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viernes, 28 de agosto de 2015

UN MATRIMONIO FELIZ


"El matrimonio feliz consiste en enamorarse muchas veces de la misma persona".
Mignon McLaughlin


El Papa Francisco dice que "no existe matrimonio perfecto, ni familia perfecta ni padres perfectos, ni hijos perfectos. Todos tenemos quejas y decepciones y por ello es necesario el ejercicio del perdón.  Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios. El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente. Es por eso que la familia tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad."

A menudo echando un vistazo a nuestro alrededor vislumbramos el gran mal del mundo actual: parejas destrozadas, matrimonios hundidos y familias rotas. Vivimos en la época de la obsolescencia programada en la que lo que no funciona se tira, se cambia y se reemplaza. Es el tiempo del matrimonio de yo, donde dos personas han de satisfacer por separado las expectativas de cada uno, viven juntos pero se comportan de forma individual, es el matrimonio del egoísmo.

Lo peor de todo es que muchos de ellos piensan que, cuando surgen los problemas (porque surjen) separarse es el remedio, que el divorcio es una solución, cuando en realidad se trata de un  mal, de un fracaso. 

Es un mal porque no restaura sino que reprocha, es un mal porque no beneficia a nadie, es un mal porque no sana sino enferma. Es un fracaso de vida porque sólo tenemos una, es un fracaso de libertad porque nadie está obligado a casarse, es un fracaso de sentido común porque buscamos motivos que nos desunen en lugar de buscar los que nos unen, es un fracaso de compromiso porque no mantenemos nuestra palabra... 

Groucho Marx decía que "El matrimonio es la principal causa de divorcio." y es cierto: para separarse, antes hay que estar unido. El secreto del matrimonio está en la unión; una unión no sólo contractual, social o física, sino una unión espiritual, de fe y de confianza.

Algunos fuimos educados de una forma en la que cuando algo no funciona o se rompe, no se tira a la basura, intentamos arreglarlo, lo que no implica que sea fácil. Se empieza con la teoría, que es el enamoramiento y se sigue con la práctica que es la convivencia.

Yo sigo casado con mi mujer después de 30 años de convivencia (26 casados y 4 de novios). 

El único mérito que encuentro a mi matrimonio es la perseverancia de pensar cada día las razones que me motivaron un día a unirme a ella, a confiarla mi vida, a tener fe en ella y como consecuencia, a amarla. 

Mis preguntas claves son: lo qué vi un día ¿soy capaz de seguir viéndolo ahora? ¿amo para ser amado?¿perdono para ser perdonado? más que pensar si ella es la persona correcta ¿soy yo la persona correcta?

Desde mi punto de vista, una de las razones para un matrimonio duradero es la capacidad de sorprender al otro. La sorpresa se consigue mediante el sentido del humor y la alegría y son las defensas ante la rutina y el aburrimiento. Y para eso hace falta fuerza de voluntad porque la sorpresa y la alegría no vienen por inspiración divina; es necesario trabajarlas.

Otra es, sin duda, "caminar juntos de la mano, uno al lado del otro". Cuando uno va un paso delante y otro, uno detrás, el matrimonio no "anda" bien. Cuando uno antepone su "yo" al "nosotros" se cruza la frontera que va del amor al egoísmo. Y el egoísmo es incompatible con la convivencia.

Otra es luchar contra la falsa creencia que cada uno debe poner el 50% para que la "cosa funcione". Error!!!! Cada uno debe poner el 100% para que el matrimonio funcione.

Otra, muy importante, es caer en la cuenta de que el verdadero amor no se encuentra, se construye. Es un quehacer diario, como respirar, ducharse, comer o dormir. El matrimonio no siempre es un camino de rosas, no es siempre un brillo del sol. 

El matrimonio es compartir el paraguas y sobrevivir juntos a la tormenta. Es un continuo agradecer en lugar de un continuo quejar, un incesante sonreír en lugar de un perpetuo enfado, un eterno amar en lugar de un constante odiar. 

Y la última es que un matrimonio feliz es cosa de tres: tu pareja, tú y Dios.





-Dedicado a mi querida mujer, en nuestro vigésimo sexto aniversario de bodas-











martes, 18 de agosto de 2015

RECONSTRUYE TU VIDA




¿Qué pasaría si un día te despiertas y decides que estas harto de sentirte cansado o que estás harto de todo? ¿qué ocurriría si dijeras basta ya de estrés y ansiedad, basta de ira y resentimiento, basta de dolor y de lágrimas, de pensamientos auto-destructivos, de comportamientos negativos y relaciones tóxicas? ¿Qué pasaría si decidieras cambiarte a ti mismo y cambiar tu vida?

Hay muchas cosas que puedes hacer para comenzar a reconstruir tu vida:

1. Comprométete contigo mismo

Preocúpate por mejorar y transformar tu vida, sin dar tiempo ni espacio a la preocupación, el juicio, la crítica, el lloro o la queja. 

Comprométete:

A perdonar rencores del pasado y permitir que cada desafío de la vida te haga mejor y no te amargue.

A olvidar lo que dejas detrás de ti y empezar a apreciar lo que tienes delante de ti. 

A dejar de lado todo los dramas sin sentido, la toxicidad de tus relaciones, pensamientos y comportamientos presentes en tu vida y a cambiar paulatinamente tu enfoque de lo malo a lo bueno. 

A dejar espacio en tu corazón para el amor, la felicidad, la paz y la tranquilidad y crea tu vida desde un lugar de opciones y posibilidades infinitas (el presente), y no desde un lugar de limitaciones (el pasado). 

A ser fiel a ti mismo, a Dios y a tus creencias en todo momento y nunca traicionarte por el hecho de complacer a otras personas, por el "qué dirán" o por lo "políticamente correcto". 

A reconstruir tu vida, para que sea sencillamente, increíble. 

2. Perdona las heridas del pasado y libérate de los resentimientos

Llena tu corazón con amor. Deja que el perdón te libere de tu pasado. Libera todo el resentimiento que has ido guardando en el corazón todo este tiempo y llena ese espacio vacío con amor, paz interior y compasión.

Suelta y deja de lado toda la negatividad de tu vida. Empieza poco a poco y confía en que a medida que trabajes en dejar ir todo el peso de lo anterior, comenzarás a sentirte más ligero y ganarás mucha más claridad en tu vida. Te sentirás más feliz y más en paz contigo mismo y con el mundo que te rodea.

3. Recibe con buen humor todo lo que la vida te depare

Cambia tu enfoque de lo malo a lo bueno, de la pérdida a la ganancia, del resentimiento al perdón, de la ingratitud al aprecio, de la botella medio vacía a medio llena. 

Aprende a aceptar con sentido del humor todo a lo la vida te depare.

Si miras todo con amor y con humor, experimentarás una mentalidad más abierta hacia lo positivo.

4. Visualiza tus logros y busca tu propósito en la vida

Deja que tu imaginación vuele. Atrévete a soñar a lo grande. No te conformes con menos de lo que vales.

Imagina la vida te gustaría vivir, la persona en la que te encantaría convertirte y las relaciones que querrías tener. Vive tu vida al máximo y actúa como si todas las cosas que necesita ya están presentes en tu vida. 

5. Haz realidad tus sueños

Actúa en función del deseo de tu corazón: las cosas que hay que hacer para llegar a donde quieres llegar.

Leer los libros que necesitas leer, conocer a las personas que necesitas conocer, desarrollar las habilidades que necesitas para construir.

Encuentra un padrino, un mentor. Atrévete a hacer preguntas. Haz todo lo necesario para hacer realidad tus sueños.

Confía en que con cada paso que des, tu vida mejorará y serás aún más feliz de lo que ya eres. 


6. Paso a paso

Debido a los muchos años de condicionamiento pasado y el intenso entrenamiento que tienes al aferrarte a los pensamientos tóxicos, los comportamientos y las relaciones no saludables, renunciar a todo lo que es tóxico en tu vida no va a ser fácil y no va a suceder de la noche a la mañana. Lo más probable es que no veas grandes mejoras en tu vida de inmediato, y eso está bien. Sé paciente y amable contigo mismo mientras trabajas en la reconstrucción de tu vida y recuerda disfrutar del viaje.

Tómate las cosas paso a paso y ten en cuenta que un largo viaje comienza con el primer paso.

7. Desarrolla una profunda confianza en tu vida

Tienes que tener fe. Tienes que tener confianza ... La confianza en uno mismo, la confianza en las personas que interactúan contigo y la confianza en Dios.

Deja tus miedos a un lado. Permítete ser vulnerable. Desarrolla una profunda confianza en la sabiduría de la vida.

8. Date permiso para "equivocarte"

Date permiso para cometer "errores". En cada "error" hay una lección que aprender, lección que va a ser muy beneficiosa para ti.

9. Sé bueno contigo mismo

Ámate a ti mismo y se bueno contigo mismo, porque si lo haces, el mundo que te rodea será el reflejo de tu comportamiento. Cuida bien tu mente, cuerpo, corazón y alma. El ejercicio, beber mucha agua, comer alimentos saludables.

Cultiva buenos pensamientos. Actúa de forma compasiva y amorosa, hacia ti mismo y hacia el mundo que te rodea. Pasa tiempo a solas, reserva al menos 5 a 10 minutos al día para estar en silencio, te sentirás renovado y rejuvenecido.

Sal a la calle. Pasa algún tiempo en la naturaleza. Mira las plantas, el cielo, las estrellas, la luna y los árboles. Contempla el milagro de la vida.

10. Vive tu vida, no la de otras personas

Demasiadas personas viven una vida que no es la suya. Viven de acuerdo a lo que otros piensan que es mejor para ellos, a lo que sus padres piensan que es mejor para ellos, a lo que sus amigos, sus enemigos, sus maestros o su gobierno piensan que es mejor para ellos.

Están tan ocupados en complacer a todo el mundo, con las expectativas de otras personas, que pierden el control sobre sus vidas. Se olvidan de lo que los hace feliz, lo que quieren, lo que necesitan ... y, finalmente, se olvidan de sí mismos.

Nunca trates de obtener tu propio sentido de valor desde fuera de ti mismo. Tu pena viene de dentro de ti y no de fuerzas externas a ti mismo - las personas, los acontecimientos, las posesiones materiales. Nunca dejes que otras personas te digan lo mucho que vales, decide por ti mismo. Esto se llama autoestima.

Tú tienes una vida (ahora mismo) y no debes dejar de vivirla, y sobre todo no debes dejar que las opiniones de otras personas te distraigan de tu camino.

11. Disciplina tu mente para estar presente en el AHORA

Aprender a estar presente y comprometido en el momento presente. Sé feliz con lo que tienes, lo que sabes y lo que eres ahora. No permitas que tu mente te induzca a pensar que no serás feliz hasta llegues a donde quieres llegar.

Aprecia lo que está delante de ti. Si aprendes a estar presente y participar en el AHORA, vas a vivir una vida muy feliz sin importar los desafíos que la vida te deparará, te convertirás en una persona mejor, sin amargura.

12. Rodéate de personas positivas y que te apoyen

Rodéate de personas positivas, alegres, que te den apoyo y amor. Personas que puedan levantarte cuando te sientas deprimido; gente que encienda la luz cuando tú estés en la oscuridad; la gente que vea lo que realmente eres y lo que realmente puedes llegar a ser. 

Es necesario que tengas amigos positivos y amorosos que te apoyen en tu nueva forma de vida...renuncia a toda la toxicidad presente en tu vida.

Comprométete a hacer lo mejor de todo lo que la vida te depare. Sé suave y flexible. Camina a la corriente de la vida y no en contra de ella.

Disfruta el viaje y no te importe lo que te pase, ni cuántos retos y personas difíciles te encuentres, están ahí para ayudarte a crecer y evolucionar en el hermoso ser que tanto deseas y mereces ser.

Dios te ha regalado una vida para vivirla. Haz que sea una experiencia memorable.




martes, 30 de diciembre de 2014

NO TE PREOCUPES, OCÚPATE



"Si el problema tiene solución, por qué preocuparse. Si no la tiene, para qué preocuparse".
-Proverbio chino- 



Nos pasamos la vida sufriendo por lo que pasó o por lo que pueda suceder, nos mostramos inquietos por los dificultades pasadas o en constante alerta por los peligros futuros; en definitiva, hacemos de la preocupación un hábito que nos impide vivir de forma natural, sana y relajada.

Preocuparse es ocuparse con antelación de algo que causa angustia, inquietud, sufrimiento o temor. Subyace un intento obsesivo de dominio y control de la situación como símbolo de la propia responsabilidad. 

Preocupación negativa

La preocupación es negativa cuando el problema no tiene solución o no está en nuestras manos, cuando recordamos lo que pasó, cuando imaginamos lo que pudo haber pasado o cuando nos mantiene en un continuo: "¿Y si...?".

Todo ello, nos genera estrés, tensión, angustia e incluso irritabilidad. Mediante la imaginación o el recuerdo, confundimos lo irreal con lo real, mezclamos los fantasmas del pasado con los del futuro, reavivamos viejos problemas o inventamos nuevos. 

Las preocupaciones son una distorsión de la realidad que no nos afectan por lo que son, sino por cómo las vemos o por cómo las imaginamos: sobrevaloramos el problema e infravaloramos nuestra capacidad para afrontarlos. 

Pero, realmente ¿somos capaces de dominar y controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor? ¿tiene sentido angustiarse por lo que todavía no ha ocurrido? ¿y por lo que ya ha pasado?


Preocupación positiva

A nivel individual, la preocupación es positiva cuando dura el tiempo necesario para encontrar una solución y así, actuar de manera positiva y productiva. Constituye un recurso imprescindible para la supervivencia, cuando aprendemos de de errores pasados y logramos encontrar los medios para conseguir objetivos futuros. 

A nivel social, preocuparse por el bienestar ajeno se considera signo positivo de interés y entrega hacia los demás. Pero preocuparse también debe significar "ocuparse". La preocupación sin la ocupación, el deseo sin la acción no lleva a ninguna parte.

Confianza en Dios


Por supuesto, no toda preocupación resulta nociva; a menudo, ante sucesos difíciles, es irremediable y humano sentir inquietud.

Pero aquí es donde la fe nos ayuda a diferenciar lo que está en nuestras manos y lo que debemos dejar en manos de Dios: podemos confiarle nuestros pensamientos, miedos y preocupaciones, en la absoluta seguridad de que Él sabe resolverlos mejor que nosotros y en el momento adecuado. 

Los cristianos encontramos en la Biblia una guía de gran ayuda:


Mateo 6, 25-33 habla de que las preocupaciones

- dificultan que vivamos plenos y felices, al sobredimensionar nuestras inquietudes

25 Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa?

- impiden que valoremos nuestra propia vida y el poder de Dios, quien cuida de toda su creación

26 Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves?

27 ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura?

- imposibilitan que veamos que Dios tiene todo cuidadosamente calculado

28 Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen.

29 pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas.

30 Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué poca fe tienen!

    31 No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos?, o ¿qué beberemos?, o ¿tendremos ropas para vestirnos?



32 Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso.



- impiden que veamos que poniéndole a Él en primer lugar, lo demás se nos dará por añadido



33 Por lo tanto, busquen primero su reino y su justicia, y se les darán también todas esas cosas.




1 Pedro 5,7 nos insta a confiarle a Dios nuestras preocupaciones

7 Depositen en él todas sus preocupaciones, pues él cuida de ustedes.

Salmo 55, 23 nos consuela porque Dios no permitirá que nos pase nada

23 Confía tu suerte al Señor, y él te sostendrá: nunca permitirá que el justo perezca.

Filipenses 4, 6-7 nos dice el medio de pedirle: la oración

6 No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.

7 Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.


La ayuda desinteresada a los demás, el fomento del esfuerzo personal para obrar mejor a partir de ahora mismo y dar un sentido más profundo a las metas que nos propongamos, ayudan efectivamente a evitar la preocupación.

Las preocupaciones por el devenir son ideas sobre el futuro pero no el futuro en sí, son pensamientos que surgen pero no necesariamente deben o tienen que ser experimentados.

Son, en definitiva, incertidumbres que utilizamos como una ilusoria estrategia de control para aliviar la inquietud y la inseguridad, aunque ello no varía la probabilidad real de que suceda.

Os animo a estar ocupados, sobre todo en los demás, a dejar de preocuparnos por nuestro día a día, por pequeñeces o por soluciones que no están a nuestro alcance y confiar nuestras preocupaciones a Dios. 


domingo, 6 de abril de 2014

¿ME QUIERE?¿NO ME QUIERE?









La pareja perfecta no existe, se construye.

La pareja perfecta no es la que no tiene problemas, sino la que los resuelve juntos.





Dar por hecho que tu pareja te quiere porque está contigo es un gran error. Decir "te quiero" es fácil o puede llegar a serlo, si se entrena. Pero ¿cómo saber si es de verdad ?

Deshojar una margarita no es el mejor método para averiguarlo, ni tratar de adivinarlo, ni siquiera preguntárselo, puesto que aunque no te quiera, siempre te contestará con un “sí” claro y rotundo, a la par que traicionero.

Según algunos estudiosos de la pareja, sólo el comportamiento de nuestro compañero/a nos puede ofrecer una demostración real de lo que siente por nosotros. De lo único que podemos fiarnos es de lo que hace día a día, y no tanto de lo que pueda decir (o callar). Las palabras bonitas son bienvenidas pero no son suficientes. Lo que importa son los hechos. 


A continuación, encontrarás una batería de preguntas que pueden ayudarte a saber si te quiere, de una forma objetiva tanto si lleváis poco o mucho tiempo juntos.

En realidad, son algunos de los valores necesarios para que una pareja sea feliz y duradera: confianza, compañía, preocupación, honestidad, complicidad, comunicación, calma, apoyo, respeto, intimidad, amor, cariño, unión, felicidad.


¿Confía en ti?

La honestidad es la base de cualquier relación. Si se pierde ésta, y surgen las medias verdades, los secretos y las sospechas, es que algo muy importante en la pareja está fallando y hace imposible que una relación se mantenga en el tiempo.

La confianza es como un cristal: es necesario extremar los cuidados para que no se rompa. Cuando éste se rompe, por mucho que intentemos reconstruirlo, no queda igual.

La desconfianza en la pareja aparece siempre debido a una falta de comunicación. Por lo general, todas las situaciones de celos, o las sospechas de que la otra persona no está siendo del todo sincera, surgen por pequeños malentendidos que no se han atajado a tiempo. Tarde o temprano todas las parejas experimentan problemas de este tipo.

Las parejas que duran en el tiempo son aquellas que saben atajar estos conatos de desconfianza en cuanto aparecen, planteando la situación abiertamente, y atajándola de raíz.


¿Quiere pasar tiempo contigo?

Cuando amamos a otra persona queremos pasar todo el tiempo posible con ella. Esto no quiere decir que tengamos que estar a todas horas con nuestra pareja, pero sí hacer un esfuerzo por pasar un tiempo a solas, por mucho que el trabajo, los amigos, los hijos, la familia u otros compromisos nos lo pongan difícil.

Si tu pareja realmente hace sacrificios por estar más tiempo contigo es que realmente te quiere. Si prefiere disfrutar de su tiempo libre con sus compañeros de trabajo o amigos, algo grave ocurre en vuestra relación.

El tiempo que una pareja pasa tiempo a solas es el mejor indicativo de la salud de una relación.


¿Te pregunta cómo ha ido el día?

Parece una cuestión de perogrullo, pero no todos las personas se preocupan por el día a día de sus parejas. 

Puede que en el fondo no te interese demasiado cómo le ha ido a tu pareja en su trabajo o, sencillamente que seas un despistado o estés absorto en tus problemas pero, si la quieres de verdad, debes hacer un esfuerzo en preguntar y preocuparte por ellas.

El amor no se construye en el plano teórico, sino en el práctico: nuestra pareja tiene que preocuparse por nuestros problemas cotidianos, compartirlos y ayudarnos a superarlos. 
Si pasa de ellos, probablemente no nos quiere lo suficiente para establecer lazos duraderos. 


¿Cambia su personalidad cuando está contigo?

Todos conocemos a alguien que evita quedar con su pareja cuando queda con sus amigos, o que se comporta de forma totalmente distinta cuando está a solas con su pareja a como lo hace cuando está con sus amigos. ¿Eres tú mismo cuando estás con tu mujer? ¿es tu mujer la misma contigo que cuando habla con sus amigas?Si la respuesta es no, acabareis haciéndoos daño y no estaréis siendo ni honestos ni leales.


¿Tiene complicidad contigo?

Según los expertos, existen cuatro dimensiones de la complicidad o maneras en las que podemos sentirnos íntimamente conectados con nuestra pareja. En definitiva, son cuatro formas de comunicación en la pareja:


  • Complicidad física
Son los abrazos, los besos, las caricias y, cómo no, el sexo, que es a fin de cuentas la máxima expresión de intimidad física. Aunque es natural que la frecuencia con la que mantenemos relaciones sexuales disminuya en el tiempo, la desaparición absoluta de éstas es un claro signo de que algo está fallando en la pareja.

  • Complicidad emocional
La complicidad emocional es la que nos permite expresar nuestros sentimientos a nuestra pareja. Si fallamos al contestar preguntas como “¿qué estás haciendo?” o “¿cómo te sientes?” es que no somos todo lo cómplices que han de ser los dos componentes de una pareja. Si no sabes expresar abiertamente el amor que sientes por tu pareja es que, quizás, no lo sientes. No existe una intimidad más intensa que la de una pareja, ni siquiera la que puede haber entre amigos de toda la vida o la relación madre-hija/ padre-hijo.

  • Complicidad intelectual
La compatibilidad intelectual es uno de los secretos mejor guardados de las parejas que permanecen juntas por mucho tiempo.

La capacidad de poder hablar, comentar o discutir sobre cuestiones políticas, culturales o filosóficas es una de las mejores herramientas de las parejas felices, esas que nunca se aburren cuando están a solas, ni mantienen silencio cuando cenan juntas.

Y ello no significa necesariamente que sus gustos sean afines, sino más bien, que saben, pueden y quieren hablar con toda libertad sobre cualquier cuestión, aún manifestando posturas antagónicas.

  • Actividades compartidas
Las parejas eternas son aquellas que pueden hacer todo tipo de cosas sin que ninguna de las partes se aburra hasta la saciedad. El amor es, al fin y al cabo, una forma de disfrutar de la vida en compañía. No importa el tipo de actividad que se realice con tal de que sean amenas y divertidas para ambos o en su caso, aún no siendo del agrado de uno de los dos, acompañar al que sí disfruta de esa en concreto.

Hay parejas que se divierten cocinando, viajando, haciendo deporte o escuchando música. Lo importante es que existan una serie de actividades de las que puedan disfrutar en compañía y no tener que buscarlas fuera de la pareja.


¿Sabe comunicarse correctamente contigo?

El mayor indicador de que una pareja no funciona o va a separarse es que una de las partes (o ambas) muestra desprecio, desdén y falta de respeto hacia su pareja.

Si no sabemos comunicar correctamente con nuestra paraje al tratar los problemas que surgen, entraremos en una espiral de enfados y reproches que, tarde o temprano,  le colocará en "modo conflicto" y finalmente, acabará con la relación. Saber dialogar con nuestra pareja es un requisito indispensable para solucionar con éxito los conflictos  que puedan surgir y para que el amor no se evapore con el tiempo. 


¿Sabe reaccionar bien ante las adversidades externas?

Por muy perfecta que sea o parezca una relación, lo que verdaderamente va a ponerla a prueba es la llegada de problemas externos a los que, en algún momento, habrá que enfrentarse. 

Es fácil, sencillo y llevadero mostrar amor cuando la vida nos va bien, pero cuando de verdad se demuestra es ante las adversidades. Los problemas económicos, los hijos, la enfermedad o la muerte de un familiar, son cuestiones que pueden acabar con una pareja, si las partes no permanecen unidas, y si no se muestran apoyo entre ellas.

¿Sabes compartir los momentos malos con tu pareja, o sólo te limitas a disfrutar de los buenos? Las parejas que duran hasta que la muerte las separa son aquellas que se mantienen unidas antes los reveses de la vida.


¿Te ayuda cuando lo necesitas?

De nuevo, para valorar el amor que una persona siente por nosotros debemos tener los pies en el suelo. Poco importa que nuestra pareja nos diga lo mucho que nos quiere a todas horas si no es capaz de ayudarnos cuando lo necesitamos.

Añadir ocupaciones extra a nuestro día a día es una carga que no tiene grandes recompensas: el esfuerzo que realice tu pareja por ayudarte es una demostración de amor mucho más grande que el estupendo regalo que te hizo por tu cumpleaños. 


¿Respeta tus opiniones?

Aunque los intereses comunes son importantes para la salud de una pareja, no es necesario que los enamorados compartan las mismas ideas políticas, el mismo amor al  club de fútbol de sus amores o los mismos gustos musicales. Lo necesario es que respeten y valoren la opinión del otro. Tratar a nuestra pareja sin respeto, o menospreciar su punto de vista sobre algo, no es la mejor muestra de amor que podemos ofrecer y por supuesto, tampoco nos da la razón absoluta sobre la cuestión.

La estabilidad de las parejas y el éxito de las relaciones afectivas en general residen en la reciprocidad de las actitudes positivas entre ambas partes. Se trata de ver lo positivo, lo bueno, lo que nos hace disfrutar en vez de ver lo negativo, lo malo o lo que nos desagrada.


¿Te incluye en sus decisiones?

En una relación amorosa es importante que cada parte conserve cierta independencia, pero hay ciertas decisiones que no se deben tomar sin consultar con nuestra pareja. Al fin y al cabo y sobre todo, si la pareja vive bajo el mismo techo, cualquier decisión individual afectará a ambos: por mucho que pienses lo contrario, la manera en que emplees tu tiempo y tu dinero tendrá consecuencias para la relación.

Alguien que te quiere, consultará contigo las decisiones importantes, al menos para saber lo que opinas. Uno no puede gastar el dinero si más, en aras del bienestar familiar; es preciso que entre ambos, se establezcan las prioridades o en su caso, se dé via libre a un capricho o a una necesidad individual.


¿Muestra afecto físicamente?

No todas las parejas necesitan la misma frecuencia sexual para funcionar, pero todas necesitan cierto contacto físico. El amor debe demostrarse a diario con pequeños gestos. Y no me refiero necesariamente a realizarlo en público. Las caricias, los besos o los abrazos son demostraciones externas y evidentes del amor que tenemos a nuestra pareja, a la vez que necesarias y recomendables.

Si tu pareja no tiene hacia ti ninguna muestra de cariño, es posible que haya dejado de quererte o quizás, nunca te haya querido.  No es una excusa válida decir que "no me sale"; si alguien quiere de verdad a su compañero/a, sin duda le demostrará físicamente su afecto y su amor.  Además, el contacto físico mutuo contribuye a afianzar los lazos de pareja e incluso nos insta a ser más fieles.


¿Te mira?

El lenguaje no verbal que tu pareja comparte contigo es esencial para conocer sus sentimientos más profundos. Hay personas que tienen dificultad para mostrar su afecto verbalmente, pero a veces una mirada es mucho más expresiva. Los enamorados, además, son capaces de mantener un contacto visual que resultaría demasiado violento entre personas con menos confianza.

En todo momento, la mirada cómplice hace innecesaria la palabra cuando la pareja se compenetra en un grado máximo de confianza. Una mirada puede despertar, incluso, el deseo sexual o demostrar un estado de ánimo concreto de nuestra pareja.

¿Le gusta hablarte de lo vivido juntos en el pasado?

Las parejas de largo recorrido que disfrutan recordando momentos del pasado, orgullosas de aquello que vivieron, mantienen su vínculo en buen estado en el presente.

Si tu pareja recuerda con ilusión y cariño, momentos compartidos (aunque tu quizás los hubieras pasado por alto) es que sigues siendo importante para él/ella y aún te quiere de verdad.

Compartir y recordar momentos de la vida en común afianza más la relación y la mantiene viva porque no hace recordar situaciones felices que no deben quedar en el olvido, y así reactivar los mismos sentimientos recordados.


¿Te defiende y piropea en público y/o en privado?

Tu pareja ¿te defiende cuando alguien te critica o se alía con el que te ataca? Es muy habitual que, en las parejas que llevan más tiempo juntos, algún miembro de la pareja bromee sobre los defectos o manías de su compañero/a, algo que es especialmente inoportuno si se hace en grupo y en presencia del agraviado, pues nada tiene de gracioso.

Y es una señal evidente de que las cosas no marchan bien. Alguien que sigue enamorado defenderá en la medida de lo posible a su pareja y jamás desvelará ningún defecto, error, manía o costumbre embarazosa sobre su pareja que pueda ofenderla o menospreciarla.

Antes de hacer un comentario negativo sobre tu pareja pregúntate si es necesario y si te gustaría que hicieran lo mismo contigo. 


¿Hace que te sientas bien?

Hasta ahora, todas las claves para saber si nos aman de verdad se basaban en los comportamientos de nuestra pareja, pero el amor correspondido también podemos sentirlo en nuestras propias carnes. Si una persona nos quiere de verdad, logrará con su actitud hacia nosotros, mejorar nuestra autoestima y hará que nos sintamos bien.

Esto no quiere decir que nuestra pareja vaya a hacer que un día horrible en el trabajo se convierta en una jornada maravillosa, pero es posible que logre que sea menos malo demostrándote su cariño o con una buena palabra, una simple caricia o  suave beso.

















Fuente:

www.el confidencial.com