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lunes, 26 de mayo de 2014

ELEGANCIA VS. ESTILO



Elegancia y Estilo en la vestimenta se refieren a conceptos muy diferentes entre sí, aunque a menudo se confunden. La elegancia siempre tiene un estilo pero el estilo no siempre tiene elegancia.

La elegancia es un concepto general y está más vinculada a la moda clásica e intemporal, a lo sencillo y, por supuesto, a todo aquello que huye de estridencias y exhibicionismos. Y además se rige por unos cánones que no admiten interpretaciones.

El estilo es una noción más individual, temporal y notoria. No se rige por normas generales, sino por momentos específicos y puede ser interpretable o cuestionable por cualquiera. El estilo desarrolla externamente la personalidad de cada hombre y no está ligado necesariamente a la elegancia. Incluso, puede estar diametralmente contra ésta.

La elegancia con estilo propio empieza cuando, a partir del conocimiento absoluto de las normas básicas de la etiqueta, un caballero es capaz de romper moldes para introducir cambios y reflejar su propia personalidad en el atuendo. Este es un proceso complicado en el que fácilmente se cae en lo estrafalario o ridículo. Ser capaz de romper esos moldes requiere, además, un alto grado de confianza en uno mismo, ya que pocos serán capaces de entender o apreciar ese nuevo estilo.

Tener dinero, incluso mucho, puede otorgar un estilo concreto pero no le otorga elegancia automáticamente a una persona. Como tampoco, la falta de dinero tampoco le impide tenerla. Muchos caen muy fácilmente en la trampa de asumir que por tener ropa cara o de marca, automáticamente tienen elegancia. Pero, esto no es así, la elegancia no tiene que ver nada con lo material.

Al igual que el sex appeal, la elegancia es incuestionable, se tiene o no se tiene, pero a diferencia de aquel, ésta puede adquirirse si se conocen y se respetan las normas básicas de la etiqueta.

Entonces, ¿qué es exactamente la elegancia con estilo propio? Se podría decir con seguridad que es un conjunto de cualidades y atributos que ofrecen una imagen externa excelsa y carismática. 

Pero no es sólo eso. La forma de ser de cada individuo también puede enriquecer el efecto global con gestos como vestir un pañuelo, la forma de caminar, de encender un cigarro o incluso la forma de abrir y ojear un periódico.

Elegancia es una mezcla de cualidades innatas, aunque también se pueden aprender y cultivar: seguridad en sí mismo, encanto, valentía, educación, buen gusto, consideración y compasión por los demás, aplomo, carácter, buen ojo para los colores y las formas, buen oído para la música, un paladar exigente, una memoria infalible para las caras y nombres, una habilidad en el trato con las personas, un gran sentido del humor y, por supuesto, buenos modales.

Una vez que hemos marcado la diferencia entre la elegancia y el estilo, existen distintos estilos de vestir, fácilmente identificables e inspirados en distintas facetas de la vida:


1 Cultura y folklore. 

Folk 
Hippie 
Bohemio 
Ibicenco 
Étnico 
Gipsy 
Savage

2 Juventud y romanticismo
Naif 
College
Preppy
Tomby
Dandy
Romántico

3 Nostalgia
Boho-chic
Vintage 
Retro 
Hipster

4 Música
Pop 
Mod
Rock 
Punk 
Glam 
Denim 
Disco 70's 
Disco 80's 90's 
Grunge 
Descontruccionista 
Vagabungo 

5 Trabajo y uniformes
Militar 
Marinero 
Safari 
Urbano

6 Culturas antiguas y ciencia ficción 
Gótico 
Barroco 
Futurista 
Oriental 
Minimalista 

7 Informalidad
Hip-hop 
Sportchic 
Oversize 
Casual

8 Formalidad
Black tie
White tie
Morning coat 

9 Nacionalidad
British
Italiano






Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".








sábado, 15 de febrero de 2014

LA CARENCIA DE ESTILO EN EL VESTIR MASCULINO ESPAÑOL


El hombre se distingue de los animales entre otras cosas, porque se cubre el cuerpo con ropa.
Vestirse es un comportamiento propio y único de la especie humana que, nos civiliza. 

Y lo hacemos por tres razones fundamentales: la necesidad de proteger nuestro cuerpo de las inclemencias climáticas, el pudor a no mostrar nuestro cuerpo desnudo en público y el decoro, que nos hace vestir conforme a los usos y costumbres de la sociedad en la que vivimos. 

Suits in Madrid El factor diferenciador, una vez cumplidas las anteriores normas básicas, es el deseo de mejorar nuestra apariencia, expresar nuestro anhelo de gustar y, por último, seducir.

Sí, la historia de la moda (y de su industria) podría interpretarse como el anhelo de conquistar y cautivar al contrario desvelando u ocultando tal parte de nuestro cuerpo, acentuando o disimulando el volumen en tal otra. 

La carencia generalizada de estilo en el armario de nuestros novios y amigos españoles responde más a un fenómeno sociológico que a una cuestión de gustos. La falta de cultura en materia de sastrería, la influencia mediática de famosos y futbolistas o la fisonomía del hombre español son algunos de los factores que provocarían que no seamos un referente mundial de moda. Apenas tenemos una identidad propia definida como ocurre en otros países de nuestro entorno. 


En España. no existe cultura sobre la moda masculina, ni siquiera sobre el buen vestir. Habitualmente, vemos en televisión o en entregas de premios o eventos de alfombra roja hombres, que más que ir bien vestidos, lo que pretenden es llamar la atención. 

El español no se preocupa (o se preocupa poco) sobre su estilo de vestir y a menudo, no sabe qué ponerse para una entrevista de trabajo, una fiesta o un acontecimiento más formal. En muchas ocasiones es la mujer española la que, habitualmente, compra ropa al hombre, quizás por pereza o dejadez masculina.


Por otro lado, muchos piensan que ir bien vestido es gastarse mucho dinero en determinadas marcas. Sí, el español tiende a la "marquitis" y en base a la marca, se juzga o se califica el buen vestir.


A ello, le añadimos el problema de la censura despectiva, gratuita e ideológica al menospreciar a un hombre elegante tildándole de "pijo" o "de derechas" (como si eso fuera perjudicial o desdeñable).



O quizás se trate de un problema de timidez, de falta de atrevimiento u osadía para seducir con un atuendo impresionante; sirva el ejemplo de los zapatos: es incorrecto llevar un traje con mocasines o castellanos, es un error muy "español".


Además y por lo general, el español medio está condicionado por una cuestión física y/o fisionómica: “somos paticortos y bajitos" al estilo Alfredo Landa, lo que acaba siendo un hándicap a la hora de vestirnos.

Y por último, preferimos la uniformidad al estilo propio. 

Preferimos ir con trajes clonados de grandes cadenas de moda a encontrarnos con alguien que vaya "impecable y elegante", cuando lo lógico sería que nos asombráramos cuando viéramos a alguien mal vestido.





Desde Ottavio Nuccio, nuestro principal interés es que el hombre español y, concretamente, el novio español, haga gala de un estilo propio que le identifique del resto, como ocurre cuando vemos a un "gentleman" inglés o a un "cavaliere".

















Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".





miércoles, 15 de enero de 2014

BALON DE ORO 2013: GANÓ EL ESMOQUIN







Esta semana se ha celebrado la ceremonia de entrega del FIFA Balón de Oro 2013, en el que ha resultado justo vencedor Cristiano Ronaldo, confirmando los pronósticos y alejando de toda polémica mediática e interesada. CR7 fue el mejor del año pasado, pero ¿quien ha sido el ganador en la alfombra roja?

El traje de tres piezas que vistió Lionel Messi en la entrega del Balón de Oro 2013 ha sido, de nuevo, un look arriesgado: es un Dolce&Gabbana en burgundy o burdeos irisado, chaqueta solapa pico sin raso, ligeramente corta y ceñida, con chaleco, pajarita y pantalones estrechos.

Si nos guiamos por el "dress code" para eventos semiformales, este traje no es el más indicado para vestir en estos actos nocturnos; el color correcto es el negro o el "midnight blue".


No obstante y como nos tiene acostumbrados, su imagen no ha pasado desapercibida y al mismo tiempo resultó ser un guiño corporativo hacia su club ya que, junto a su pareja, vestían de "azulgranas". Y no cabe duda de que a pesar de no haber ganado el trofeo, se ha hablado tanto o más del traje y su color que del propio ganador, Cristiano. 

Es posible que, sabiéndose perdedor, sus asesores le indicaran que vistiera este extravagante traje para llamar la atención y minimizar la repercusión del premio que no iba a recibir. Pero lo más seguro es que se trate de un impulso mediático para el inicio de la campaña publicitaria de D&G, de quien el jugador azulgrana es imagen.

También queremos hacer mención al estilo sereno e impecable que lució Sergio Ramos, en contraposición a los "fashion victims" Neymar y Alves. Algunos tratan de ser refinados y otros de ser originales,pero.... ¿Vale todo?

 


En Ottavio Nuccio preferimos la sobria elegancia, el gusto impecable y contemporáneo del esmoquin "midnight blue" con chaqueta solapa pico en raso de Cristiano Ronaldo, que no necesitó de ningún alarde externo para llamar la atención, aunque algunas voces malintencionadas digan que sus lagrimas de emoción al recoger el galardón estaban planificadas en el guión. 

Solamente un inciso a título general: por favor, queridos futbolistas, los pendientes pasaron a la historia, guardarlos en un cajón del armario.

   

Enhorabuena Cristiano. Y a ti... Messi, el año próximo, más.





  Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".






sábado, 4 de enero de 2014

EL HÁBITO TRANSFORMA AL MONJE



En ocasiones, escuchamos dichos como "El hábito no hace al monje", o "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda", en referencia a que la apariencia exterior es o puede ser engañosa. No obstante, yo prefiero quedarme con este otro: "Una imagen vale más que mil palabras".


No cabe duda de que la imagen de cualquier persona vale más que todo lo que se diga o escriba sobre ella y siempre se convierte en una valiosa tarjeta de presentación en sociedad. A propósito de esto, Mark Twain dijo: "Los hombres desnudos tienen poca o ninguna influencia en la sociedad".


El mundo se mueve por percepciones que se basan en estereotipos, y muy especialmente, en los ámbitos social, laboral y de negocios. Los estereotipos son ideas, verdaderas o falsas, justas o injustas pero también muy reales, creadas para ubicar a las personas en un determinado plano de la realidad social. Y una cosa es cierta: ¡El mundo te tratará cómo parezcas ser! 


Es un asunto de "ser" y "parecer", de "forma" y de "esencia"”, en el cual el aspecto y el contenido van de la mano y deben cuidarse y pulirse constantemente. Una mala imagen puede afectar a la credibilidad tanto en nuestro ámbito laboral como en el social.



Y aunque nuestra imagen personal, tenga poco o nada que ver con nuestras habilidades, capacidades o intenciones, debemos prestarle una especial atención, porque el éxito o el fracaso de nuestras oportunidades, puede depender de ella. 



El aspecto personal es un conjunto de recursos, accesorios y comportamientos "externos"” que sirven, a quienes nos ven, para catalogarnos de una manera u otra. Inmediatamente, nos viene a la cabeza la ropa, la vestimenta: en efecto, pues se trata de uno de los principales recursos de proyección de la imagen.


En los últimos años se ha hablado largo y tendido del fin de la corbata, la desaparición del traje (y qué decir del esmoquin, el chaqué o el frac) y el triunfo del estilo casual. 

Asistimos atónitos (al menos, yo) a un importante cambio de costumbres, favorecido y espoleado por personajes públicos, famosos, deportistas de élite, cantantes, etc., que aparecen en público con su propio estilo alternativo, incluso en "eventos de alfombra roja" y que terminan estigmatizando el uso de la corbata y el traje como una prenda del pasado caracterizada por su rigidez y una excesiva formalidad en lugar de un signo de elegancia y buen gusto. 



La "Enclothed cognition"



No cabe duda de que olvidarse del traje es más cómodo, pero por ejemplo ¿es positivo  para el trabajo en sí? En el ámbito laboral, la ropa tiene importancia en la medida en que aporta unos atributos a su portador, que se pueden perder si éste viste de una forma descuidada. Pero una nueva corriente en las escuelas de negocios asegura que, además, la ropa que llevamos influye de forma importante en nuestro rendimiento.

En 2012, los profesores de la Northwestern University (EEUU) Hajo Adam y Adam Galinsky definieron en un estudio del mismo nombre el concepto de enclothed cognition para describir la influencia sistemática que la ropa tiene en los procesos psicológicos del que la viste. Los profesores llegaron a la conclusión de que la vestimenta que asociamos a una profesión concreta hace que sus portadores estén más concentrados y sean más cuidadosos en su labor, con independencia de que sean verdaderos profesionales del ramo.

Adam y Galinsky llegaron a la conclusión de que la enclothed cognition funciona en dos sentidos: depende del significado simbólico de la misma pero además de la experiencia física que resulta de llevar esa ropa. "La vestimenta invade el cuerpo y el cerebro, llevando al que la lleva a un estado psicológico diferente", aseguró Galinsky en un reportaje del New York Times.

La ropa no sólo cambia la forma en que actuamos, además, cambia la percepción que los demás tienen de nosotros. En un estudio que ya es un clásico (se realizó a mediados de los 90), la profesora de psicología de la Universidad de Virgina del Este, Tracy Morris, descubrió, como esperaba, que la competencia, la compostura y el nivel de conocimientos son atributos cuya percepción varía enormemente en función de la vestimenta.

No es difícil extrapolar el estudio de Morris a otros ambientes laborales: las personas que más informal visten en la oficina siempre van a tener una peor valoración de parte de jefes y compañeros o, al menos, les costará más ganarse una reputación.


Los efectos de tu apariencia personal en los demás


Representatividad laboral. Debemos tener muy presente el hecho de que, la imagen de una empresa la hacen las personas que la forman, que se convierten en sus embajadores y representantes, y cuya responsabilidad estriba en transmitir la credibilidad de los productos o servicios que ofrecen.  


Por ello, la imagen personal es una forma importante de respeto y buena educación al entorno laboral hacia los clientes, los jefes y los compañeros, pero también es una manera de reflejar el interés que se tiene por ese trabajo y por uno mismo.

Poder Visual. Algunos estudios demuestran que 83% de las decisiones que tomamos se basan en lo que vemos, ya que la imagen, más que un tema de vanidad o superficial, constituye una parte fundamental para formar una opinión de las personas.

Muchos estudios de comunicación han demostrado el poder del canal visual en las interacciones entre seres humanos, puesto  que las señales visuales son 3 a 5 veces más poderosas que las señales auditivas. Al cubrir 90% de nuestra superficie corporal, la ropa cobra esencial importancia, sobretodo a la hora de definir como te perciben las personas a tu alrededor. 


La primera impresión es la que cuenta. Al hacerse durante los primeros segundos, las primeras impresiones son poderosas y no deben subestimarse. Al observar a una persona antes de hablar con ella, la mente ya está buscando el sentido entre lo que tus ojos te muestran y lo que encontraras en una conversación con la persona. Utilizando nuestras experiencias personales, categorizamos individuos: encontramos una característica que tenga valor para nosotros y asociamos a la persona con ella. Si lo que tienes puesto es lo único que habla por ti, asegúrate que envíe el mensaje que la situación requiere.



La importancia de los colores y patrones. Los colores y patrones son poderosos; algunos llaman nuestra atención, otros acentúan nuestros tonos naturales, algunos afectan nuestras emociones. Por ello, debemos primero entender cuales son los tonos nos dan resultado y cuales no. Después, debe definir el mensaje que quiere mandar con su atuendo. Un hombre vestido con un traje de rayas azul marino, una camisa azul con puños y cuello de color blanco y con una corbata roja exclama poder y autoridad. Un hombre vestido con un traje café con una camisa color tierra y una corbata de color claro indica confianza. Ambos hombres llevan trajes, pero transmiten dos mensajes distintos.





Símbolo de influencia y autoridad. Muchos entrenadores deportivos utilizan el traje durante los encuentros por una sola razón: para que todo el mundo les identifique fácilmente como "los que mandan".

El traje formal, cuyo origen proviene de las prendas militares, está diseñado para resaltar las fortalezas de un hombre. Si está bien confeccionado y hecho con tejidos que complementan a quien lo usa, es un signo de autoridad y llama la atención. Por ejemplo, el uniforme de un policía, los galones de un general, la bata blanca de un médico son ejemplos que nos aseguran que esas personas son una autoridad en sus campos.


Imagen positiva. Es más fácil tener un buen concepto de un hombre bien vestido que lo contrario. Habitualmente, suele ser percibido como más inteligente, preparado y digno de respeto y admiración.

Nos encontramos en un mundo en el que todo se vende y se compra, aunque no seamos conscientes de ello. Así que aprende a quererte y a saber vender tu imagen positiva. Permite que tus actos, tu lenguaje verbal, tu apariencia y tu vestimenta hablen de forma apropiada sobre tu profesionalidad y compromiso.

  
Los efectos de tu apariencia personal en ti

Pero la vestimenta no sólo cambia la manera en qué nos ve el resto, también cambia la forma en que nos vemos a nosotros mismos.

Un estudio de 1994 dirigido por la profesora Yoon-Hee Kwon, de la universidad de Illinois del Norte, mostró en qué forma nuestra vestimenta influye en la valoración de nuestras propias aptitudes. Los participantes del estudio que consideraban que llevaban la ropa adecuada también tenían una mejor percepción de sus competencias, su responsabilidad, su honestidad o su inteligencia, entre otros atributos.

Transformación mental. Uno de los poderes del atuendo es que puede transformar el estado mental de un individuo. Vístete como un hombre de negocios y es probable que actúes como uno de ellos. El efecto transformador es poderoso y efectivo; lo más increíble es que poca gente lo pone en práctica.

Disciplina. Desde las legiones romanas hasta los marines americanos, los mejores ejércitos saben que los soldados bien vestidos tienen más disciplina que los desaliñados milicianos. Las inspecciones o "revistas" militares se mantienen en uso, no porque las botas brillantes ganen guerras o el uniforme perfectamente planchado enamore al enemigo, sino porque estar pendiente de la apariencia personal instruye al soldado en el factor vital de prestar atención a los detalles. Y los detalles sí que ganan batallas.

De la misma manera, una persona que se viste adecuadamente, aprende el valor de la disciplina propia. Aprende a planear y a dar el suficiente tiempo a los problemas, para obtener los mejores resultados. Se prepara para todo el día, pensando a medida que transcurre, anticipándose a sus necesidades para anteponerse a los retos que puedan surgir durante el día. Una persona que se viste con disciplina organiza su atuendo de manera que satisfaga sus necesidades desde que se levanta hasta que se acuesta; para la oficina, pasando por la comida, para acabar tomándose unas copas después del trabajo.

Apreciación y respeto. Vestirte adecuadamente toma tiempo; Las camisas deben estar perfectamente planchadas, los zapatos brillantes y las chaquetas cepilladas.

Por ello, cuando menos, es necesario respetar el esfuerzo que cada persona pone al vestirse. Cuando veas a otro hombre bien vestido, seguramente le darás una mayor importancia y le tendrás más respeto por su atuendo en lugar de criticarle por ir impecable, seguramente por tu propia inseguridad; notarás el hoyuelo de su corbata y lo apreciarás porque te tomó 15 minutos y 5 intentos para hacer el nudo.

El respeto y admiración mutuos entre caballeros se da cuando ambos reconocen el esfuerzo que hacen al vestirse.


Otros aspectos de la imagen



No sólo la imagen cuenta, también el lenguaje corporal y verbal son de suma importancia en el ámbito laboral; no sólo es importante vestir adecuadamente sino tratar asertivamente a los demás. Esto facilita una imagen positiva tanto nuestra como de la empresa a la que representamos.


Algunos consejos básicos que no debemos olvidar para proyectar una imagen social y/o profesional y exitosa incluyen:
Cuida siempre la higiene personal. Jamás descuides tu apariencia en el nivel más básico, una persona descuidada con su cuidado personal más elemental, no es a quien ninguna empresa quiera contratar y denota un evidente descuido que puede percibirse también en tu carrera o trabajo, así como una falta total de interés o aspiración profesional.
Cuida tu lenguaje tanto oral como escrito. Lo que dices también habla sobre ti, por lo que evita las faltas de ortografía y/o redacción y procura conducirte siempre con cortesía. Un ejecutivo deberá saber comunicarse con soltura y propiedad.
Cuida tu vestuario. Es importante saber elegirlo acorde a la agenda, profesión y empresa en la que trabajas. Es necesario mantener una línea formal, sobria y elegante ya que tienes más probabilidad de ser considerado experto en tu materia,  ya que existe una relación directa y positiva entre la apariencia personal y la percepción de la calidad de los servicios prestados. Y si no eres capaz por ti mismo, busca ayuda profesional que te asesore.


Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".









martes, 17 de diciembre de 2013

EL CHAQUÉ: ELEGANCIA DIURNA




El chaqué o "morning dress" surge en Inglaterra durante el siglo XIX, cuando la caballería de la corte británica lo utilizaba como uniforme oficial. Debido a que la chaqueta estaba provista de una abertura en la parte posterior, era cómodo e idóneo para montar en la silla. Más tarde, fue usado por los caballeros ingleses en las cacerías a caballo y se convirtió en uno de los más elegantes modelos para hombres e incluso utilizado durante las ceremonias o actos oficiales. Se compone de tres piezas: levita, chaleco y pantalón.

Traje de novio Chaqué 100 ONGala

Hoy en día es de uso exclusivo para las bodas en la mañana, que se celebran en la iglesia por familias con un alto nivel medio de vida y gustos tradicionales.

Algunas familias de clase media y "nuevos ricos", a menudo improvisan una boda vestidos con chaqué, sin conocer la cultura de la elegancia y el gusto sartorial. La mayoría de estas personas tampoco conocen el código de vestir y sin ningún tipo de escrúpulos, alquilan un chaqué, usado  y desgastado, y ... " ¡Vivan los novios! ".
Traje de novio Chaqué negro 906



Posiblemente pienses que nadie lo nota, pero estás equivocados, porque se aprecia de inmediato cuando alguien se hace pasar por lo que en realidad no es, y muestra el efecto contrario: un " quiero y no puedo ". 

La elegancia es algo que se siente y por esta razón , si la respetas, es mejor y más digno comprar un traje, aunque sea barato y al menos será tuyo y podrás usarlo nuevamente.
Traje de novio Chaqué negro 913
Es recomendable no imitar estos comportamientos ni vestir un chaqué a toda costa. Se trata de un día especial, único e inolvidable, y no deberíamos iniciar nuestra nueva vida de casado con un traje alquilado. Las fotos permanecerán para siempre, y cuando nos veamos de nuevo, con el transcurso de los años, nos arrepentiremos de no haber vestido un traje nuestro. Al final, la diferencia entre la compra y el alquiler no va a cambiar nuestra vida, si pensamos en lo que supone en el cómputo total de los gastos de una boda.

Paradójicamente, este comportamiento no ocurre a la hora de elegir el vestido de la novia. Por supuesto, se asume su compra, puesto que debe ser algo especial y utilizado sólo para ese día. ¿Por qué la novia, sí y el novio, no? ¿No son cada uno el 50% de los participantes de la boda? Piénsalo.

Traje de novio Chaqué 103 ONGala
Si, finalmente eliges el clásico y formal chaqué, debes tener en cuenta que también tus familiares y amigos cercanos están sujetos al mismo código de vestimenta, es decir, que deberán vestir igual. 

En este caso concreto, el alquiler del traje para los invitados está justificado, dado que no son los protagonistas, a pesar de que no es una mala idea tener un buen chaqué en el armario, así como un esmoquin para las ocasiones especiales nocturnas, ya que su compra estará amortizada en los tres primeras  ocasiones en las que lo uses.




Si, por el contrario, eliges un modelo monocolor redingote, los invitados y la familia son libres de usar un chaqué o un traje de calle.
La elección del tejido es esencial, porque sólo a través del tacto se puede sentir la calidad de un traje, y el toque debe ser ligero y sedoso. Para sentirse cómodo, lo aconsejable es:

Para el otoño - Bodas de invierno: un tejido con peso no superior a 380 g/m2 y un mínimo de 280 g/m2.
Para la primavera - Bodas de verano: una lana fría o tejido similar, debido a su ligereza: 280 gr/m2 , peso adecuado también para cualquier estación del año.
Traje de novio Chaqué negro 896
Es muy importante prestar atención a este detalle, ya que una mala elección puede arruinar ese día lleno de felicidad.


El color por excelencia para el chaqué clásico es el negro, pero el azul o el gris oscuro son aconsejables. 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el estilo clásico no debe excederse en colorines por tratar de ir a la moda, ya que el chaqué fue creado como un modelo clásico y no necesita ser reinventado, se necesita sólo un toque de color.

En el caso del  traje redingote monocromático, los colores pueden ser el negro, azul, gris oscuro, medio o claro, Fil-a-Fil, patrón de "herringbone", rayas finas o diplomáticas de 10 mm y no demasiado pronunciadas.
El chaleco es muy importante para la ceremonia, ya que admite llevar una chaqueta abierta y permite moverse con más comodidad. Ottavio Nuccio te ofrece una completísima gama de modelos y colores.



Hay varias opciones: el diplomático, es decir, de una fila abotonada, de color negro con perfiles blancos y terminado en pico en la cintura.
Si quieres un toque de color, sin exceder las reglas, puedes usar uno cruzado, con solapa chal en gris perla o blanco nacarado, ambos colores son adecuados para la boda.
Chaleco de lana celeste


Si quieres añadir un toque de color escocés, se puede jugar con el rojo, el verde hierba, violeta, azul o beige.


O un tono veraniego y juvenil, puedes vestir uno en colores pasteles, jugando con la corbata de tartán. 






Si quieres un toque de nobleza, puedes utilizar un jacquard barroco de pura seda.

Otra elegante combinación es la "británica", formada por chaqueta negra, chaleco y pantalones "pata de gallo", blanco / negro o también un "Príncipe de Gales".




Un detalle muy importante que debe tenerse en cuenta es la ubicación y la hora de la ceremonia y la recepción. Si después de la ceremonia, el banquete continúa durante la noche es aconsejable cambiar el traje y llevar algo más apropiado para la noche, como un traje oscuro o smoking con fajín y pajarita. Vestir chaque durante la noche es absolutamente incorrecto.




En siguientes artículos hablaremos de los complementos para el chaqué: camisa, corbata, tirantes, zapatos, sombrero, bastón y guantes.




Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".