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lunes, 26 de mayo de 2014

ELEGANCIA VS. ESTILO



Elegancia y Estilo en la vestimenta se refieren a conceptos muy diferentes entre sí, aunque a menudo se confunden. La elegancia siempre tiene un estilo pero el estilo no siempre tiene elegancia.

La elegancia es un concepto general y está más vinculada a la moda clásica e intemporal, a lo sencillo y, por supuesto, a todo aquello que huye de estridencias y exhibicionismos. Y además se rige por unos cánones que no admiten interpretaciones.

El estilo es una noción más individual, temporal y notoria. No se rige por normas generales, sino por momentos específicos y puede ser interpretable o cuestionable por cualquiera. El estilo desarrolla externamente la personalidad de cada hombre y no está ligado necesariamente a la elegancia. Incluso, puede estar diametralmente contra ésta.

La elegancia con estilo propio empieza cuando, a partir del conocimiento absoluto de las normas básicas de la etiqueta, un caballero es capaz de romper moldes para introducir cambios y reflejar su propia personalidad en el atuendo. Este es un proceso complicado en el que fácilmente se cae en lo estrafalario o ridículo. Ser capaz de romper esos moldes requiere, además, un alto grado de confianza en uno mismo, ya que pocos serán capaces de entender o apreciar ese nuevo estilo.

Tener dinero, incluso mucho, puede otorgar un estilo concreto pero no le otorga elegancia automáticamente a una persona. Como tampoco, la falta de dinero tampoco le impide tenerla. Muchos caen muy fácilmente en la trampa de asumir que por tener ropa cara o de marca, automáticamente tienen elegancia. Pero, esto no es así, la elegancia no tiene que ver nada con lo material.

Al igual que el sex appeal, la elegancia es incuestionable, se tiene o no se tiene, pero a diferencia de aquel, ésta puede adquirirse si se conocen y se respetan las normas básicas de la etiqueta.

Entonces, ¿qué es exactamente la elegancia con estilo propio? Se podría decir con seguridad que es un conjunto de cualidades y atributos que ofrecen una imagen externa excelsa y carismática. 

Pero no es sólo eso. La forma de ser de cada individuo también puede enriquecer el efecto global con gestos como vestir un pañuelo, la forma de caminar, de encender un cigarro o incluso la forma de abrir y ojear un periódico.

Elegancia es una mezcla de cualidades innatas, aunque también se pueden aprender y cultivar: seguridad en sí mismo, encanto, valentía, educación, buen gusto, consideración y compasión por los demás, aplomo, carácter, buen ojo para los colores y las formas, buen oído para la música, un paladar exigente, una memoria infalible para las caras y nombres, una habilidad en el trato con las personas, un gran sentido del humor y, por supuesto, buenos modales.

Una vez que hemos marcado la diferencia entre la elegancia y el estilo, existen distintos estilos de vestir, fácilmente identificables e inspirados en distintas facetas de la vida:


1 Cultura y folklore. 

Folk 
Hippie 
Bohemio 
Ibicenco 
Étnico 
Gipsy 
Savage

2 Juventud y romanticismo
Naif 
College
Preppy
Tomby
Dandy
Romántico

3 Nostalgia
Boho-chic
Vintage 
Retro 
Hipster

4 Música
Pop 
Mod
Rock 
Punk 
Glam 
Denim 
Disco 70's 
Disco 80's 90's 
Grunge 
Descontruccionista 
Vagabungo 

5 Trabajo y uniformes
Militar 
Marinero 
Safari 
Urbano

6 Culturas antiguas y ciencia ficción 
Gótico 
Barroco 
Futurista 
Oriental 
Minimalista 

7 Informalidad
Hip-hop 
Sportchic 
Oversize 
Casual

8 Formalidad
Black tie
White tie
Morning coat 

9 Nacionalidad
British
Italiano






Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".








lunes, 12 de mayo de 2014

SER UN CABALLERO NO ESTÁ PASADO DE MODA

Imagen relacionada

La equivocación de pensamiento en la justa reivindicación sobre la igualdad entre sexos ha extinguido o, cuando menos, ha limitado la caballerosidad de antaño. La galantería no tiene por qué ser motivo de controversia, no se trata de machismo, ni mucho menos de superioridad del sexo masculino sobre el femenino. Se trata de que somos distintos y complementarios.
El verdadero caballero es más feminista que muchas que se denominan así, que más bien parecen tratar de aniquilar o someter al hombre; Un perfecto caballero defiende y pondera la femineidad. Permitir a los hombres que abandonen los buenos modales de cortesía hacia una mujer, equivale a que las mujeres abandonen su femineidad. 

A toda persona y, por supuesto, a toda mujer le gusta, que la traten con amabilidad y buenos modales, porque es una de las formas más sencillas de demostrar afecto, respeto y admiración.

Los hombres deberían volver a tratar a las mujeres como damas y ellas, dejarlos ser caballeros, como antes. La falta de esta práctica, tanto por culpa de unos como de otras, ha destruido, por supuesto, gran parte del juego de sedución del pasado pero además nos ha llevado a unos y otras a ser más individualistas, egocéntricos, egoístas y beligerantes.


En anteriores artículos hemos hablado del "gentleman" en cuanto a cómo debe vestir, pero no todo es la imagen externa.

Y aunque se dice que "la primera impresión es la que cuenta", de hecho, el vestuario es un elemento muy importante a la hora de causar una buena impresión, los verdadores valores de una caballero no dependen sólo de su vestuario, sino de unos principios internos. 


Un caballero debe tener, además de una excelente imagen, un carisma y un alto concepto de sí mismo, quererse a si mismo, pero no necesariamente esto implica que deba ser egoísta, ególatra y arrogante. 
 
La “caballerosidad” confirma la solidez de la personalidad, la firmeza de la autoestima, el rango de educación y es una forma acogedora de relacionarse. 
Se distingue por su atención y refinamiento hacia los otros y, por lo tanto, es una demostración del deseo de convivir en armonía, tolerancia y paz con el entorno.




Actitudes internas
 
La caballerosidad implica unas actitudes internas:

Un perfecto caballero se distingue por sus principios y valores. Ninguna actuación inmoral es elegante o correcta. Poseer una sólida estructura moral y un conjunto admirables de valores (solidaridad, honradez, lealtad, fidelidad, etc.) son elementos enaltecedores en un hombre.

Siempre es agradecido, atento y educado. "Gracias" y "Por favor" son frases frecuentes en su vocabulario.

Nunca pierde la paciencia. Sabe que ser comedido es una virtud.

Nunca interrumpe a los demás cuando hablan, respeta las ideas ajenas.

Siempre demuestra respeto por los mayores, porque sabe que la sabiduría radica en ellos.

Siempre es discreto y detallista como signo de su sabiduría y educación.

Nunca se alegra de los males o errores ajenos, porque sabe que la persona que sufre, lo último que necesita es su burla.

Siempre cumple con las más estrictas normas de urbanidad, protocolo y educación: no come con la boca abierta, habla bien, huele bien, es limpio en su aseo, en su ropa y en su calzado. Habla correctamente, sin gritos ni palabras malsonantes. Utiliza perfume y desodorante, mantiene una perfecta limpieza dental y un buen aliento, etc.
Trajes de novio italianos ONGala. Esmoquin modelo n: 185.  Disponible en tienda y venta online: ComercialMoyano.com


Conductas externas

Las conductas externas de un caballero suman elegancia y buen gusto. Nunca son una obligación, las hace por cortesía y educación :
   
Si una dama lleva tacones, el caballero siempre ofrece el brazo.

En un acto social, siempre está pendiente de que su acompañante se sienta atendida y cómoda.

Nunca fija la mirada en otra mujer, cuando está en compañía de otra.  
Acompañarla a casa: Tanto en coche particular como si es en un taxi, el hombre debe asegurarse de acompañarla primero a ella y ser el último en llegar a su propia casa. 
Si una mujer llora, ofrecer el pañuelo de bolsillo. Y por supuesto, escuchar sus problemas o preocupaciones. La caballerosidad nunca está de más, nunca sobra y siempre es valorada por las mujeres.
    Un caballero nunca debe quitarse la chaqueta y quedarse en mangas de camisa, al menos en presencia de las señoras, salvo si llueve o hace frío y se la ofrecemos a la dama.Esta costumbre de no quitarse la chaqueta proviene de finales del siglo XIX, cuando la camisa era considerada una prenda de ropa interior. 
    Debe caminar por la parte externa de la acera:Esta costumbre es porque, antiguamente los orinales se vaciaban desde los balcones hacia la calle. Por ello, los hombres empezaron a andar por la parte externa de la acera cuidando a sus mujeres de que sus contenidos cayeran sobre sus cuidados peinados. 
    Hoy día el propósito es semejante: el hombre protege a la mujer de ser empapada por algún vehículo que pasa la calle sobre algún charco en los días de lluvia. 
    Ofrecerle el asiento. Nunca una mujer debe estar de pie mientras un hombre está sentado, tanto en un transporte público como en cualquier otro evento donde no haya asiento suficiente para todos.
      Abrir la puerta de un coche y extenderle la mano a una mujer al entrar y al salir. Lo adecuado es  extender la mano con la palma hacia arriba y hacer una suave presión cuando se recibe la mano de ella. 

      Sostener el paraguas en días de lluvia: Si está lloviendo y es necesario sacar el paraguas, el deber es el de sostener la sombrilla para que ambos se protejan. Si es muy pequeño y no caben ambos, será ella la que se proteja sola y sostenga el paraguas. 
       
      Prestar siempre la máxima atención: Nada de hablar de nuestras cosas y menos, estar pendiente de nuestros mensajes o llamadas de teléfonos. "Mirarla como si fuera la única persona en el mundo”, es la actitud de un galán.
        Preséntarla a terceros: Es necesario que siempre presentemos a una mujer por su nombre y apellido, o por la relación contigo, cuando la acompañemos en un acto social. 
        Las personas usualmente son poco educadas y no presentan a las personas entre sí, posiblemente por razones egoístas, de celos o de inseguridad. Nunca ha de presentarse a una mujer como “te presento a mi novia”, “te presento a una amiga”, sin dar su nombre y/o apellido antes.

        Ceder el paso al entrar o salir: Es del todo incorrectisimo e irrespetuoso, atravesar el umbral de una puerta delante de una mujer, en ningún caso. Un caballero jamás da la espalda a una dama.  
        Siempre ser puntual: La inpuntualida es una pésima costumbre de mucha gente, a veces, por el absurdo intento de darse importancia. Siendo puntual, siempre se puede exigir lo mismo del resto de las personas. Nunca permitas que la falta de planificación te haga llegar tarde a una cita con nadie. Es un rasgo que habla mucho de la propia capacidad de planeación y autocontrol. 
          Apartar la silla a una dama en un restaurante: Las mujeres valoran el gesto caballeroso y galante de apartar la silla y esperar que ella se siente primero.
            Ayudar a una mujer con sus paquetes: Si salen de compras, o de viaje, un caballero ofrece su ayuda con las maletas, bolsas o paquetes que lleven; pero no todas, ella deberá llevar algunas, las menos pesadas, pero sin hacer ningún tipo de esfuerzo. 
            Ser cortés con empleados de toda clase: No seas arrogante con camareros(as), vendedores(as), vigilantes, etc. Con los más humildes debes ser cortés y mostrar tu consideración y agradecimiento. La arrogancia es de mediocres. Usar habitualmente en nuestro vocabulario, las palabras “por favor” y “gracias”. 
            Pagar la cuenta del restaurante, cine, teatro, etc. Hoy estas conductas parecen una ofensa para algunas corrientes feministas, aunque creo sinceramente, que se trata de un gesto de cortesía de un auténtico caballero y no es, en ningún caso, ni obligación por parte del hombre ni un agravio para la mujer.

            Todos estos gestos y muchos más, conforman al perfecto caballero: ayer, hoy y siempre.
            La caballerosidad es intemporal.




            Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".


            Web: http://www.comercialmoyano.com/

            lunes, 24 de febrero de 2014

            ELEGANCIA MASCULINA: EQUILIBRIO Y ALGO MÁS...



            La elegancia masculina requiere discreción y equilibrio pero también renovación y asimetría.

            La perfección en el corte sartorial, el esmerado cuidado de un físico impoluto, la educada forma de hablar y la correcta manera de moverse, la meditada combinación de los complementos, la concienzuda elección del look según la ocasión y la hora son norma en un auténtico caballero pero también es preciso buscar alternativas con estilo.
            Estilo british


            Una atractiva alternativa podría ser un impecable traje pinstriped double breasted de lana fría Super 120’S en tonos oscuros oscuros: negro o gris marengo. 


             

            La calidad de la mano, la excelencia del tejido y un corte contemporáneo llaman la atención sutilmente junto a los pequeños pero importantes detalles en la combinación de la camisa, la corbata, el chaleco y los zapatos son imprescindibles para que un caballero disfrute su clase con elegancia.




            Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".



            Web: http://www.comercialmoyano.com/

            sábado, 4 de enero de 2014

            EL HÁBITO TRANSFORMA AL MONJE



            En ocasiones, escuchamos dichos como "El hábito no hace al monje", o "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda", en referencia a que la apariencia exterior es o puede ser engañosa. No obstante, yo prefiero quedarme con este otro: "Una imagen vale más que mil palabras".


            No cabe duda de que la imagen de cualquier persona vale más que todo lo que se diga o escriba sobre ella y siempre se convierte en una valiosa tarjeta de presentación en sociedad. A propósito de esto, Mark Twain dijo: "Los hombres desnudos tienen poca o ninguna influencia en la sociedad".


            El mundo se mueve por percepciones que se basan en estereotipos, y muy especialmente, en los ámbitos social, laboral y de negocios. Los estereotipos son ideas, verdaderas o falsas, justas o injustas pero también muy reales, creadas para ubicar a las personas en un determinado plano de la realidad social. Y una cosa es cierta: ¡El mundo te tratará cómo parezcas ser! 


            Es un asunto de "ser" y "parecer", de "forma" y de "esencia"”, en el cual el aspecto y el contenido van de la mano y deben cuidarse y pulirse constantemente. Una mala imagen puede afectar a la credibilidad tanto en nuestro ámbito laboral como en el social.



            Y aunque nuestra imagen personal, tenga poco o nada que ver con nuestras habilidades, capacidades o intenciones, debemos prestarle una especial atención, porque el éxito o el fracaso de nuestras oportunidades, puede depender de ella. 



            El aspecto personal es un conjunto de recursos, accesorios y comportamientos "externos"” que sirven, a quienes nos ven, para catalogarnos de una manera u otra. Inmediatamente, nos viene a la cabeza la ropa, la vestimenta: en efecto, pues se trata de uno de los principales recursos de proyección de la imagen.


            En los últimos años se ha hablado largo y tendido del fin de la corbata, la desaparición del traje (y qué decir del esmoquin, el chaqué o el frac) y el triunfo del estilo casual. 

            Asistimos atónitos (al menos, yo) a un importante cambio de costumbres, favorecido y espoleado por personajes públicos, famosos, deportistas de élite, cantantes, etc., que aparecen en público con su propio estilo alternativo, incluso en "eventos de alfombra roja" y que terminan estigmatizando el uso de la corbata y el traje como una prenda del pasado caracterizada por su rigidez y una excesiva formalidad en lugar de un signo de elegancia y buen gusto. 



            La "Enclothed cognition"



            No cabe duda de que olvidarse del traje es más cómodo, pero por ejemplo ¿es positivo  para el trabajo en sí? En el ámbito laboral, la ropa tiene importancia en la medida en que aporta unos atributos a su portador, que se pueden perder si éste viste de una forma descuidada. Pero una nueva corriente en las escuelas de negocios asegura que, además, la ropa que llevamos influye de forma importante en nuestro rendimiento.

            En 2012, los profesores de la Northwestern University (EEUU) Hajo Adam y Adam Galinsky definieron en un estudio del mismo nombre el concepto de enclothed cognition para describir la influencia sistemática que la ropa tiene en los procesos psicológicos del que la viste. Los profesores llegaron a la conclusión de que la vestimenta que asociamos a una profesión concreta hace que sus portadores estén más concentrados y sean más cuidadosos en su labor, con independencia de que sean verdaderos profesionales del ramo.

            Adam y Galinsky llegaron a la conclusión de que la enclothed cognition funciona en dos sentidos: depende del significado simbólico de la misma pero además de la experiencia física que resulta de llevar esa ropa. "La vestimenta invade el cuerpo y el cerebro, llevando al que la lleva a un estado psicológico diferente", aseguró Galinsky en un reportaje del New York Times.

            La ropa no sólo cambia la forma en que actuamos, además, cambia la percepción que los demás tienen de nosotros. En un estudio que ya es un clásico (se realizó a mediados de los 90), la profesora de psicología de la Universidad de Virgina del Este, Tracy Morris, descubrió, como esperaba, que la competencia, la compostura y el nivel de conocimientos son atributos cuya percepción varía enormemente en función de la vestimenta.

            No es difícil extrapolar el estudio de Morris a otros ambientes laborales: las personas que más informal visten en la oficina siempre van a tener una peor valoración de parte de jefes y compañeros o, al menos, les costará más ganarse una reputación.


            Los efectos de tu apariencia personal en los demás


            Representatividad laboral. Debemos tener muy presente el hecho de que, la imagen de una empresa la hacen las personas que la forman, que se convierten en sus embajadores y representantes, y cuya responsabilidad estriba en transmitir la credibilidad de los productos o servicios que ofrecen.  


            Por ello, la imagen personal es una forma importante de respeto y buena educación al entorno laboral hacia los clientes, los jefes y los compañeros, pero también es una manera de reflejar el interés que se tiene por ese trabajo y por uno mismo.

            Poder Visual. Algunos estudios demuestran que 83% de las decisiones que tomamos se basan en lo que vemos, ya que la imagen, más que un tema de vanidad o superficial, constituye una parte fundamental para formar una opinión de las personas.

            Muchos estudios de comunicación han demostrado el poder del canal visual en las interacciones entre seres humanos, puesto  que las señales visuales son 3 a 5 veces más poderosas que las señales auditivas. Al cubrir 90% de nuestra superficie corporal, la ropa cobra esencial importancia, sobretodo a la hora de definir como te perciben las personas a tu alrededor. 


            La primera impresión es la que cuenta. Al hacerse durante los primeros segundos, las primeras impresiones son poderosas y no deben subestimarse. Al observar a una persona antes de hablar con ella, la mente ya está buscando el sentido entre lo que tus ojos te muestran y lo que encontraras en una conversación con la persona. Utilizando nuestras experiencias personales, categorizamos individuos: encontramos una característica que tenga valor para nosotros y asociamos a la persona con ella. Si lo que tienes puesto es lo único que habla por ti, asegúrate que envíe el mensaje que la situación requiere.



            La importancia de los colores y patrones. Los colores y patrones son poderosos; algunos llaman nuestra atención, otros acentúan nuestros tonos naturales, algunos afectan nuestras emociones. Por ello, debemos primero entender cuales son los tonos nos dan resultado y cuales no. Después, debe definir el mensaje que quiere mandar con su atuendo. Un hombre vestido con un traje de rayas azul marino, una camisa azul con puños y cuello de color blanco y con una corbata roja exclama poder y autoridad. Un hombre vestido con un traje café con una camisa color tierra y una corbata de color claro indica confianza. Ambos hombres llevan trajes, pero transmiten dos mensajes distintos.





            Símbolo de influencia y autoridad. Muchos entrenadores deportivos utilizan el traje durante los encuentros por una sola razón: para que todo el mundo les identifique fácilmente como "los que mandan".

            El traje formal, cuyo origen proviene de las prendas militares, está diseñado para resaltar las fortalezas de un hombre. Si está bien confeccionado y hecho con tejidos que complementan a quien lo usa, es un signo de autoridad y llama la atención. Por ejemplo, el uniforme de un policía, los galones de un general, la bata blanca de un médico son ejemplos que nos aseguran que esas personas son una autoridad en sus campos.


            Imagen positiva. Es más fácil tener un buen concepto de un hombre bien vestido que lo contrario. Habitualmente, suele ser percibido como más inteligente, preparado y digno de respeto y admiración.

            Nos encontramos en un mundo en el que todo se vende y se compra, aunque no seamos conscientes de ello. Así que aprende a quererte y a saber vender tu imagen positiva. Permite que tus actos, tu lenguaje verbal, tu apariencia y tu vestimenta hablen de forma apropiada sobre tu profesionalidad y compromiso.

              
            Los efectos de tu apariencia personal en ti

            Pero la vestimenta no sólo cambia la manera en qué nos ve el resto, también cambia la forma en que nos vemos a nosotros mismos.

            Un estudio de 1994 dirigido por la profesora Yoon-Hee Kwon, de la universidad de Illinois del Norte, mostró en qué forma nuestra vestimenta influye en la valoración de nuestras propias aptitudes. Los participantes del estudio que consideraban que llevaban la ropa adecuada también tenían una mejor percepción de sus competencias, su responsabilidad, su honestidad o su inteligencia, entre otros atributos.

            Transformación mental. Uno de los poderes del atuendo es que puede transformar el estado mental de un individuo. Vístete como un hombre de negocios y es probable que actúes como uno de ellos. El efecto transformador es poderoso y efectivo; lo más increíble es que poca gente lo pone en práctica.

            Disciplina. Desde las legiones romanas hasta los marines americanos, los mejores ejércitos saben que los soldados bien vestidos tienen más disciplina que los desaliñados milicianos. Las inspecciones o "revistas" militares se mantienen en uso, no porque las botas brillantes ganen guerras o el uniforme perfectamente planchado enamore al enemigo, sino porque estar pendiente de la apariencia personal instruye al soldado en el factor vital de prestar atención a los detalles. Y los detalles sí que ganan batallas.

            De la misma manera, una persona que se viste adecuadamente, aprende el valor de la disciplina propia. Aprende a planear y a dar el suficiente tiempo a los problemas, para obtener los mejores resultados. Se prepara para todo el día, pensando a medida que transcurre, anticipándose a sus necesidades para anteponerse a los retos que puedan surgir durante el día. Una persona que se viste con disciplina organiza su atuendo de manera que satisfaga sus necesidades desde que se levanta hasta que se acuesta; para la oficina, pasando por la comida, para acabar tomándose unas copas después del trabajo.

            Apreciación y respeto. Vestirte adecuadamente toma tiempo; Las camisas deben estar perfectamente planchadas, los zapatos brillantes y las chaquetas cepilladas.

            Por ello, cuando menos, es necesario respetar el esfuerzo que cada persona pone al vestirse. Cuando veas a otro hombre bien vestido, seguramente le darás una mayor importancia y le tendrás más respeto por su atuendo en lugar de criticarle por ir impecable, seguramente por tu propia inseguridad; notarás el hoyuelo de su corbata y lo apreciarás porque te tomó 15 minutos y 5 intentos para hacer el nudo.

            El respeto y admiración mutuos entre caballeros se da cuando ambos reconocen el esfuerzo que hacen al vestirse.


            Otros aspectos de la imagen



            No sólo la imagen cuenta, también el lenguaje corporal y verbal son de suma importancia en el ámbito laboral; no sólo es importante vestir adecuadamente sino tratar asertivamente a los demás. Esto facilita una imagen positiva tanto nuestra como de la empresa a la que representamos.


            Algunos consejos básicos que no debemos olvidar para proyectar una imagen social y/o profesional y exitosa incluyen:
            Cuida siempre la higiene personal. Jamás descuides tu apariencia en el nivel más básico, una persona descuidada con su cuidado personal más elemental, no es a quien ninguna empresa quiera contratar y denota un evidente descuido que puede percibirse también en tu carrera o trabajo, así como una falta total de interés o aspiración profesional.
            Cuida tu lenguaje tanto oral como escrito. Lo que dices también habla sobre ti, por lo que evita las faltas de ortografía y/o redacción y procura conducirte siempre con cortesía. Un ejecutivo deberá saber comunicarse con soltura y propiedad.
            Cuida tu vestuario. Es importante saber elegirlo acorde a la agenda, profesión y empresa en la que trabajas. Es necesario mantener una línea formal, sobria y elegante ya que tienes más probabilidad de ser considerado experto en tu materia,  ya que existe una relación directa y positiva entre la apariencia personal y la percepción de la calidad de los servicios prestados. Y si no eres capaz por ti mismo, busca ayuda profesional que te asesore.


            Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".









            miércoles, 20 de noviembre de 2013

            CÓMO VESTIR EN NAVIDAD: CHRISTMAS DRESS CODE








            Se acerca la Navidad y con ella, las fiestas y las cenas nocturnas. Algunos reciben en casa y otros son invitados a un club privado, restaurante, sala de fiestas o incluso a una embajada o a un palacio.


            En cualquiera de las dos circunstancias, soy partidario de dar la importancia adecuada a qué vestir según el lugar al que acudamos. En primer lugar, por "principios" y en segundo lugar, por respeto al anfitrión. Pero, concretamente, en el segundo caso, porque es muy probable que si no lo cumplimos, los organizadores no nos permitan el acceso. 

            Si recibimos una invitación indicando el "dress code", no está de más saber lo que significa para no "dar la nota", aunque no es menos cierto que existe una gran confusión a la hora de elegir el atuendo adecuado. Por ello, desgranaremos algunos de los códigos más frecuentes:






            Lounge suit / Traje de calle

            Sugiere vestir un traje de calle, con pantalón y chaqueta del mismo tejido, camisa y corbata. Los zapatos ideales son los Semi-brogue o Full-brogue. Si una vez en la fiesta, nos damos cuenta que vamos "muy arreglados"  para el evento, siempre podemos descargar ("dress down") algo del atuendo,  por ejemplo, quitarnos el pañuelo, la corbata o el chaleco. Pero si vamos "poco arreglados" será imposible elevarlo de nivel ("dress up").

            ONGala te propone:







            Smart casual / Sport elegante

            Este es probablemente el código de vestir más popular y cómodo en las fiestas y sugiere que los anfitriones u organizadores dejan plena libertad de vestimenta. Es aconsejable, no obstante, vestir unos chinos de algodón claro (aunque también jeans, siempre que no estén rotos o muy usados), una camisa azul o blanca y una Blazier azul marino o de "ojo de perdiz". Mocasines (Loafers) o zapato cómodo (Slippers).  

            ONGala te sugiere:





            Cocktail or "After 5" / Cóctel o "Después de las 5"

            Es el dress code más emocionante pero también el más arriesgado, porque nos invita a vestir sexys y con glamour sin que parezcamos un gigoló. Lo ideal es optar por un traje de cóctel oscuro, fino y con un ligero brillo. También son muy actuales las chaquetas de terciopelo o de seda en "pacthword". Si queremos un "toque" de rabiosa actualidad, podemos vestir pajarita. Calzado: Oxford o Derby.

            Los eventos más comunes con este código son las fiestas de empresa, por ello también se suele definir como "después de las 5" , hora teórica del fin de la jornada laboral (sobre todo, en los países anglosajones).

            ONGala te recomienda:






            Black tie / Semiformal

            Semiformal no significa lo mismo que casual. Por ello, sugiere esmoquin oscuro con corbata de lazo (pajarita) de colores oscuros y una camisa blanca, preferiblemente. Si se trata de una fiesta privada o específicamente navideña ("Festive" or" Blind"):  chaqueta de terciopelo liso de colores oscuros, rojos o verdes, o tartán con pantalón negros, azules, verdes o morados y pajaritas de tartán o raso de los mismos colores navideños. Si queremos darle un "aire" más "trendy", chalecos de terciopelo liso o tartán. Calzado oscuro, preferible el Oxford de charol o Slipper de terciopelo oscuro.

            No obstante, debemos tener muy en cuenta si en la invitación se da libertad (Creative), se sugiere (Optional), se invita (Invited) o se especifica el Black Tie, porque ello indicará el grado de flexibilidad y formalidad del código.

            ONGala te aconseja:




            White tie / Etiqueta


            Se trata del frac con chaleco y pajarita blancos.  Zapato charol negro (Opera pumps). Pero, como este código de vestimenta está generalmente reservado para los eventos del estado y recepciones de embajadores, si recibes una invitación así, no hace falta que te diga nada más.

            ONGala te ofrece:



            Esperamos que estas directrices te ayuden a prepararte para tu próximo evento. Recuerda: si no viene escrito el código, siempre es bueno preguntar al anfitrión o al organizador sobre él. Asegúrate de planificar tu atuendo con anticipación y  una vez elegido, disfruta de una noche maravillosa. 

             ¡Felices Fiestas!




            Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".


            Web:



            sábado, 16 de noviembre de 2013

            ESTILO GATSBY: FUSIÓN DEL PREPPY, EL GANGSTER Y EL GENTLEMAN



            gatsby2.jpeg

            Los fantásticos trajes de la película "el Gran Gatsby" han sido creados por Brooks Brothers, iconos de la elegancia masculina americana, y son una increíble recreación de una de las épocas más influyentes de la moda, los gloriosos años 20. Fueron la época del glamour, de las fastuosas fiestas, la ley seca, los gansters, las flappers y los gentlemen adinerados de la sociedad americana.

            gatsby4.jpegLa solapa de pico, apropiada de la época, dibuja la línea natural del ojo de la cara y los rasgos faciales mediante su anchura, creando así un estilo potente, escultural y opulento.
              
            Chaqueta recta de dos botones y pantalones de frente plano haciendo un gran traje de verano, con chaleco como prenda absolutamente imprescindible.
                       
            El estilo Preppy (la traducción de "pijo") tiene su origen en la forma de vestir de los alumnos de élite de los institutos norteamericanos. Se basa en prendas muy clásicas, sobrias y bastante cómodas, ya que tiene un toque deportivo.


            La mayor parte de los diseños están inspirados en el mundo náutico, por lo que los colores rojo, blanco, azul y amarillo son los más comunes del estilo Preppy, junto a las rayas marineras.
            Brooks Brothers nos muestra algunos modelos de su colección Gatsby, basados en el film.
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            De izquierda a derecha, tenemos un elegante "dinner suit" con una solapa ancha de pico, creando una forma de hombro amplio con una cintura estrecha y un chaleco ajustado bajo.

            A continuación tenemos un "morning suit", con idéntica solapa, que contrasta con el calzado para destacar el chaleco a contraste.

            A continuación, pasamos a nuestro tercer atuendo un traje de tweed con una solapa de muesca y el chaleco a contraste y pajarita en camisa azul con el cuello blanco. 

            Finalmente tenemos una chaqueta a contraste , también llamada naútica o incluso chaqueta de esmoquin con pantalón claro.

            Ottavio Nuccio, fiel a la estética de la elegancia intemporal propone también un look preppy, la perfecta conjunción entre lo tradicional y las nuevas siluetas. Cortes slim, un punto de riesgo en colores y estampados, y una re-definición de las formas que realza el cuerpo masculino con acabados más entallados. Pero el preppy no sólo comprende una forma de vestir, sino también de actuar, de comportarse, de saber estar, de etiqueta. Es un hombre que se preocupa por la moda, por la cultura y por el ámbito intelectual, y sin embargo no pierde el punto rebelde y de diversión de la vida del estudiante universitario, de la que surge este nuevo estilo de vida.

              
             

            ONGala
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            Robert Redford , en la versión de la película del 74, luce un traje de lino monocolor de chaqueta con amplias solapas y chaleco cruzado  redingote con doble botonadura. Camisa azul de cuello blanco redondeado y corbata.


























            Jay Gatsby y Ottavio Nuccio brindan por la elegancia del auténtico gentleman.

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            Trailer de la película





            Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".


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