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domingo, 14 de septiembre de 2014

CUALIDADES PARA EL ÉXITO




El éxito es la aplicación diaria de la disciplina hacia un objetivo.



Ser una persona con éxito es el anhelo de la mayoría de los mortales. Pero tener éxito no tiene nada que ver con la suerte.

Entonces ¿qué es el éxito? El éxito es la consecución de los objetivos y metas establecidas por una persona. 

Pero no tenemos que pensar en él como algo grandilocuente o pomposo. Se puede hablar también de éxito en los pequeños detalles de la vida, en lo cotidiano.

Si queremos alcanzar el éxito es preciso poner en práctica algunas ideas:

1. Definir propósitos, objetivos y plazos

Lo primero de todo, es meditar cuales son nuestros ideales de vida, qué queremos conseguir, tanto sean logros materiales como personales y sobre todo, que sean realizables.

Terminar con el hambre y las guerras en el mundo es un propósito altruista y bonito, pero difícilmente alcanzable por uno mismo. Es necesario determinar  objetivos que sean cercanos y factibles y después, establecer con precisión, el alcance de nuestros objetivos en cuantía y tiempo de consecución, para no divagar.

2. Visualizar el éxito.

Una vez que sabemos lo qué queremos y cuándo conseguirlo, el siguiente paso es visualizarlo.  Verse a uno mismo en el estado final de tanto esfuerzo, pensar que ya lo hemos conseguido e intentar personificarse en ese "yo" exitoso. 

Esta técnica es muy válida para muchas facetas que requieren disciplina y esfuerzo, como por ejemplo ponerse a dieta.

3. Disciplinadamente ocupados


La capacidad de trabajo, para la que se requiere fuerza y energía, es fundamental en las personas de éxito. Tener un ritmo alto de trabajo, nunca parar de trabajar y ni perder un minuto, siempre con disciplina. La búsqueda de la excelencia es dar y estar al 100% en todo lo que hagamos.

4. Saber decir que no


Las personas con mucho éxito dicen "no" a casi todo puesto que el éxito requiere voluntad y concentración, y la concentración supone decir que no a muchas distracciones mediante la voluntad.

5. Conocerse a uno mismo


Debemos minorar nuestras debilidades y potenciar nuestras virtudes. 

Identificar las posibilidades de mejora y no perder el tiempo realizando tareas en áreas en las que seamos poco competentes, o tengamos pocas posibilidades. 

Concentrarse en las propias fortalezas y no en las debilidades es lo que diferencia a una persona exitosa de una fracasada.


6. Cultivar los amigos y los contactos


Nadie llega al éxito solo, y tener una buena red de contactos y amigos es fundamental para triunfar. Procurar que la gente se encuentre a gusto con nosotros, ser sociable, invitar a cenar, quedarse con los nombres, hacer amigos. Si somos amables y simpáticos con los demás, estos terminarán por devolvernos el buen gesto.


7. Generar la buena suerte


Existen ciertas personas que actúan como un imán, atrayendo sin esfuerzo  la suerte, porque se comportan de un modo que maximiza la posibilidad de encontrarse frente a buenas oportunidades: son más extrovertidos, abiertos a nuevas ideas, optimistas e instintivos y generan sus propias posibilidades de triunfar.


8. Tener determinación

La capacidad y la aptitud, la creatividad y la inteligencia son factores muy importantes, pero la perseverancia, la constancia y el convencimiento en lo que uno hace son, si cabe, más fundamentales.

Cuando las personas exitosas fracasan, no pierden el tiempo quejándose, lamentándose, culpándose o,  tirando la toalla. 

En lugar de eso, contemplan el fracaso como una experiencia didáctica de la que extraen lecciones para futuros proyectos.

9. Cometer maravillosos errores

Los errores son inevitables y mucho más didácticos que los éxitos, si sabemos aprender de ellos. El éxito es la habilidad para ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.

El éxito es como un cometa que va dejando una estela de fracasos a su paso y sin embargo, no significa que cese en su avance.

Las personas que, ante los fracasos, desisten o pierden las ganas o se dejan intimidar por aquello que no les sale bien a la primera, dejan de ser perseverantes y terminan siendo personas fracasadas.

Debemos tener en mente y siempre presente que se aprende infinitamente más de un error o de un fracaso que de una victoria.

10. Elige un mentor

Nadie nace sabiendo cómo desenvolverse en el ámbito del éxito solo; es necesario que un maestro jedi que nos dé algunas claves, consejos y sugerencias que nos permitan definir y seguir nuestro camino. 

Cuando alguien, desde el inicio, nos enseña a hacer las cosas bien, sin darnos tiempo a tener hábitos viciados o manías perniciosas, nos enseña una lección que no se paga con dinero.






domingo, 6 de abril de 2014

¿ME QUIERE?¿NO ME QUIERE?









La pareja perfecta no existe, se construye.

La pareja perfecta no es la que no tiene problemas, sino la que los resuelve juntos.





Dar por hecho que tu pareja te quiere porque está contigo es un gran error. Decir "te quiero" es fácil o puede llegar a serlo, si se entrena. Pero ¿cómo saber si es de verdad ?

Deshojar una margarita no es el mejor método para averiguarlo, ni tratar de adivinarlo, ni siquiera preguntárselo, puesto que aunque no te quiera, siempre te contestará con un “sí” claro y rotundo, a la par que traicionero.

Según algunos estudiosos de la pareja, sólo el comportamiento de nuestro compañero/a nos puede ofrecer una demostración real de lo que siente por nosotros. De lo único que podemos fiarnos es de lo que hace día a día, y no tanto de lo que pueda decir (o callar). Las palabras bonitas son bienvenidas pero no son suficientes. Lo que importa son los hechos. 


A continuación, encontrarás una batería de preguntas que pueden ayudarte a saber si te quiere, de una forma objetiva tanto si lleváis poco o mucho tiempo juntos.

En realidad, son algunos de los valores necesarios para que una pareja sea feliz y duradera: confianza, compañía, preocupación, honestidad, complicidad, comunicación, calma, apoyo, respeto, intimidad, amor, cariño, unión, felicidad.


¿Confía en ti?

La honestidad es la base de cualquier relación. Si se pierde ésta, y surgen las medias verdades, los secretos y las sospechas, es que algo muy importante en la pareja está fallando y hace imposible que una relación se mantenga en el tiempo.

La confianza es como un cristal: es necesario extremar los cuidados para que no se rompa. Cuando éste se rompe, por mucho que intentemos reconstruirlo, no queda igual.

La desconfianza en la pareja aparece siempre debido a una falta de comunicación. Por lo general, todas las situaciones de celos, o las sospechas de que la otra persona no está siendo del todo sincera, surgen por pequeños malentendidos que no se han atajado a tiempo. Tarde o temprano todas las parejas experimentan problemas de este tipo.

Las parejas que duran en el tiempo son aquellas que saben atajar estos conatos de desconfianza en cuanto aparecen, planteando la situación abiertamente, y atajándola de raíz.


¿Quiere pasar tiempo contigo?

Cuando amamos a otra persona queremos pasar todo el tiempo posible con ella. Esto no quiere decir que tengamos que estar a todas horas con nuestra pareja, pero sí hacer un esfuerzo por pasar un tiempo a solas, por mucho que el trabajo, los amigos, los hijos, la familia u otros compromisos nos lo pongan difícil.

Si tu pareja realmente hace sacrificios por estar más tiempo contigo es que realmente te quiere. Si prefiere disfrutar de su tiempo libre con sus compañeros de trabajo o amigos, algo grave ocurre en vuestra relación.

El tiempo que una pareja pasa tiempo a solas es el mejor indicativo de la salud de una relación.


¿Te pregunta cómo ha ido el día?

Parece una cuestión de perogrullo, pero no todos las personas se preocupan por el día a día de sus parejas. 

Puede que en el fondo no te interese demasiado cómo le ha ido a tu pareja en su trabajo o, sencillamente que seas un despistado o estés absorto en tus problemas pero, si la quieres de verdad, debes hacer un esfuerzo en preguntar y preocuparte por ellas.

El amor no se construye en el plano teórico, sino en el práctico: nuestra pareja tiene que preocuparse por nuestros problemas cotidianos, compartirlos y ayudarnos a superarlos. 
Si pasa de ellos, probablemente no nos quiere lo suficiente para establecer lazos duraderos. 


¿Cambia su personalidad cuando está contigo?

Todos conocemos a alguien que evita quedar con su pareja cuando queda con sus amigos, o que se comporta de forma totalmente distinta cuando está a solas con su pareja a como lo hace cuando está con sus amigos. ¿Eres tú mismo cuando estás con tu mujer? ¿es tu mujer la misma contigo que cuando habla con sus amigas?Si la respuesta es no, acabareis haciéndoos daño y no estaréis siendo ni honestos ni leales.


¿Tiene complicidad contigo?

Según los expertos, existen cuatro dimensiones de la complicidad o maneras en las que podemos sentirnos íntimamente conectados con nuestra pareja. En definitiva, son cuatro formas de comunicación en la pareja:


  • Complicidad física
Son los abrazos, los besos, las caricias y, cómo no, el sexo, que es a fin de cuentas la máxima expresión de intimidad física. Aunque es natural que la frecuencia con la que mantenemos relaciones sexuales disminuya en el tiempo, la desaparición absoluta de éstas es un claro signo de que algo está fallando en la pareja.

  • Complicidad emocional
La complicidad emocional es la que nos permite expresar nuestros sentimientos a nuestra pareja. Si fallamos al contestar preguntas como “¿qué estás haciendo?” o “¿cómo te sientes?” es que no somos todo lo cómplices que han de ser los dos componentes de una pareja. Si no sabes expresar abiertamente el amor que sientes por tu pareja es que, quizás, no lo sientes. No existe una intimidad más intensa que la de una pareja, ni siquiera la que puede haber entre amigos de toda la vida o la relación madre-hija/ padre-hijo.

  • Complicidad intelectual
La compatibilidad intelectual es uno de los secretos mejor guardados de las parejas que permanecen juntas por mucho tiempo.

La capacidad de poder hablar, comentar o discutir sobre cuestiones políticas, culturales o filosóficas es una de las mejores herramientas de las parejas felices, esas que nunca se aburren cuando están a solas, ni mantienen silencio cuando cenan juntas.

Y ello no significa necesariamente que sus gustos sean afines, sino más bien, que saben, pueden y quieren hablar con toda libertad sobre cualquier cuestión, aún manifestando posturas antagónicas.

  • Actividades compartidas
Las parejas eternas son aquellas que pueden hacer todo tipo de cosas sin que ninguna de las partes se aburra hasta la saciedad. El amor es, al fin y al cabo, una forma de disfrutar de la vida en compañía. No importa el tipo de actividad que se realice con tal de que sean amenas y divertidas para ambos o en su caso, aún no siendo del agrado de uno de los dos, acompañar al que sí disfruta de esa en concreto.

Hay parejas que se divierten cocinando, viajando, haciendo deporte o escuchando música. Lo importante es que existan una serie de actividades de las que puedan disfrutar en compañía y no tener que buscarlas fuera de la pareja.


¿Sabe comunicarse correctamente contigo?

El mayor indicador de que una pareja no funciona o va a separarse es que una de las partes (o ambas) muestra desprecio, desdén y falta de respeto hacia su pareja.

Si no sabemos comunicar correctamente con nuestra paraje al tratar los problemas que surgen, entraremos en una espiral de enfados y reproches que, tarde o temprano,  le colocará en "modo conflicto" y finalmente, acabará con la relación. Saber dialogar con nuestra pareja es un requisito indispensable para solucionar con éxito los conflictos  que puedan surgir y para que el amor no se evapore con el tiempo. 


¿Sabe reaccionar bien ante las adversidades externas?

Por muy perfecta que sea o parezca una relación, lo que verdaderamente va a ponerla a prueba es la llegada de problemas externos a los que, en algún momento, habrá que enfrentarse. 

Es fácil, sencillo y llevadero mostrar amor cuando la vida nos va bien, pero cuando de verdad se demuestra es ante las adversidades. Los problemas económicos, los hijos, la enfermedad o la muerte de un familiar, son cuestiones que pueden acabar con una pareja, si las partes no permanecen unidas, y si no se muestran apoyo entre ellas.

¿Sabes compartir los momentos malos con tu pareja, o sólo te limitas a disfrutar de los buenos? Las parejas que duran hasta que la muerte las separa son aquellas que se mantienen unidas antes los reveses de la vida.


¿Te ayuda cuando lo necesitas?

De nuevo, para valorar el amor que una persona siente por nosotros debemos tener los pies en el suelo. Poco importa que nuestra pareja nos diga lo mucho que nos quiere a todas horas si no es capaz de ayudarnos cuando lo necesitamos.

Añadir ocupaciones extra a nuestro día a día es una carga que no tiene grandes recompensas: el esfuerzo que realice tu pareja por ayudarte es una demostración de amor mucho más grande que el estupendo regalo que te hizo por tu cumpleaños. 


¿Respeta tus opiniones?

Aunque los intereses comunes son importantes para la salud de una pareja, no es necesario que los enamorados compartan las mismas ideas políticas, el mismo amor al  club de fútbol de sus amores o los mismos gustos musicales. Lo necesario es que respeten y valoren la opinión del otro. Tratar a nuestra pareja sin respeto, o menospreciar su punto de vista sobre algo, no es la mejor muestra de amor que podemos ofrecer y por supuesto, tampoco nos da la razón absoluta sobre la cuestión.

La estabilidad de las parejas y el éxito de las relaciones afectivas en general residen en la reciprocidad de las actitudes positivas entre ambas partes. Se trata de ver lo positivo, lo bueno, lo que nos hace disfrutar en vez de ver lo negativo, lo malo o lo que nos desagrada.


¿Te incluye en sus decisiones?

En una relación amorosa es importante que cada parte conserve cierta independencia, pero hay ciertas decisiones que no se deben tomar sin consultar con nuestra pareja. Al fin y al cabo y sobre todo, si la pareja vive bajo el mismo techo, cualquier decisión individual afectará a ambos: por mucho que pienses lo contrario, la manera en que emplees tu tiempo y tu dinero tendrá consecuencias para la relación.

Alguien que te quiere, consultará contigo las decisiones importantes, al menos para saber lo que opinas. Uno no puede gastar el dinero si más, en aras del bienestar familiar; es preciso que entre ambos, se establezcan las prioridades o en su caso, se dé via libre a un capricho o a una necesidad individual.


¿Muestra afecto físicamente?

No todas las parejas necesitan la misma frecuencia sexual para funcionar, pero todas necesitan cierto contacto físico. El amor debe demostrarse a diario con pequeños gestos. Y no me refiero necesariamente a realizarlo en público. Las caricias, los besos o los abrazos son demostraciones externas y evidentes del amor que tenemos a nuestra pareja, a la vez que necesarias y recomendables.

Si tu pareja no tiene hacia ti ninguna muestra de cariño, es posible que haya dejado de quererte o quizás, nunca te haya querido.  No es una excusa válida decir que "no me sale"; si alguien quiere de verdad a su compañero/a, sin duda le demostrará físicamente su afecto y su amor.  Además, el contacto físico mutuo contribuye a afianzar los lazos de pareja e incluso nos insta a ser más fieles.


¿Te mira?

El lenguaje no verbal que tu pareja comparte contigo es esencial para conocer sus sentimientos más profundos. Hay personas que tienen dificultad para mostrar su afecto verbalmente, pero a veces una mirada es mucho más expresiva. Los enamorados, además, son capaces de mantener un contacto visual que resultaría demasiado violento entre personas con menos confianza.

En todo momento, la mirada cómplice hace innecesaria la palabra cuando la pareja se compenetra en un grado máximo de confianza. Una mirada puede despertar, incluso, el deseo sexual o demostrar un estado de ánimo concreto de nuestra pareja.

¿Le gusta hablarte de lo vivido juntos en el pasado?

Las parejas de largo recorrido que disfrutan recordando momentos del pasado, orgullosas de aquello que vivieron, mantienen su vínculo en buen estado en el presente.

Si tu pareja recuerda con ilusión y cariño, momentos compartidos (aunque tu quizás los hubieras pasado por alto) es que sigues siendo importante para él/ella y aún te quiere de verdad.

Compartir y recordar momentos de la vida en común afianza más la relación y la mantiene viva porque no hace recordar situaciones felices que no deben quedar en el olvido, y así reactivar los mismos sentimientos recordados.


¿Te defiende y piropea en público y/o en privado?

Tu pareja ¿te defiende cuando alguien te critica o se alía con el que te ataca? Es muy habitual que, en las parejas que llevan más tiempo juntos, algún miembro de la pareja bromee sobre los defectos o manías de su compañero/a, algo que es especialmente inoportuno si se hace en grupo y en presencia del agraviado, pues nada tiene de gracioso.

Y es una señal evidente de que las cosas no marchan bien. Alguien que sigue enamorado defenderá en la medida de lo posible a su pareja y jamás desvelará ningún defecto, error, manía o costumbre embarazosa sobre su pareja que pueda ofenderla o menospreciarla.

Antes de hacer un comentario negativo sobre tu pareja pregúntate si es necesario y si te gustaría que hicieran lo mismo contigo. 


¿Hace que te sientas bien?

Hasta ahora, todas las claves para saber si nos aman de verdad se basaban en los comportamientos de nuestra pareja, pero el amor correspondido también podemos sentirlo en nuestras propias carnes. Si una persona nos quiere de verdad, logrará con su actitud hacia nosotros, mejorar nuestra autoestima y hará que nos sintamos bien.

Esto no quiere decir que nuestra pareja vaya a hacer que un día horrible en el trabajo se convierta en una jornada maravillosa, pero es posible que logre que sea menos malo demostrándote su cariño o con una buena palabra, una simple caricia o  suave beso.

















Fuente:

www.el confidencial.com






martes, 1 de octubre de 2013

EL MATRIMONIO: "EL DAR" Y "EL RECIBIR"











Las necesidades emocionales en el matrimonio

¿Qué puede hacer tu cónyuge por ti que te haga más feliz? ¿Qué es una necesidad emocional?
¿Cuáles son mis necesidades emocionales? ¿Y las de mi cónyuge?

La necesidad emocional es un deseo que, cuando se cumple, produce una sensación de felicidad y satisfacción , y cuando no se satisface, genera una sensación de infelicidad y frustración.

Todos intuimos cuáles son las necesidades emocionales básicas en el matrimonio: la admiración, el cariño, la conversación, la ayuda mutua, el compromiso, el apoyo financiero, la honestidad y la franqueza, el atractivo físico, el compañerismo en el ocio y la satisfacción sexual. 


Pero no todas las necesidades emocionales son iguales para todos. Por lo general, las más importantes para los hombres son las menos importante para las mujeres, y viceversa. 

Por ello, es de vital importancia conocer las necesidades emocionales de nuestro cónyuge con el fin de poder satisfacerlas y para eso, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:



  • Privacidad. Es esencial tener tiempo a solas con tu pareja, sin niños ni padres ni amigos para prestarse atención y amor mutuos.
  • Objetivos. Una vez a solas, es necesario compartir las necesidades mutuas de afecto, conversación, ocio y satisfacción sexual.
  • Tiempo Compartido. El tiempo compartido juntos es vital para el matrimonio y debe ser a lo largo de la semana y no concentrado en el fin de semana o en las vacaciones.

Los malos hábitos en el matrimonio

Algunos de los malos hábitos dentro de un matrimonio son instintivos, se hacen sin pensar ni se plantean sus consecuencias; el objetivo es conseguir lo que uno quiere del otro, y lo que se consigue es justo lo contrario de lo que se intenta.



  • Imposiciones egoístas. "No me importa lo que pienses, o lo haces o..."
  • Faltas de respeto. "Si no fueras tan egoísta ni tan vago, harías....."
  • Ataques de ira y amenazas. "Te vas a enterar...." 
  • Hábitos molestos. "No voy a dejar de hacerlo porque  a mi me gusta..."

Otros vicios son hechos a conciencia , malintencionados y egoístas, y por supuesto son incompatibles con una relación de amor :

  • Comportamientos independientes. Ignorar los sentimientos e intereses del otro.
  • Faltas de honestidad y mentiras. Mentir u omitir asuntos de la pareja.


El Dar y el Recibir

¿Alguna vez has notado que tu cónyuge tiene dos personalidades? ¿Te parece que, a veces, es atento y considerado y, otras, es imposible estar con él? ¿Por qué unas veces hace lo que "debe" y otras no? Se trata de dos conceptos importantísimos que se producen en la pareja: el "Dar" y el "Recibir".

El Dar es "hacer todo lo posible para que la otra persona sea feliz y evitar todo lo que la hace infeliz, incluso si a uno le hace infeliz". Es la parte de uno que quiere 
el bien para los demás y que nace de un instinto básico: el amor y la preocupación por los demás.


El Recibir es "hacer todo lo posible para yo ser feliz y evitar todo lo que me hace infeliz , incluso si hace infeliz al otro". Es la parte de uno que quiere para sí el máximo provecho de la vida, y que nace de su instinto básico de autoconservación.

En el matrimonio entregamos "el Dar" generosamente a nuestro cónyuge y tomamos de él, "el Recibir"  para conseguir lo que queremos, sin dar nada a cambio.





Cuando "el Dar" manda, somos cariñosos y considerados, hacemos sacrificios personales para procurar que nuestra pareja sea feliz y esté satisfecha , porque nuestro "Recibir" no está allí para defender nuestros intereses.




Cuando "el Recibir" manda, somos groseros, exigentes y desconsiderados. Sólo pensamos en nosotros mismos, y en lo que nuestro cónyuge pueda hacer para hacernos felices. Esperamos que nuestro cónyuge haga sacrificios por nosotros, porque a nuestro "Recibir" no le importa cómo se siente.

Pero cuando hay mucho Dar en nuestro comportamiento, el Recibir se rebela contra la injusticia y reclama su momento. Y eso lleva a grandes problemas matrimoniales. Por eso es importante identificarlos en los distintos estados de ánimo en el matrimonio.



Los estados emocionales en el matrimonio


Algunas de las personas más brillantes son capaces de convertirse en idiotas cuando se enfrentan a conflictos de pareja. Un hombre cabal escucha a su esposa (Dar) hablar de sus necesidades, sus deseos, sus intereses y puede no entenderla, como si hablara otro idioma (Recibir). Una mujer inteligente escucha atentamente a su marido como describe su punto de vista (Dar), y ella no comprenderle o estar en desacuerdo (Recibir).

¿Qué hace que la comunicación conyugal sea tan difícil? ¿Es que los hombres y las mujeres no pueden comunicarse?  ¿no somos capaces de entendernos? ¿O hay algo sobre el matrimonio que desdibuja su forma de pensar? 

Lo que hace difícil la comunicación son los estados de ánimo o emocionales en el matrimonio, y no las diferencias entre hombres y mujeres. Son los conflictos que tienen entre sí, los que parecen imposibles de resolver. Los matrimonios negocian desde uno de los tres estados psicológicos, cada uno con sus propias reglas de negociación únicas y sus propias reacciones emocionales únicas: Intimidad, Conflicto y Retirada. Y si los cónyuges no los tienen en cuenta, las negociaciones pueden ser muy difíciles o nulas.


"Modo Intimidad"

El requisito más importante para el estado de la intimidad es la sensación de estar enamorado. Se obtiene esa sensación cuando cada uno aporta las necesarias cantidades de amor en la relación.

En "modo íntimo", el más agradable de una relación, los cónyuges siguen la regla del Dar, hacer todo lo posible para que su cónyuge sea feliz, y evitar todo lo que hace que sea infeliz, incluso si les hace infelices a ellos mismos. Cuando ambos socios siguen esta regla, ambos están recibiendo sus necesidades emocionales, y todo está bien en el matrimonio.

En este estado de ánimo, el Dar gobierna, y darse el uno al otro parece una acción casi instintiva. Ambos cónyuges muestran un gran deseo de hacerse felices el uno al otro en todo lo que pueden, y evitan herir a toda costa.

En la medida en que se protegen ambos, se construye la confianza. Pueden compartir sus sentimientos más profundos, llegando a ser emocionalmente vulnerables, porque ambos saben que los dos tienen los mejores intereses para con el otro. Se sienten tan cerca uno del otro, que hacer daño a la otra persona sería lo mismo que hacerse daño así mismo.

El diálogo en el estado de la intimidad debe ser respetuoso y sin prejuicios. Ambos expresan su profundo amor por el otro y la gratitud por la atención que reciben. Al bajar sus defensas y formar un vínculo emocional cercano, sienten aún más placer cuando se consiguen alcanzar las necesidades del otro. Este es el objeto por el que el matrimonio se ha inventado.

La negociación en este estado del matrimonio es controlada y liderada por el Dar. Cuando uno de los cónyuges expresa un deseo , el otro se apresura a cumplirlo. No hay pensamientos de recibir, ya que el Dar es incondicional. Por lo tanto, no hay nada que negociar, se que dan el uno al otro todo lo que es posible, y lo hacen sin condiciones. La actitud de negociación sería de alguna manera inmoral, porque implicaría condicionalidad.

Pero se puede entrar en algunos hábitos muy malos cuando uno se encuentra en el estado de la intimidad. Una madre enamorada de su marido (Dar) puede dejarle completamente al margen (Recibir) cuando se trata del cuidado de los hijos o de estar sólo pendiente de su trabajo. Un marido enamorado de su esposa (Dar) puede no hacer nada para frenar su tendencia hacia el gasto irresponsable , llevándolos a ambos a la bancarrota (Recibir). Y una vez que estos malos hábitos se han producido, son muy difíciles de cambiar.

Se podría pensar que el estado de la intimidad guiaría a un esposo y una esposa hacia la felicidad conyugal. Pero, en cambio, debido a la falta de negociar las condiciones que beneficien a ambos cónyuges, se tiende a conducirlos hacia el segundo estado emocional en el matrimonio: el conflicto.

"Modo Conflicto"

Mientras el esposo y la esposa están felices, hay intimidad. Pero nadie es feliz todo el tiempo, especialmente al hacer sacrificios para hacer feliz a otra persona. Y cuando la infelicidad es experimentada por cualquiera de los cónyuges , el Recibir cae en desgracia.

"¿Qué está pasando ? ¿Quién o qué le molesta ? " el Recibir quiere saber porqué.

Puede ser que el que se encuentra en el estado del Dar se disculpe ante el Recibir por no satisfacer una necesidad insatisfecha. El que se encuentra en el Recibir está convencido de que todo está bien, y se vuelve a dormir , dejando al que está al mando, y se mantiene en el estado de la intimidad.

¿Pero qué pasa si no hay disculpas ? ¿Qué pasa si el daño no se repara rápidamente? ¿Qué pasa si uno de los cónyuges sigue siendo irreflexivo o no satisface una necesidad emocional?

Cuando eso ocurre, el Recibir, teniendo en cuenta todos sus sacrificios en el estado de la intimidad, se pone a la defensiva. Entonces, piensa que ha hecho suficiente por un tiempo y ahora es el momento de obtener algo a cambio . Instintivamente, al adoptar el estado del Recibir: se entra en el segundo estado psicológico en el matrimonio: el Conflicto.

En "modo conflicto", los cónyuges ya no están dispuestos a ser reflexivos para satisfacer las necesidades del otro. Por el contrario, exigen que el otro cónyuge se vuelva más reflexivo y que primen sus propias necesidades ante las del otro. Ya no se garantiza la protección, pero en cambio, se amenaza, si no se cumplen sus demandas. Cuando no se cumplen las imposiciones, se producen los juicios irrespetuosos, y cuando eso no funciona, se desemboca en batalla. La ira es el último esfuerzo del Recibir para resolver el problema.

En el estado de conflicto, la conversación suele desembocar en falta de respeto, resentimiento y hasta odio. El cuidado mutuo y la preocupación continua han sido sustituidos por egoísmo y egocentrismo. El Recibir ya no confía en su pareja para cuidar de sus intereses, sino que saca todos sus recursos para velar por que éstos se cumplan. El problema, por supuesto, es que el Dar no sabe cómo tratar a su esposa con la misma justicia. "Lo justo" es visto por el Recibir como la manera de "salirse con la suya a toda costa".

En el estado de conflicto, las parejas siguen unidas emocionalmente y eso hace que el dolor de la desconsideración sea aún peor. Las muestras de amor se escapan a un ritmo muy rápido. Todavía se puede esperar que el daño se detenga y que haya un retorno al estado de la intimidad, pero la desconfianza entre ambos no detiene la vorágine. De vez en cuando , uno de los cónyuges puede volver al estado de la intimidad, pero si la paz significa volver  a ese estado, ambos deben hacerlo simultáneamente. La única manera de calmar al Recibir de ambos cónyuges es que los dos estén protegidos al mismo tiempo.

Las parejas pueden volver al estado de la intimidad desde un estado de conflicto, si , y sólo si dejan de perjudicarse uno al otro y volver a la satisfacción de las necesidades emocionales de cada uno de nuevo.

Pero es muy difícil que esto ocurra en el estado de conflicto, debido a que el Recibir insta a regresar a la pugna cada vez que reciba, si lo que se recibe no es lo que se espera. En vez de querer satisfacer las necesidades del otro, buscan sus propias necesidades antes de hacer cualquier otra cosa. Eso hace que la resolución del conflicto parezca prácticamente imposible, porque nuestros Recibir prefieren luchar, en vez de conciliar.

Las negociaciones en el estado de la intimidad realmente no funcionan, debido a que cada cónyuge está tratando de dar más que el otro. Tarde o temprano, uno de los cónyuges se siente utilizado. 

Las negociaciones en el estado de conflicto tampoco funcionan bien. Cada cónyuge está tratando de llevar a cabo el bien para sí mismo. No hay ningún esfuerzo para hacer al otro cónyuge feliz, sólo el esfuerzo centrado en sí mismo de complacerse a expensas de la otra persona.

Cuando el esposo y la esposa están en el estado de conflicto el tiempo suficiente, el resentimiento y la desilusión que experimentan finalmente convence a sus Recibir que la lucha no funciona. Se justifica un nuevo enfoque , y ese enfoque introduce en el tercer estado de la mente en el matrimonio, la Retirada.

"Modo Retirada"

La razón dictaría que las demandas injustas, la falta de respeto y la ira no son la manera de resolver los conflictos en el matrimonio. Pero con el Dar y el Recibir como las únicas alternativas instintivas, la razón no juega un gran papel en la resolución de problemas matrimoniales. En su lugar, el estado de ánimo es nulo, y después de una pelea, la mayoría de las parejas no se sienten en condiciones de volver a la regla del Dar.

En el estado de intimidad la estrategia es el amor, en el de conflicto, es la lucha, mientras que en el estado de retirada, es la evasión.

Cuando estás en el estado de conflicto, el Recibir trata de forzar al cónyuge a satisfacer sus necesidades, por lo que las demandas, las faltas de respeto, y las amenazas conducen a explosiones de ira para salirse con la suya. Pero si eso no funciona, el Recibir sugiere un nuevo enfoque del problema: la Denuncia. Se trata de convencer a su cónyuge de que no vale la pena el esfuerzo, y se produce el divorcio emocional.

En el "modo retirada", los cónyuges ya no se sienten emocionalmente unidos en el amor, ni por las defensas emocionales que tenían estipuladas. Ninguno de los dos quiere tratar de satisfacer las necesidades del otro, y ambos han renunciado a intentos de conseguir sus propias necesidades por parte del otro. El matrimonio se parte en dos. Son completamente independientes, sólo unidos en una modalidad de convivencia de intereses económicos y de atención a los hijos.

Cuando uno de los cónyuges entra en el estado de denuncia, el otro por lo general le sigue. Después de todo, si el otro no está cumpliendo ninguna de sus necesidades y rechaza todos los esfuerzos que hace para cumplir con él, se da por vencido, también. El comportamiento imprudente por cada cónyuge hacia el otro llega a ser demasiado grande para soportarlo, por lo que ya no les importa nada la relación. La confianza se esfuma.

Las necesidades emocionales pueden ser satisfechas sólo cuando somos emocionalmente vulnerables con una persona que cumpla con esas necesidades. Cuando estamos en el estado de denuncia, nuestras necesidades emocionales no se pueden cumplir, porque hemos elevado nuestras defensas, hemos construido un castillo. Incluso cuando un cónyuge trata de satisfacer una necesidad emocional, el muro defensivo mitiga o anula el efecto del amor.

Las parejas en retirada viven realmente en un estado de divorcio emocional: duermen en habitaciones separadas, salen por separado, comen comidas en diferentes momentos, viven vidas diferentes. No se comunican a menos que sea imprescindible. Si eso no funciona, o bien se separan u obtienen un divorcio legal.

Mientras que en la intimidad, se alienta la negociación, las parejas sólo tienen que dar para recibir; en el conflicto, se alienta la lucha para conseguir los objetivos; pero en la retirada, no hay ni lucha ni negociación, ni existe el más mínimo interés en ellas. En ese estado, el cónyuge no está dispuesto nada por su cónyuge ni dejar que el cónyuge haga nada a cambio, tampoco.

Cuando una pareja está en "modo retirada", el matrimonio parece no tener esperanza. No hay voluntad de ser reflexivo para satisfacer las necesidades emocionales del otro, y no hay voluntad, incluso ni de hablar de los problemas. Cuando ambos cónyuges están en este estado, realmente no existe remedio, porque no están en absoluto interesados ​​en salvar el matrimonio.

Pero el estado de retirada no suele durar mucho tiempo. Antes de lo que la mayoría de las parejas piensan , por lo menos uno de los cónyuges tiene el ánimo para tratar de romper el punto muerto. Cuando esto sucede, o se va hacia la separación definitiva o es posible que dicho cónyuge lleve al otro hacia el camino de regreso al estado de la intimidad. Pero sólo es posible si el Dar y el Recibir son relegados a un segundo plano.

Cómo volver a la intimidad

Los cónyuges no necesariamente experimentan, al unísono, el mismo estado emocional en el matrimonio. Uno de los cónyuges puede alterar el estado de la intimidad del otro, al no satisfacer una necesidad emocional o tener un descuido inadvertido. En el estado de conflicto, el cónyuge ofendido empieza a quejarse, regañar, y puede incluso tratar de empezar una pelea. Como las denuncias aumentan, el otro cónyuge que ha estado en el estado de la intimidad, es arrastrado al estado de conflicto y, a continuación, la lucha comienza en serio.

Normalmente, si fracasan en sus esfuerzos por resolver el conflicto, o si los efectos desagradables aumentan, uno de los cónyuges se pondrá en retirada primero y levantará sus barreras emocionales. El cónyuge que permanece en estado de conflicto sigue argumentando, mientras que el cónyuge retirado trata de escapar. Si el cónyuge en conflicto persiste, el cónyuge en retirada podrá ser incitado a volver a entrar en el estado de conflicto, y luchar. O bien, el cónyuge puede renunciar a discutir y entrar en el estado de retirada, también.

Uno de los cónyuges puede también poner al otro en camino de retirada de los conflictos y, finalmente, volver al de intimidad. En retirada, se puede decidir hacer un nuevo esfuerzo para restaurar la intimidad. Ese esfuerzo le sitúa de nuevo en el estado de conflictos, mientras que su esposa todavía está en retirada.

Supongamos que su esfuerzo es un estímulo para ella y finalmente se une a él en el estado de conflicto. Ahora ambos están dispuestos a que sus necesidades sean satisfechas por el otro, pero sus Recibir les animan a luchar por ellas, en lugar de negociar de manera inteligente y pacífica. En demasiados casos, si siguen los consejos de su Recibir y argumentan en lugar de negociar, ambos se encontrarán de nuevo en el estado de retirada, convencidos de que en ese estado el matrimonio es más seguro, y sin duda más tranquilo.

Este paso hacia la retirada de los conflictos puede ser un paso en la dirección correcta, y proporciona a los cónyuges la oportunidad de recuperar la intimidad, si pueden resistir a los consejos de sus Recibir. La retirada puede parecer más pacífica, pero en realidad es una caída del matrimonio. Un retorno a la situación de conflicto es una señal de que los socios han devuelto la esperanza: el matrimonio por el que vale la pena luchar. Al salir de retirada, bajan sus defensas emocionales y pueden acercarse el uno al otro de nuevo.

Aunque ser exigentes y discutir es instintivo en el estado de conflicto, uno de los cónyuges puede llevar al otro de nuevo a la intimidad, resistiendo la tentación del Recibir para luchar. Se necesitan dos para discutir, y si uno de los cónyuges hace un esfuerzo por evitar las demandas y acusaciones, y trata de ser reflexivo y satisfacer las necesidades del otro, el otro cónyuge se tranquiliza y hace lo mismo.

Una vez que ven el uno en el otro, los esfuerzos  y reconstruyen su amor , vuelven a entrar en la fase de intimidad. Pero hay una ironía que hace tropezar a algunas parejas. ¿Quién es el primero en volver al estado de la intimidad : el que hace el primer esfuerzo para satisfacer las necesidades del otro o el destinatario de ese esfuerzo? El destinatario de la atención suele ser el primero en volver al estado de la intimidad, y no el que hace el mayor esfuerzo por salvar la relación.

Si establece un buen ejemplo al cumplir con las necesidades de su cónyuge en primer lugar, sus propias necesidades serán satisfechas después. Su Recibir puede no estar satisfecho con este acuerdo, y puede tratar de sabotearlo. Entonces deberemos hacer un esfuerzo deliberado y paciente para anular el instinto del Recibir a volver de nuevo a la lucha y los conflictos. Pero si se resiste al instinto de discutir, y en su lugar, centra la atención en comportarse cuidadosamente y satisfacer las necesidades de su cónyuge, se fomentará en su cónyuge el compromiso de corresponder.

Por supuesto, cuando se está en estado de conflicto, es mucho más difícil ser reflexivo y satisfacer las necesidades emocionales de los demás. Eso es porque el Recibir domina el Dar. Así que si deseamos volver a la intimidad, es necesario reemplazar este instinto con gran esfuerzo. Satisfacer una necesidad emocional en el matrimonio es fácil cuando estamos en el estado de la intimidad, ya que el Dar le invita a hacer precisamente eso. Pero en el estado de conflicto, parece muy poco natural e incluso injusto.

Cuando el amor es finalmente restaurado, y se dispara de nuevo, la lucha ha terminado. Usted ha regresado a la intimidad , y con ella , todo lo que tiene que hacer uno para con el otro va a parecer que lo hacemos casi sin esfuerzo.

El paso de la intimidad, a través de los conflictos, a retirada es un terreno resbaladizo  Se puede llegar antes de lo imaginamos. Pero se necesita un poco de trabajo para volver a subir la pendiente. Mientras que uno de los dos puede ayudar tirando del otro hacia arriba, es mucho más fácil si ambos trabajan juntos. Y la mejor manera de trabajar de nuevo juntos hacia a la intimidad y dejar de lado la retirada y los conflictos es mediante el Acuerdo Común.


El Acuerdo Común

Es una regla para evitar los conflictos del Dar y del Recibir.

En el estado de la intimidad, predomina el Dar al otro sin importar el esfuerzo. En el estado de conflicto, predomina el Recibir del otro importando el esfuerzo. En realidad, ambos objetivos son importantes, y es por eso esta regla de negociación es para alcanzar dichos objetivos importantes, independientemente del estado psicológico de los cónyuges: el Acuerdo Común toma lo mejor del Dar y del Recibir.



El Acuerdo Común evita los malos consejos de nuestro Dar y Recibir. En el estado de la intimidad, nos sentimos alentados por nuestro Dar a sacrificar nuestra propia felicidad para que la otra persona pueda ser feliz. En el estado de conflicto, nos sentimos alentados por el Recibir para que nuestro cónyuge se sacrifique para que podamos ser felices. Ninguno de estos son objetivos dignos porque en ambos casos alguien sale perjudicado.



En el matrimonio, los propios y los mutuos intereses deben ser considerados simultáneamente. Ninguno debe sufrir por el beneficio del otro, incluso de buena gana, porque cuando alguno sufre , alguien está ganando a expensas del otro. Si tanto nos preocupa por el bienestar del otro, no hay que dejar que el otro sufra para que yo pueda tener lo que quiero. Cuando se está dispuesto a dejar que el otro haga un sacrificio por uno mismo, estamos momentáneamente cayendo en un estado de egoísmo que de alguna manera debe ser corregido antes de que se produzcan daños. 

Nunca hagas nada sin un acuerdo satisfactorio entre tú y tu cónyuge. Al hacerlo, al Dar le gusta la parte de éste que requiere que su cónyuge pueda estar felizmente de acuerdo con cada decisión que tomes, y al Recibir le gusta que la parte que demanda se mantenga con un acuerdo satisfactorio. Pero el Dar pensará que estás siendo egoísta cuando no haces lo que sea necesario para que tu cónyuge sea feliz, y el Recibir va a pensar que es simplemente tonto dejar que la falta de "entusiasmo" de tu cónyuge te impida hacer lo que te hace feliz. Sin embargo, siguiendo esta regla, se evitará dar más de uno, o recibir tanto que le duela al otro. Se obliga al equilibrio que necesita el matrimonio para crear y mantener un estilo de vida y de matrimonio compatible y con sentimiento de amor.

Esta regla enseña a las parejas a ser reflexivos y a estar pendiente de los sentimientos del otro, aunque no apetezca. Si ambos cónyuges siguen esta política, evitan lo que hace daño a uno de ellos. Las demandas, la falta de respeto y la ira son eliminadas porque la estrategia de negociación es mutuamente acordada, y no existe abuso. El comportamiento molesto se elimina porque si uno de los esposos encuentra cualquier comportamiento o actividad del otro... molesta, de acuerdo con la política no puede hacerse. También elimina la falta de honradez, porque la mentira no es algo con lo que estaríamos de acuerdo  si negociamos con entusiasmo. 

También obliga a las parejas a negociar con justicia. La regla en sí, impide que cualquiera de los cónyuges pueda tomar decisiones unilaterales sobre cualquier cosa, por lo que deben examinar antes cada decisión que toman. Las órdenes están fuera de la cuestión , ya que no están hechas para crear un acuerdo entusiasta -  se hacen a la fuerza por parte de uno de los cónyuges y consiste en perder para que el otro pueda ganar. Lo mismo puede decirse de las palabras irrespetuosas y arranques de ira. En su lugar, cada cónyuge aprende a hacer peticiones y expresar opiniones, y a mostrar respeto por las opiniones del otro cónyuge. La locura y la estupidez de las imposiciones, falta de respeto y la ira se ponen de manifiesto claramente cuando existe un acuerdo feliz por ambas partes.

El Acuerdo Común en el matrimonio crea soluciones a todos los problemas, beneficia a ambos cónyuges y no hace daño a ninguno de ellos, algo que no hace ninguno de los estados psicológicos que hemos descrito anteriormente.

Anima a las parejas a tener en cuenta la felicidad del otro como parte igual de importante que la propia. Ambos son un equipo y deben tratar de ayudar al otro y evitar perjudicarse. Es más fácil llegar a un acuerdo evitando los hábitos de "ir a lo mío", sustituyéndolos por hábitos de "ir a lo nuestro". Por eso, la compatibilidad y la complicidad lo son todo: la construcción de una forma de vida que sea cómoda para ambos cónyuges. Cuando se crea un estilo de vida matrimonial en la que cada uno de ellos disfruta y aprecia, construyen compatibilidad en su vida conjunta.

Pero el incentivo más poderoso es que ayuda a mantener el amor, ayuda a las parejas a aprender a satisfacer las necesidades del otro en formas que son mutuamente satisfactorias y agradables. Los cónyuges que siguen esta política y satisfacen las necesidades de cada uno, se enamoran y se quedan en el amor.

Como sabemos, la negociación es muy difícil en el matrimonio, ya que en cada estado de ánimo (Intimidad , Conflicto y Retiro) se tiende a desalentar el acuerdo. El Acuerdo Común nos ayuda a anular nuestros instintos, y nos permite negociar dignamente, independientemente de nuestro estado de ánimo. Esto se debe a que se trata de un acuerdo "entusiasta", en lugar de acuerdos "reacios".

En el estado de la intimidad, nuestros Dar no estarían de acuerdo en casi nada para hacer a nuestra pareja feliz. Pero no sería un acuerdo entusiasta, sería un auto-sacrificio, un sufrimiento, es decir, un acuerdo de poder. Sólo nuestros Recibir serían capaces de acuerdos "entusiastas", porque se acerca a algo que va en nuestro propio interés. Si ambos cónyuges están de acuerdo de buen grado, significa que los Recibir de ambos están de acuerdo en que la decisión va hacia sus mejores intereses. Esos son los acuerdos que tienen más probabilidades de hacer que ambos sean felices.

Todos los conflictos maritales son oportunidades para negociar. Y si se hace correctamente, los problemas son relativamente más fáciles de resolver. ¿Se puede esperar que un matrimonio esté de acuerdo en todo ? ¿Y con entusiasmo ? La Incompatibilidad está en el centro del conflicto marital. 

¿Qué sucede cuando la política de acuerdo común no se sigue en el matrimonio? ¡un desastre! Y el desastre se ve en muchas formas. Una de sus formas más comunes es el comportamiento molesto, es decir, cualquier hábito o actividad de uno de los cónyuges que molesta al otro. 

La negociación asume que dos personas están dispuestas a resolver un conflicto. Pero en muchos matrimonios, uno de los cónyuges puede no estar dispuesto a negociar, o seguir la política del acuerdo común, sobre todo cuando el matrimonio está en serios problemas. Entonces, ¿cómo puede negociar uno de los cónyuges si al otro cónyuge no le interesa ? 

Cómo "negociar con éxito"

Si existe conflicto en el matrimonio, puede ser debido a la forma de satisfacer una necesidad insatisfecha, o a conductas de uno que molestan al otro. 

Existen tres causas de estos conflictos: 1 )  No hago caso de mis propios sentimientos y  hago lo quiere mi cónyuge, 2 ) No hago caso de los sentimientos de mi cónyuge y hago lo que quiero, o 3) ignoro el problema por completo (paso de todo). 

La negociación, sin embargo, requiere algo muy diferente: tomar en cuenta mis sentimientos y los de mi cónyuge al mismo tiempo. Para ello debemos:

1 : Establecer reglas básicas para la negociación.

La mayoría de las parejas ven la negociación como un imposible, debido a que sus esfuerzos son generalmente estériles. ¿Quién quiere negociar cuando no tienes nada más que decepción, frustración y dolor?
Así que antes de empezar a negociar, establecer algunas reglas básicas para asegurarse de que ambos disfruten de la experiencia:



  • Tratar de ser agradables, alegres y respetuosos. 
  • No imponer decisiones, ni acusar al otro, ni enfadarse.
  • Posponer la negociación si no es el momento adecuado.






2: Identificar el problema desde ambas perspectivas.

Una vez que se hayan establecido reglas que garanticen una discusión segura y agradable, se está listo para negociar. Pero ¿por dónde empezar ? En primer lugar , hay que entender el problema desde la perspectiva de ambos y aclarar las cuestiones que los separan.

El respeto es la clave del éxito en esta fase de la negociación. Una vez que el problema ha sido identificado, y se oye la perspectiva del otro , es muy importante entenderse: No trates de enderezar al otro. De hecho, la única manera de llegar a un acuerdo entusiasta  no es que el otro entre en razón, sino también llegar a una solución que se adapte a la perspectiva del otro. Con ello evitamos el abuso de cualquiera de las partes, las imposiciones y el enfado, que no son maneras de comunicarse en el matrimonio.




3: Buscar soluciones satisfactorias para ambos.

Una vez fijadas las reglas del juego, identificado el problema desde la perspectiva del otro es necesario buscar soluciones para que ambos sean felices, acercándonos a la intimidad.

El secreto para entender a tu cónyuge es pensar como piensa su Recibir, ser émpatico con él y pensar en lo que le satisface. Es fácil apelar al Dar de tu cónyuge:"Si realmente me ama, hará esto ", o "Si hace lo que digo, nos irá mejor ". Pero por ahí no se llega a la negociación común satisfactoria.

La idea es que uno NO se sacrifique para que el otro pueda ser feliz. Las ideas de "ganar-perder" no son ni válidas ni justas en la pareja.



Cita Bíblica:


«En todo os he enseñado que es así, trabajando, 
como se debe socorrer a los débiles 
y que hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús,
 que dijo: 
Mayor felicidad hay en dar que en recibir.»

Hechos 20:35



Vídeos:

http://www.youtube.com/watch?v=QuMhhXBwfCE
https://www.youtube.com/watch?v=GIaBbyHZesQ


Bibliografía:

- Marriage Builders, Steven W. Harley

-His needs Her needs, Willard F. Harley Jr

-Love Busters, Willard F. Harley Jr