Aunque muchos lo utilizamos, no todos sabemos lo que es, lo que significa, lo que aporta y las situaciones ambiguas que provoca como el "doble check", la "última conexión", y las problemáticas necesidades que nos creamos nosotros mismos, como el hecho de tener que vivir siempre "on line" o estar pendiente de si estamos o no conectados..
Whatsapp es, posiblemente, la tendencia comunicativa más notoria de nuestro tiempo, que ha acabado con el negocio de los SMS y la aplicación con más éxito de todo el mundo: 1.338 millones de personas lo utilizan a diario en el mundo.
Pues bien, "WhatsApp" es un juego de palabras que viene de "What's up", una frase coloquial inglesa que significa "¿Qué pasa?", y "App", la abreviatura -también inglesa- para "aplicaciones".

Es una aplicación sencilla y gratis de mensajería (o chat) para móviles que permite enviar mensajes de texto, imágenes, vídeos, contactos o la localización desde donde se está escribiendo a cualquier parte del mundo y requiere tarifa de datos para enviar y recibir mensajes.
Pero vale la pena: el ahorro que supone compensa con creces el gasto en datos, que a fin de cuentas también sirve para navegar y bajar aplicaciones.
Para algunos terminales, WhatsApp no cuesta nada. Al cabo de un año de uso, sin embargo, WhatsApp requiere que te registres para seguir funcionando. El precio de la suscripción anual es realmente ridículo: 2 dólares/año.
Una herramienta que se ha convertido casi en una adicción para un par de generaciones, que han encontrado utilidades en su dispositivo móvil de modo parecido a lo que antaño fue la plaza pública o la corrala.


No hace falta añadir amigos: ya están ahí, en tu agenda de números de teléfono, y WhatsApp los pone en tu lista de contactos automáticamente. Obviamente, solo los amigos que tengan a su vez WhatsApp podrán recibir tus mensajes y contestar. A los que no estén les podrás invitar con un SMS. Cuando tus amigos no están conectados (por tener el móvil apagado o fuera de cobertura), WhatsApp almacena los mensajes en el servidor y espera a que conecten para enviárselos. Puedes saber si les han llegado contando el número de marcas verdes al lado de tu mensaje: si son dos, lo ha recibido; si solo hay una marca, el mensaje está en el servidor.
Whatsapp es, posiblemente, la tendencia comunicativa más notoria de nuestro tiempo, que ha acabado con el negocio de los SMS y la aplicación con más éxito de todo el mundo: 1.338 millones de personas lo utilizan a diario en el mundo.
Pues bien, "WhatsApp" es un juego de palabras que viene de "What's up", una frase coloquial inglesa que significa "¿Qué pasa?", y "App", la abreviatura -también inglesa- para "aplicaciones".

Es una aplicación sencilla y gratis de mensajería (o chat) para móviles que permite enviar mensajes de texto, imágenes, vídeos, contactos o la localización desde donde se está escribiendo a cualquier parte del mundo y requiere tarifa de datos para enviar y recibir mensajes.
Pero vale la pena: el ahorro que supone compensa con creces el gasto en datos, que a fin de cuentas también sirve para navegar y bajar aplicaciones.
Para algunos terminales, WhatsApp no cuesta nada. Al cabo de un año de uso, sin embargo, WhatsApp requiere que te registres para seguir funcionando. El precio de la suscripción anual es realmente ridículo: 2 dólares/año.

Está disponible en todas las marcas y tipos de teléfonos móviles.

No hace falta añadir amigos: ya están ahí, en tu agenda de números de teléfono, y WhatsApp los pone en tu lista de contactos automáticamente. Obviamente, solo los amigos que tengan a su vez WhatsApp podrán recibir tus mensajes y contestar. A los que no estén les podrás invitar con un SMS. Cuando tus amigos no están conectados (por tener el móvil apagado o fuera de cobertura), WhatsApp almacena los mensajes en el servidor y espera a que conecten para enviárselos. Puedes saber si les han llegado contando el número de marcas verdes al lado de tu mensaje: si son dos, lo ha recibido; si solo hay una marca, el mensaje está en el servidor.
Su chat tiene de todo: Con WhatsApp puedes hacer chat de
grupo (magnífico para quedar con amigos), enviar imágenes, notas de audio
y hasta compartir tu ubicación.
Esta hermética y revolucionaria app ha marcado un importante punto de inflexión en el modelo de comunicación actual. Todos lo usamos para conversaciones privadas, para emergencias, chats de grupo…
También es motivo de discusión. ¿Por qué se produce esto? ¿Cómo podemos evitarlo? Os dejo siete motivos por los que no debemos discutir o empezar conversaciones farragosas e importantes por whatsapp.
El maldito doble check

A modo de recordatorio…



En ambos casos, tick o no tick, sugiero que no hagas hipótesis. WhatsApp parece jugar con la ambigüedad, lo que a veces vuelve locos a sus usuarios. Dicen que es para proteger la privacidad de los usuarios. Yo creo que es para engancharlos a la pantalla.
En fin, esta nota confirma que el Doble Check ni es Dios ni es infalible, y aunque por supuesto, cada uno cree en lo que quiere, es aconsejable confiar en la palabra de la pareja más que en una marca verde, si queremos que la cosa vaya bien...
La pérfida "última conexión..."

¡Y lo peor de todo es que elucubramos sin haber hablado con nuestra pareja o amig@, sin haber confirmado nada y sin haber visto nada más que un puñetero "Última vez hoy a las 12:18"! En fin, suficiente información no contrastada para darle vueltas al coco, desconfiar y montarte el lío por ti mismo.
El caso es que esta opción, la de mostrar la última vez tampoco confirma que se esté hablando con nadie. Cuando entras para escribir a alguien, la app lo mostrará, pero también cuando entras para ver un mensaje que te había llegado antes y sales inmediatamente sin hablar con nadie, también cuando entras para mirar a qué hora habías quedado mañana, cuando simplemente entras a recordar una conversación pasada...
Tantas opciones... Todos nuestros movimientos quedan registrados, incluso si ha sido un error y le diste al botoncito verde en lugar de a la aplicación de al lado, whatsapp lo registrará, y (atención!) todas las personas que tengan tu número.... también!! Y ese es el problema, que con tener tu número, quien quiera te podrá "vigilar", saber cuándo te conectaste, y, si tienes la costumbre de mirarlo justo antes de acostarte, saber a qué hora te fuiste a la cama anoche.
Tantas opciones... Todos nuestros movimientos quedan registrados, incluso si ha sido un error y le diste al botoncito verde en lugar de a la aplicación de al lado, whatsapp lo registrará, y (atención!) todas las personas que tengan tu número.... también!! Y ese es el problema, que con tener tu número, quien quiera te podrá "vigilar", saber cuándo te conectaste, y, si tienes la costumbre de mirarlo justo antes de acostarte, saber a qué hora te fuiste a la cama anoche.
Sin embargo, existe la opción (en algunos terminales como iphone, por ejemplo), de no mostrar la última conexión, es decir, de quitar al demonio controlador de la última hora para que nadie te vigile. La cuestión es que quitarlo... también significa no poder ver la última hora conectad@s del resto de la gente. Pero puede ser una opción... ¡para quien pueda y se atreva!
La comunicación virtual no siempre es real
Debemos tener siempre en mente que la comunicación por internet no es cara a cara. Por eso, cuando chateamos por whatsapp hay que tener en cuenta estos factores:
- No entonamos por lo que todo lo que digamos es fácilmente malinterpletable.
- No escribimos correctamente al intentar sintetizar y no pensar las frases que redactamos.
- No vemos la cara del receptor, por tanto no sabemos cómo está interpretando lo que decimos.
Cuando se escribe (y no sólo en whatsapp) hay que tener mucho cuidado con las palabras que elegimos y cómo las decimos: siempre la comunicación escrita parece más ruda y tosca que la oral, si no lo tenemos en cuenta..
Caemos en la explosión de respuesta
Como nos explica Marta Román Tabanera, Psicóloga Metodóloga de la Universidad Autónoma de Madrid: Cuando acostumbras a tu interlocutor a “discutir” por Whatsapp y dejas un día de hacerlo puede que éste se enfade y sufra una explosión de respuesta:
"Explosión de respuesta es lo que te pasa cuando echas una moneda a una máquina de refrescos y no sale nada…que no paras de darle al botón".
Estar conectado no es estar disponible
Parece que es lo mismo pero hay una sutil diferencia.
A veces, sólo consultas en whatsapp pero no puedes tener una conversación (porque estas ocupado, conduciendo o reunido...). Otras veces estás en una conversación y no puedes cambiar a la otra. Y en otras, simplemente, no quieres (porque prefieres decirlo en persona). Debemos entender que las personas no siempre están disponibles para nosotros y si lo que tenemos que contar es muy importante siempre nos queda la llamada (la gran mayoría de smartphones lo incluyen entre sus opciones predeterminadas).
Las herramientas no son malas en sí mismas, sino el uso que hacemos de ellas.
Soluciona tus problemas en persona, no por mensajes.
Soluciona tus problemas en persona, no por mensajes.
Vivir "on line"
![]() |
Lejanamente juntos. |
Cuando estamos en casa, en el coche o en algún otro sitio con nuestra pareja, amigos, compañeros de trabajo, padres o hijos, somos capaces de ignorarles o no atenderles porque estamos hablando con otros por Whatsapp y eso...no puede esperar!!!!!.
A menudo, nos encontramos en el bar, en el metro, en la calle, a personas juntas pero ausentes, mirando hacia abajo, absortos en la pantalla de sus móviles, ignorando todo y a todos los que tenemos delante, o a la expectativa de recibir una inmediata contestación. Nos hemos vuelto locos!!!!!! Lo importante y prioritario es la comunicación visual y no la virtual; Lo que realmente cuenta son las personas, no los aparatos.
Increíble, pero cierto. |
Antes, cuando no contestabas al teléfono o a un sms porque no te venía bien en ese momento (¡¡¡¡o no querías!!!!) y nadie se lo tomaba mal, cuando no había ningún sistema controlador que dijera con minutos y casi segundos si estás conectad@ o no, si has entrado a leer un mensaje o si te conectaste la última vez a las 6:27 h. (que cualquiera lo mira y dice "mira a qué hora se ha acostado, qué estaría haciendo....") o lo que es peor, los malditos celos que desencadenan ese vivir online, tener que contestar en el momento (o que le siente mal), y que a veces ni siquiera funciona bien lo de la última conexión...
Total, que nuestras vidas y confianzas se resquebrajan a veces por absurdas inseguridades o malentendidos con cualquiera de las personas de nuestra agenda telefónica... Y todo por creernos más en lo que nos dice una pantallita que una persona, o mejor dicho, porque a veces, miramos más a la pantalla... que a la persona que tenemos delante.
Os dejo con la reflexión y aunque, ahora estaré conectado, perdonarme si no respondo, pero es que tengo "la manía" de hacerlo sólo cuando quiero.
El próximo día os hablaré sobre otro extraordinario fenómeno social de masas con anécdotas similiares como las que hemos visto hoy: FACEBOOK o como diría ese político experto en redes sociales: el "FEISBUL".
Vídeos:
-Doble Check hace referencia a la obsesiva necesidad de "vivir online"
http://www.youtube.com/watch?v=XjCUrU-9eIU
-Canción del whatsapp se refiere a la “necesidad” del producto.
http://www.youtube.com/watch?v=o3vBb00AxN0
-Pagar por el Whatsapp alude a la prevalencia de esa necesidad sobre problemas fundamentales.
-Doble Check hace referencia a la obsesiva necesidad de "vivir online"
http://www.youtube.com/watch?v=XjCUrU-9eIU
-Canción del whatsapp se refiere a la “necesidad” del producto.
http://www.youtube.com/watch?v=o3vBb00AxN0
-Pagar por el Whatsapp alude a la prevalencia de esa necesidad sobre problemas fundamentales.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=J5yNiAcjsr0
Bibliografía:
-Ianire Estébanez, Blog: mi novio me controla, lo normal.
Bibliografía:
-Ianire Estébanez, Blog: mi novio me controla, lo normal.
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