Se trata un político más experto de lo que demuestra su edad, honesto y "con ganas" de cambiar las cosas, mimado por los medios y, según el tópico, bendecido por el Ibex. 

¿Por qué NO?

La ambigüedad de la bisagra es la gran duda de Ciudadanos en un partido que está especulando con sus apoyos en los gobiernos de Madrid (PP) y Andalucía (PSOE). 

Demasiado progre para los conservadores, demasiado conservador para los progres, Rivera ha encontrado en el centro su sitio y sus dudas. Se le percibe como un liberal encubierto y se resiente su imagen de las posiciones en las políticas de género y de inmigración.

No...por falta de experiencia, pero quizás, merecedor de una oportunidad.













¿Por qué ? 

La formación de Pablo Iglesias ha tenido un efecto catártico. Ha puesto en jaque el sistema con sus exigencias éticas, políticas y de transparencia. Ha sido un revulsivo en la izquierda y ha dotado de cuerpo y de programa el movimiento del 15-M. Las mareas han favorecido la inercia y han conquistado las plazas de Madrid y Barcelona, prefigurando una experiencia de gobierno con ambiciones nacionales.

¿Por qué NO?

Pablo Iglesias es el líder de un partido mutante. Tanto, que la ambición electoral ha rectificado la adhesión al chavismo, el anti-capitalismo y el anti-atlantismo, dando forma así a un partido socialdemócrata que mudó conceptualmente de Suecia a Grecia cuando Tsipras fue llamado al orden por Angela Merkel. El problema de Podemos es el salto de la oportunidad al oportunismo, de la popularidad al populismo

Definitivamente no, porque no genera confianza.

¿Por qué ?  

Alberto Garzón tiene la virtud de la coherencia. Por eso rechazó la invitación de Podemos y erigirse en el rostro joven de un partido viejo reivindicando una ideología pacifistaanti-capitalista y euro-escéptica que otorga al Estado super-poderes y que eleva los impuestos a las clases pudientes en la doctrina de la redistribución de la riqueza. Quien vota a Garzón sabe por qué lo hace.

¿Por qué NO?

IU es una formación en situación agónica y fagocitada por Podemos que va a perder el rango de grupo parlamentario —el CIS le estima un 3,6% de voto— y que plantea un programa voluntarista y anacrónico.

No, por falta de representatividad real.


Fuentes: