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jueves, 18 de agosto de 2016

UN HOMBRE DE VERDAD...


"Un Hombre de verdad"
Fangoria


Alaska nos hablaba en los 80 de buscar un hombre de verdad. Pero ¿cómo es un hombre de verdad en 2016? 

Si nos fijamos en lo que nuestra cultura define, en las películas, en las revistas en la música...diríamos que se reduce a tres cosas: músculos, dinero y mujeres. 

En la actualidad, un hombre de verdad es alguien curtido, que no muestra emociones, que dirige su propio negocio, que tiene dinero y que tiene mujeres. 

Pero, ¿Y si nos están engañando? ¿Qué pasa si nos fiamos de los prototipos de una cultura que cambia todos los días, cada hora. 

Una cultura que se basa en la promiscuidad, en el euro, que nos dice que debemos vestir de una manera y al día siguiente, de otra completamente diferente.

La imagen de hombre real es tan ridícula como la imagen del cuerpo perfecto para las mujeres. Es todo fachada. 

Necesitamos profundizar para encontrar algo diferente, algo alejado del sentir general. Algo basado en la verdad y no en lo que uno percibe. Algo real.

Podríamos definir a un hombre de verdad como aquel que cumpla con las siguientes características:

Muestra respeto por las personas

Un hombre de verdad nunca habla mal de otras personas porque no encuentra ningún sentido ni valor en el hecho de criticar a otras personas. 

Sabe que el resto de las personas no son muy diferentes de sí mismo: con parecidas habilidades y carencias.

Hace honor a su mujer y a sus amigos

Cuando los hombres se reúnen entre ellos, normalmente, es una oportunidad única para criticar a sus propias mujeres, para hablar de sus fallos y errores, para denostarlas. Sin darse cuenta, están exteriorizando su propio fracaso como hombres. 

Un hombre que hace honor a su esposa y que la hace cumplidos delante de otros hombres lo hace porque tiene confianza en sí mismo. Lo mismo ocurre en el caso de un amigo.

No utiliza a las mujeres

Un hombre de verdad no sale con mujeres por estar acompañado o por sexo. No se aprovecha de ellas y las utiliza. Eso es de cobardes...Un hombre de verdad respeta los sentimientos y la dignidad de las mujeres. No las ve como objetos para satisfacer sus deseos. 
    Trabaja duro, pero nunca por avaricia
      La pereza es, sin duda, uno de los grandes vicios de nuestra sociedad. También la avaricia. Un hombre de verdad no es perezoso. Trabaja duro pero no es avaro. El dinero no es el principal propósito de su vida. Su familia es el objetivo de su vida. Es buen padre y marido.
          No antepone nada a su familia
            Me encanta el fútbol. Me gustaría ir al Bernabeu todos los días, si pudiera. Me gusta el mus. Me gustaría jugar con mis amigos todos los días, si pudiera. 

            Pero también tengo tres hijos y una esposa.Tengo una casa y un trabajo. Y también tengo dos blogs. Y el día sólo tiene 24 horas. Algo debe pasar a un segundo plano. 

            Un hombre de verdad entiende que ese "algo" no es su esposa ni sus hijos. 

            Hay momentos durante la vida en los que el fútbol, el mus tendrán espacio pero los hobbies no pueden ocupar nuestro tiempo al completo. Los pasatiempos son sólo eso ... aficiones. Un hombre de verdad nunca sacrifica tiempo de calidad con la familia por alimentar un hobby.

            Tiene control de sí mismo
              Si otra persona es capaz de obligarte a reaccionar, es que no tienes control de tí mismo. Apunta eso. Por lo tanto, si las acciones de otra persona la fuerza de su mano ... otra persona está en control de usted. Eso es peligroso. 

              Un hombre de verdad no es controlado por las emociones ni por otros. La fuerza le viene de dentro, el autocontrol, que genera una vida con menos pesar y más estabilidad. Un hombre de verdad tiene autocontrol.

              Celebra los éxitos de los demás

              Un hombre de verdad celebra con sus amigos, la esposa y los compañeros de trabajo cuando sucede algo positivo en su vida. 

              Y es capaz de hacer esto, porque los éxitos de otras personas no tienen ningún efecto sobre quién es. 

              Un hombre de verdad tiene confianza en sus propias habilidades y talentos, así que él está en una posición para celebrar con los demás. 

              Un hombre de verdad trabaja duro, compite duro, pero es capaz de estrechar la mano del rival, si pierde. Felicita a su mujer cuando ella sobresale en algo, a un compañero de trabajo o aun amigo. Un hombre de verdad no está en competencia con nadie.

              Honesto por dentro y por fuera

              Un verdadero hombre es honesto y ético. No importa cuán grande o pequeña puede ser la decisión. No importa si alguien está presente ni si nadie va a conocer el resultado de su decisión. Un hombre de verdad no hace trampas, ni miente. 

              Un hombre de verdad no está preocupado por conseguir la aprobación de los demás ni por su reputación o fama. No sacrifica la honestidad por la aceptación y aprobación, incluso si su honestidad e integridad le cuestan un trabajo, dinero o una nota en un examen. 





              viernes, 26 de junio de 2015

              UN LOOK MASCULINO IMPECABLE



              Una exquisita imagen personal es una combinación de sentimientos, actitudes y valores que se plasman en el exterior al elegir nuestra imagen frente a los demás. 

              Ir impecable, con exquisito estilo, buen gusto y fuerte personalidad, no significa necesariamente que seas pijo, metrosexual o gay, y aunque lo fueras, no debe ser motivo de crítica despectiva alguna. Es posible que hoy no esté de moda ir impecable, pero por ahí empieza la personalidad de un hombre impecable.

              A ninguna mujer (ni a ningún hombre) le atrae un hombre mal vestido o mal aseado. Y diré más... el cuidado de la apariencia NO ES SÓLO COSA DE MUJERES.

              Hay pequeños detalles que marcan la diferencia entre un look impecable y el auténtico desastre.

              TALLA EQUIVOCADA.

              Llevar prendas demasiado ajustadas o demasiado anchas puede echar a perder tu look en un segundo, aunque sea tendencia. 

              Chaqueta: Es ridícula y antiestética tanto si nos queda grande como si es estrecha. Siempre tiene que quedar justo en los hombros. La manga de la chaqueta debe comenzar justo donde se marca el hueso del brazo. Vigila también el largo, tanto por exceso, que no se te vean las manos, como por defecto, que enseñes medio brazo. 

              Pantalones: Deben quedar en la cintura, y no ser tan largos que ni se vea el zapato. Ni tampoco ser excesivamente anchos. ¡Y nunca piratas!

              Camisa: Perfectamente planchada y en su talla. Por supuesto, de manga larga y si es de puño doble, mucho mejor.

              Otro detalle erróneo es llevar tus pertenencias en los bolsillos de la chaqueta o del pantalón. No sólo deforman la apariencia del traje sino también tu imagen.

              Y, por supuesto, todo ello perfectamente planchado.

              CALZADO VIEJO O SUCIO.

              Como ya dije en un artículo anterior, un caballero se viste siempre por los pies. 

              Por ello, los zapatos siempre deben estar en buen estado y limpios. Lo contrario, denota descuido y dejadez.





              JOYERÍA OSTENTOSA.

              La única joya permitida en un caballero es el anillo de matrimonio. 

              Los pendientes, piercings, esclavas y anillos estrafalarios pueden estar en tendencia en los futbolistas, pero dista mucho de un look impecable. 

              ERROR DE BÁSICOS.

              No merecen ser olvidadas las camisetas blancas de hilo de Escocia, los calcetines de Pantarella, los calzoncillos de algodón Sea Island o de algodón egipcio. 

              Invierte en ropa interior de calidad. No sólo irás perfecto por dentro, también te durará mucho más. Busca tejidos suaves, naturales (las prendas de algodón 100% son las más cómodas) y confortables. Y olvídate de los calzoncillos de Bob Esponja, al menos, si tienes una cita.

              ERROR DE 'GROOMING'.

              Además de la ropa, el cuidado del hombre también forma parte del vestir masculino: el afeitado, el cuidado facial y las manos de un hombre dicen tanto de él como lo que lleva puesto. Descuidar estas prácticas o cometer errores tales como una depilación de cejas (me da igual cómo sea, porque un hombre nunca se depila las cejas) pueden llevarte al ostracismo social.

              No te olvides de los detalles, una manicura te hará ganar puntos: uñas cortas y cuadradas, y por supuesto, nunca negras ni mordidas.

              Invertir en una buena maquinilla de afeitar y comprar productos que mimen tu piel te asegurarán un afeitado perfecto y una piel cuidada. Y si prefieres llevar barba, dedícale tiempo, será tu complemento perfecto.

              Y, por supuesto, preocúpate de tener siempre una boca sana, tu sonrisa es, sin duda, una importante arma de seducción.



              viernes, 23 de mayo de 2014

              CABALLEROS E HIDALGOS DEL SIGLO XXI: MÁS POBRES, PERO SIEMPRE ELEGANTES






              Hidalguía es nobleza que viene a los hombres por linaje o estilo




              El concepto de hidalgo, fidalgo (en castellano antiguo, y común en literatura) e infanzón tiene su origen en España y Portugal y es sinónimo de noble, aunque coloquialmente se utilice el término para referirse a la nobleza no titulada. 

              Hace referencia a hijo de algo o hijo de alguien. La palabra algo en este contexto denota “rico” o “riqueza”, y por lo tanto, en un principio, era sinónimo de hombre rico. 


              En pleno siglo XXI, la hidalgía cobra fuerza entre los caballeros que intentan sobrevivir a esta maldita crisis mundial. 

              Muchos de ellos, arruinados o despojados de su amplia zona de confort anterior, se niegan a renunciar a su elegancia, a claudicar de su clase, a despojarse de su estilo, si bien es cierto, que las condiciones económicas que viven actualmente no sean ni parecidas a las que tenían antaño.



              Como hidalgos (y según el Quijote) deben ayudar a los más necesitados, defender causas perdidas, socorrer a damas, tener un escudero y una dama a quien dedicarle todas sus victorias. 

              Hoy, además son hijos de "algo": del estilo, de la clase, la elegancia y la personalidad, que nunca perdieron. 

              Conquistadores de su propia libertad, rompen esquemas y reafirman sus convicciones, siguen las tendencias sin traicionarse a sí mismos.

              Su rebeldía, buen porte y desenfado les guía hoy en su forma de vestir, aunque se mantienen firmes en sus principios de elegancia y excelencia.

              De imagen noble y generosa, seducen por su gusto impecable, por una imagen inmaculada, tratada al detalle y conformada de acuerdo a los cánones sartoriales de calidad.

              Entre la calidez de un bohemio y la transgresión de un dandy, el hidalgo-caballero transforma la rigidez de las antiguas reglas del vestir en libertad natural e innata de acuerdo a su gusto personal y fija todas las miradas en su atuendo, estudiado pero no forzado.

              Su rico mundo interior es expresado sin tapujos ni complejos al exterior, permaneciendo ajeno e inmune a las críticas y envidias que intentan "normalizarle" y "uniformarle".




              Personalmente, no me gustan las etiquetas, pero si he de escoger alguna, elijo la "hidalguía" y parafraseando al poeta cordobés, Luis de Góngora y Argote:

               "Ándeme yo caliente y ríase la gente"





              Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".




              lunes, 12 de mayo de 2014

              SER UN CABALLERO NO ESTÁ PASADO DE MODA

              Imagen relacionada

              La equivocación de pensamiento en la justa reivindicación sobre la igualdad entre sexos ha extinguido o, cuando menos, ha limitado la caballerosidad de antaño. La galantería no tiene por qué ser motivo de controversia, no se trata de machismo, ni mucho menos de superioridad del sexo masculino sobre el femenino. Se trata de que somos distintos y complementarios.
              El verdadero caballero es más feminista que muchas que se denominan así, que más bien parecen tratar de aniquilar o someter al hombre; Un perfecto caballero defiende y pondera la femineidad. Permitir a los hombres que abandonen los buenos modales de cortesía hacia una mujer, equivale a que las mujeres abandonen su femineidad. 

              A toda persona y, por supuesto, a toda mujer le gusta, que la traten con amabilidad y buenos modales, porque es una de las formas más sencillas de demostrar afecto, respeto y admiración.

              Los hombres deberían volver a tratar a las mujeres como damas y ellas, dejarlos ser caballeros, como antes. La falta de esta práctica, tanto por culpa de unos como de otras, ha destruido, por supuesto, gran parte del juego de sedución del pasado pero además nos ha llevado a unos y otras a ser más individualistas, egocéntricos, egoístas y beligerantes.


              En anteriores artículos hemos hablado del "gentleman" en cuanto a cómo debe vestir, pero no todo es la imagen externa.

              Y aunque se dice que "la primera impresión es la que cuenta", de hecho, el vestuario es un elemento muy importante a la hora de causar una buena impresión, los verdadores valores de una caballero no dependen sólo de su vestuario, sino de unos principios internos. 


              Un caballero debe tener, además de una excelente imagen, un carisma y un alto concepto de sí mismo, quererse a si mismo, pero no necesariamente esto implica que deba ser egoísta, ególatra y arrogante. 
               
              La “caballerosidad” confirma la solidez de la personalidad, la firmeza de la autoestima, el rango de educación y es una forma acogedora de relacionarse. 
              Se distingue por su atención y refinamiento hacia los otros y, por lo tanto, es una demostración del deseo de convivir en armonía, tolerancia y paz con el entorno.




              Actitudes internas
               
              La caballerosidad implica unas actitudes internas:

              Un perfecto caballero se distingue por sus principios y valores. Ninguna actuación inmoral es elegante o correcta. Poseer una sólida estructura moral y un conjunto admirables de valores (solidaridad, honradez, lealtad, fidelidad, etc.) son elementos enaltecedores en un hombre.

              Siempre es agradecido, atento y educado. "Gracias" y "Por favor" son frases frecuentes en su vocabulario.

              Nunca pierde la paciencia. Sabe que ser comedido es una virtud.

              Nunca interrumpe a los demás cuando hablan, respeta las ideas ajenas.

              Siempre demuestra respeto por los mayores, porque sabe que la sabiduría radica en ellos.

              Siempre es discreto y detallista como signo de su sabiduría y educación.

              Nunca se alegra de los males o errores ajenos, porque sabe que la persona que sufre, lo último que necesita es su burla.

              Siempre cumple con las más estrictas normas de urbanidad, protocolo y educación: no come con la boca abierta, habla bien, huele bien, es limpio en su aseo, en su ropa y en su calzado. Habla correctamente, sin gritos ni palabras malsonantes. Utiliza perfume y desodorante, mantiene una perfecta limpieza dental y un buen aliento, etc.
              Trajes de novio italianos ONGala. Esmoquin modelo n: 185.  Disponible en tienda y venta online: ComercialMoyano.com


              Conductas externas

              Las conductas externas de un caballero suman elegancia y buen gusto. Nunca son una obligación, las hace por cortesía y educación :
                 
              Si una dama lleva tacones, el caballero siempre ofrece el brazo.

              En un acto social, siempre está pendiente de que su acompañante se sienta atendida y cómoda.

              Nunca fija la mirada en otra mujer, cuando está en compañía de otra.  
              Acompañarla a casa: Tanto en coche particular como si es en un taxi, el hombre debe asegurarse de acompañarla primero a ella y ser el último en llegar a su propia casa. 
              Si una mujer llora, ofrecer el pañuelo de bolsillo. Y por supuesto, escuchar sus problemas o preocupaciones. La caballerosidad nunca está de más, nunca sobra y siempre es valorada por las mujeres.
                Un caballero nunca debe quitarse la chaqueta y quedarse en mangas de camisa, al menos en presencia de las señoras, salvo si llueve o hace frío y se la ofrecemos a la dama.Esta costumbre de no quitarse la chaqueta proviene de finales del siglo XIX, cuando la camisa era considerada una prenda de ropa interior. 
                Debe caminar por la parte externa de la acera:Esta costumbre es porque, antiguamente los orinales se vaciaban desde los balcones hacia la calle. Por ello, los hombres empezaron a andar por la parte externa de la acera cuidando a sus mujeres de que sus contenidos cayeran sobre sus cuidados peinados. 
                Hoy día el propósito es semejante: el hombre protege a la mujer de ser empapada por algún vehículo que pasa la calle sobre algún charco en los días de lluvia. 
                Ofrecerle el asiento. Nunca una mujer debe estar de pie mientras un hombre está sentado, tanto en un transporte público como en cualquier otro evento donde no haya asiento suficiente para todos.
                  Abrir la puerta de un coche y extenderle la mano a una mujer al entrar y al salir. Lo adecuado es  extender la mano con la palma hacia arriba y hacer una suave presión cuando se recibe la mano de ella. 

                  Sostener el paraguas en días de lluvia: Si está lloviendo y es necesario sacar el paraguas, el deber es el de sostener la sombrilla para que ambos se protejan. Si es muy pequeño y no caben ambos, será ella la que se proteja sola y sostenga el paraguas. 
                   
                  Prestar siempre la máxima atención: Nada de hablar de nuestras cosas y menos, estar pendiente de nuestros mensajes o llamadas de teléfonos. "Mirarla como si fuera la única persona en el mundo”, es la actitud de un galán.
                    Preséntarla a terceros: Es necesario que siempre presentemos a una mujer por su nombre y apellido, o por la relación contigo, cuando la acompañemos en un acto social. 
                    Las personas usualmente son poco educadas y no presentan a las personas entre sí, posiblemente por razones egoístas, de celos o de inseguridad. Nunca ha de presentarse a una mujer como “te presento a mi novia”, “te presento a una amiga”, sin dar su nombre y/o apellido antes.

                    Ceder el paso al entrar o salir: Es del todo incorrectisimo e irrespetuoso, atravesar el umbral de una puerta delante de una mujer, en ningún caso. Un caballero jamás da la espalda a una dama.  
                    Siempre ser puntual: La inpuntualida es una pésima costumbre de mucha gente, a veces, por el absurdo intento de darse importancia. Siendo puntual, siempre se puede exigir lo mismo del resto de las personas. Nunca permitas que la falta de planificación te haga llegar tarde a una cita con nadie. Es un rasgo que habla mucho de la propia capacidad de planeación y autocontrol. 
                      Apartar la silla a una dama en un restaurante: Las mujeres valoran el gesto caballeroso y galante de apartar la silla y esperar que ella se siente primero.
                        Ayudar a una mujer con sus paquetes: Si salen de compras, o de viaje, un caballero ofrece su ayuda con las maletas, bolsas o paquetes que lleven; pero no todas, ella deberá llevar algunas, las menos pesadas, pero sin hacer ningún tipo de esfuerzo. 
                        Ser cortés con empleados de toda clase: No seas arrogante con camareros(as), vendedores(as), vigilantes, etc. Con los más humildes debes ser cortés y mostrar tu consideración y agradecimiento. La arrogancia es de mediocres. Usar habitualmente en nuestro vocabulario, las palabras “por favor” y “gracias”. 
                        Pagar la cuenta del restaurante, cine, teatro, etc. Hoy estas conductas parecen una ofensa para algunas corrientes feministas, aunque creo sinceramente, que se trata de un gesto de cortesía de un auténtico caballero y no es, en ningún caso, ni obligación por parte del hombre ni un agravio para la mujer.

                        Todos estos gestos y muchos más, conforman al perfecto caballero: ayer, hoy y siempre.
                        La caballerosidad es intemporal.




                        Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".


                        Web: http://www.comercialmoyano.com/

                        lunes, 24 de febrero de 2014

                        ELEGANCIA MASCULINA: EQUILIBRIO Y ALGO MÁS...



                        La elegancia masculina requiere discreción y equilibrio pero también renovación y asimetría.

                        La perfección en el corte sartorial, el esmerado cuidado de un físico impoluto, la educada forma de hablar y la correcta manera de moverse, la meditada combinación de los complementos, la concienzuda elección del look según la ocasión y la hora son norma en un auténtico caballero pero también es preciso buscar alternativas con estilo.
                        Estilo british


                        Una atractiva alternativa podría ser un impecable traje pinstriped double breasted de lana fría Super 120’S en tonos oscuros oscuros: negro o gris marengo. 


                         

                        La calidad de la mano, la excelencia del tejido y un corte contemporáneo llaman la atención sutilmente junto a los pequeños pero importantes detalles en la combinación de la camisa, la corbata, el chaleco y los zapatos son imprescindibles para que un caballero disfrute su clase con elegancia.




                        Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".



                        Web: http://www.comercialmoyano.com/

                        martes, 4 de febrero de 2014

                        I.TRAJES DE NOVIO: ESTILO VICTORIANO









                        El estilo victoriano surgió en Gran Bretaña a lo largo del siglo XIX, durante el reinado de la reina Victoria. Fue una época donde la elegancia, la formalidad, la corrección y riguroso apego a las costumbres de etiqueta y a los valores de sociedad eran fundamentales y de estricto cumplimiento por parte de los caballeros. 

                        La revolución industrial y el desarrollo económico durante la segunda mitad del siglo propiciaron que apareciera una clase media emergente, cada vez más próspera. Los banqueros, comerciantes e industriales intentaron demostrar "respetabilidad" y "seriedad" en su imagen, acorde a la actividad que ejercían en las ciudades cada vez más habitadas, en contraposición al "hombre rural". Asimismo, la fuerza del movimiento protestante y sus ideas de sobriedad, influyeron en que el conjunto masculino rechazara cada vez más los "restos" del colorido y la decoración de la antigua vestimenta de la clase ociosa cortesana, reducto del antiguo régimen.

                        Los elementos diferenciadores de la elegancia victoriana son la sencillez y sobriedad en las líneas, los colores oscuros y una atención inusitada por el detalle.

                        Así nace el concepto de "gentleman" frente al de cortesano y la cultura de la "poca apariencia"’ como paradigma del buen vestir masculino se convierte en lo que sociólogos y psicólogos identifican como ‘la gran renuncia’:

                        Desaparece gradualmente el color que aún mantenía algunos detalles del conjunto masculino durante la Regency, sobre todo, en los conjuntos de "medio-vestir". Lo llamativo se considera poco elegante.

                        Se desarrollan las estrictas normas del vestir del hombre inglés y comienza la influencia norteamericana en el vestir masculino, con la introducción del "dinner jacket"’ (esmoquin o tuxedo) y se marca claramente la división entre la indumentaria correcta de mañana /tarde, de la vestimenta adecuada de noche, de "vestir"’, gala o etiqueta.

                        La especialización en la realización de las prendas masculinas da lugar a la sastrería, como especialidad propia del saber realizar con perfección un conjunto masculino.


                        El más característico de los iconos de la vestimenta de los hombres fue el sombrero de copa, que a principios de siglos es alto y progresivamente va reduciendo su altura. Fabricados en seda o fieltro. Estaban reservados para ocasiones más formales, a pesar de que también se llevaban de vez en cuando durante el día.


                        Otra pieza básica en el guardarropa masculino fue el chaleco como eje del traje: de colores brillantes u oscuros. El mismo traje podía ser usado varias veces con chalecos diferentes, cambiando así la apariencia  y el tono del  traje. Chalecos de lana o de algodón para el día o para la oficina, mientras que los chalecos de seda de colores eran más comunes para los acontecimientos formales.



                        Iba en contra de las leyes de propiedad para los hombres y las mujeres a tocar la piel de los demás desnudo en público, por lo que los guantes eran muy comunes, tanto para hombres y mujeres.


                        En la primera mitad de siglo, los hombres usaban frac (prenda victoriana por excelencia), tanto por el día (gris) como por la noche (negro), con camisas con cuellos altos y sin volantes y anudadas con el ascot o corbata ancha para los atuendos formales. Los pantalones son más ceñidos que en el periodo anterior, y usualmente llevan una tira que se engancha debajo del empeine; están confeccionados del mismo tejido que la chaqueta, y fueron muy populares las telas escocesas para el invierno y el dril para el verano. Sin embargo y paulativamente, los caballeros prefieren vestir durante el día chaqué o "morning dress" con levita o redingot y  esmoquin por la noche.

                        Durante la segunda mitad, se hicieron populares los trajes de tres piezas. En 1890, se introdujo el blazer o americana como atuendo deportivo o para la temporada estival. 


                        Si te gusta el estilo victoriano para vestir el día de tu boda, en Ottavio Nuccio encontrarás muchos modelos y combinaciones tanto para el día como para la noche y así, sentirte un auténtico "brit gentleman".



                        Bodas diurnas

                          
                          Foto: Tendencia de bodas "Alternative Weddings " Ongala Velázquez


                           
                         
                        Bodas nocturnas


                               



                        Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".










                        miércoles, 8 de enero de 2014

                        STREET STYLE PITTI UOMO 2014







                        Una vez más, en este mes de enero que acabamos de estrenar, se inicia el circuito de moda masculina mundial con London Colecctions, seguida de Pitti Uomo en Florencia, después, Milán y por último, París. 


                        Pitti Uomo se ha convertido en un símbolo de estatus en el mundo de la moda masculina.




                        Ya no es sólo una feria comercial para mostrar las últimas colecciones de los diseñadores de todo el mundo sino también una pasarela de tendencias callejeras en la que los visitantes, tanto los gentlemen, los hipsters y los dandies, desbordando cada uno, su estilo individual con "sprezzatura", muestran su personal forma de entender la elegancia. 






                        El poder mediático que este espectáculo de moda atrae, es una locura. Cientos de periodistas, fotógrafos y bloggers de moda actuales asisten a Florencia ávidos por captar las nuevas tendencias de la temporada, quizás más en las inmediaciones del certamen que incluso dentro de la "Fortezza".





                        La principal novedad de esta 85ª edición es la apuesta por una moda masculina ecléctica, donde se validan todos los estilos y tendencias, cuya clave estriba en encontrar un equilibrio en la mezcla de las prendas que, a pesar de ser totalmente diferentes, tanto en texturas, calidades y colores, logren una armonía original e innovadora.






                        Sin embargo, en el Street Style de los visitantes predominan, principalmente, el estilo gentleman y el look hipster.
                        El cavaliere de hoy busca la reinterpretación del trabajo manual, el corte sartorial, el esmero en los detalles, una cuidadísima estética con una sensibilidad actualizada y contemporánea.



                        Impecables trajes sartoriales de chaquetas cruzadas, sobre todo, y rectas con el chaleco como pieza que aporta un valor añadido de excelencia. 

                        Pantalones muy estrechos, rectos y sin pinzas, en tonos azules, tabacos y grises. 


                        El abrigo Chesterfield o Covert, en cualquiera de sus modalidades: cruzado o recto.

                        Los tejidos destilan un nostálgico ambiente british de alta calidad: lanas lisas, de rayas diplomáticas, en pata de gallo o espiga, con cuadros simétricos y los príncipes de gales. 






                        Los complementos se convierten en detalles indispensables para el hombre: son la corbata de cálida lana, el pañuelo de bolsillo, el foulard al cuello y los guantes de cuero en el bolsillo del abrigo. 

                        Los zapatos monks de cuero y color caramelo.




                        Y...muchas barbas y gafas!!!!





                               




                        Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".