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sábado, 15 de febrero de 2014

LA CARENCIA DE ESTILO EN EL VESTIR MASCULINO ESPAÑOL


El hombre se distingue de los animales entre otras cosas, porque se cubre el cuerpo con ropa.
Vestirse es un comportamiento propio y único de la especie humana que, nos civiliza. 

Y lo hacemos por tres razones fundamentales: la necesidad de proteger nuestro cuerpo de las inclemencias climáticas, el pudor a no mostrar nuestro cuerpo desnudo en público y el decoro, que nos hace vestir conforme a los usos y costumbres de la sociedad en la que vivimos. 

Suits in Madrid El factor diferenciador, una vez cumplidas las anteriores normas básicas, es el deseo de mejorar nuestra apariencia, expresar nuestro anhelo de gustar y, por último, seducir.

Sí, la historia de la moda (y de su industria) podría interpretarse como el anhelo de conquistar y cautivar al contrario desvelando u ocultando tal parte de nuestro cuerpo, acentuando o disimulando el volumen en tal otra. 

La carencia generalizada de estilo en el armario de nuestros novios y amigos españoles responde más a un fenómeno sociológico que a una cuestión de gustos. La falta de cultura en materia de sastrería, la influencia mediática de famosos y futbolistas o la fisonomía del hombre español son algunos de los factores que provocarían que no seamos un referente mundial de moda. Apenas tenemos una identidad propia definida como ocurre en otros países de nuestro entorno. 


En España. no existe cultura sobre la moda masculina, ni siquiera sobre el buen vestir. Habitualmente, vemos en televisión o en entregas de premios o eventos de alfombra roja hombres, que más que ir bien vestidos, lo que pretenden es llamar la atención. 

El español no se preocupa (o se preocupa poco) sobre su estilo de vestir y a menudo, no sabe qué ponerse para una entrevista de trabajo, una fiesta o un acontecimiento más formal. En muchas ocasiones es la mujer española la que, habitualmente, compra ropa al hombre, quizás por pereza o dejadez masculina.


Por otro lado, muchos piensan que ir bien vestido es gastarse mucho dinero en determinadas marcas. Sí, el español tiende a la "marquitis" y en base a la marca, se juzga o se califica el buen vestir.


A ello, le añadimos el problema de la censura despectiva, gratuita e ideológica al menospreciar a un hombre elegante tildándole de "pijo" o "de derechas" (como si eso fuera perjudicial o desdeñable).



O quizás se trate de un problema de timidez, de falta de atrevimiento u osadía para seducir con un atuendo impresionante; sirva el ejemplo de los zapatos: es incorrecto llevar un traje con mocasines o castellanos, es un error muy "español".


Además y por lo general, el español medio está condicionado por una cuestión física y/o fisionómica: “somos paticortos y bajitos" al estilo Alfredo Landa, lo que acaba siendo un hándicap a la hora de vestirnos.

Y por último, preferimos la uniformidad al estilo propio. 

Preferimos ir con trajes clonados de grandes cadenas de moda a encontrarnos con alguien que vaya "impecable y elegante", cuando lo lógico sería que nos asombráramos cuando viéramos a alguien mal vestido.





Desde Ottavio Nuccio, nuestro principal interés es que el hombre español y, concretamente, el novio español, haga gala de un estilo propio que le identifique del resto, como ocurre cuando vemos a un "gentleman" inglés o a un "cavaliere".

















Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".





viernes, 31 de enero de 2014

BODAS VINTAGE: FLAPPERS Y PREPPIES



Flapper es un anglicismo que se utilizaba en los años 1920 en Estados Unidos para referirse a un nuevo estilo de vida de mujeres jóvenes trasgresoras con un peculiar modo de vestir, Garçonne en francés ("chico" con un sufijo en femenino), con el que buscaban un aspecto masculino, usaban faldas cortas, no llevaban corsé, collares y pulseras de cuentas. 

Sus vestidos eran vaporosos y con amplios escotes, dejando al descubierto los brazos, generalmente con cinturones colgando de la cintura para acentuar levemente el cuerpo menudo y esbelto entre las holgadas prendas. Las faldas tenían el corte justo por debajo de las rodillas hasta 1927, permitiendo un elegante y provocador vuelo que dejaba ver las rodillas considerablemente cuando una flapper bailaba o caminaba. Fue la época de Coco Chanel, una de las míticas figuras de la historia de la moda universal y posiblemente, la precursora del feminismo y del movimiento flapper.

Lucían un corte de cabello especial simétrico (denominado bob cut) donde el flequillo es recto cayendo por encima de las cejas, y el largo puede tener una longitud cortado desde la altura de las mejillas o hasta los hombros, reduciéndose en la nuca de forma diagonal y a menudo teñido de negro azabache o de rubio platino y algunas veces, de rojo intenso.

Escuchaban y bailaban de forma provocativa música no convencional para esa época (jazz) en clubes privados puesto que muchos bares y cabarets cerraron como consecuencia de la ley seca.

Las flappers usaban mucho maquillaje, anteriormente limitado a actrices y prostitutas, lápiz de labios rojo carmín a prueba de besos, polvos de talco para palidecer la piel y los ojos con delineador negro.

Tenían comportamientos irreverentes y promiscuos, que eran un desafío a las leyes o contrarias a lo que se consideraba en ese entonces socialmente correcto, bebían licores fuertes, fumaban cigarrillos con largas boquillas y conducían, con frecuencia a mucha velocidad.

Las flappers buscaban así la manera de llamar la atención de los hombres y conquistarlos prometiéndoles belleza indómita, sexo apasionado e inteligencia a la altura masculina.


  

El lujo, el glamour y la sofisticación de los años 20 inspira hoy a los novios que celebran su boda nocturnas en este 2014, a ritmo de Jazz, Charleston o Swim. 

Joyas Art Decó, plumas, perlas, flecos, cortes rectos, tejidos vaporosos, brillos y glitters, velos encajados sobre la frente y muchísima pedrería, hacen de la novia una auténtica flapper. Los colores para el vestido, aparte del inmaculado blanco, son el dorado e incluso el negro.


   

 


 


Por su parte, la moda masculina de los años 20 también se hizo más llamativa y menos cargada. Los hombres todavía llevaban traje para las actividades diarias, pero comenzaron a usar estilos más informales para el tiempo de ocio, con la aparición del esmoquin o tuxedo, y que aumentó a raíz del fin de la Primera Guerra Mundial.

Los Preppies ("pijos") vestían para impresionar, los trajes de diario se ajustaron para ser más personalizados y conservadores que los usados ​​para eventos sociales. 

Las chaquetas eran de hombros cuadrados y se estrechaban en la cintura y las caderas dando una forma cónica. También fueron cortos, terminando en la parte superior de las caderas, con solapas estrechas, más puntiagudas y los pantalones fueron cortados más estrechos y no demasiado holgados. 

Los trajes eran a menudo oscuros y conservadores en colores como el azul marino o gris, de lana o franela clásica y desgastada con rayas simples o lisas.

Una boda inspirada en El Gran GatsbyPara las ocasiones sociales y las divertidas fiestas nocturnas, los hombres llevaban trajes de etiqueta para eventos formales y otros que ya eran mucho más extravagantes. 

Las chaquetas de noche (dinner jackets) sin colas eran bastante nuevas y se convirtieron en el último grito. Con o sin cola, los esmoquins de muchos hombres se usaban ​​con lazos y fajas, que reemplazaron a los ajustados chalecos en popularidad. 

Para salidas ocasionales, los hombres llevaban trajes que eran cortados para dar mayor comodidad. Las chaquetas tenían hombros amplios, eran muy amplias en los brazos y en la cintura y lo suficientemente largas como para cubrir las caderas. Los trajes informales eran a menudo de colores brillantes o en estampados tales como cuadros o rayas. Los tejidos iban desde el algodón de verano hasta la seda brillante.

Hoy, casi un siglo después, el novio también quiere impresionar en su boda. Ser Preppy no tiene porqué ser algo mal visto o peyorativo, se puede ser trasgresor y a la vez elegante. Por ello, puedes elegir para vestir en tu boda informal un esmoquin negro o midnight blue, siempre que sea después de las 7 p.m. o un frac si quieres que el tono sea más formal

Elegancia, estilo, buen gusto y aspecto inmaculado conforman al nuevo "Gatsby" para una noche inolvidable. Ottavio Nuccio en su colección "Black Tie" te da la llave para que vayas impecable junto a tu flapper favorita.




 


 
   
 










Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".