sábado, 19 de julio de 2014

UN ARMARIO BÁSICO Y ATEMPORAL: EL ABRIGO



Para ser elegante no es necesario tener un amplio armario ni tampoco se requiere un gran esfuerzo, tiempo o dinero. Sin embargo, sí resulta primordial acertar en la elección de aquella ropa que sepamos que no pasará de moda y que nos acompañará a lo largo de los años.

Una de las ventajas que tiene el hombre sobre la mujer es la posibilidad de, contando con un armario de reducidas dimensiones, alternar sus prendas sin dar la impresión de repetir conjuntos. 

El armario de un gentleman debe contar necesariamente con un abrigo. 

Podemos clasificar los abrigos en tres tipos, dependiendo de su longitud y gramaje:

El Over coat debe extenderse siempre por debajo de la rodilla y el peso del tejido para confeccionarlo debe tener 600 gramos/metro.

El Top coat se caracteriza por no sobrepasar la rodilla y por estar fabricado con tejidos más ligeros: 500 gramos/metro.

El Great coat está confeccionado con tejidos duros, resistentes y pesados: 700 gramos/metro. 

Yo prefiero los top coat (por la rodilla) porque son más cómodos, prácticos y estilizan más.

Otra clasificación viene dada por su nombre:

Chesterfield.


Se trata del over coat más clásico y formal. Su nombre proviene de la casa de los duques de Chesterfield quienes popularizaron este abrigo en el siglo XIX.


Corte: cruzado o de hilera sencilla de botones. Sin costuras en la cintura o remaches frontales y sin puños. Respiraderos traseros de vuelta simple o plana.

Cuello: del mismo tejido o de terciopelo.

Largo: rodilla o tobillo.

Solapa: corta, con muescas.


Colores: marino, beige o negro.


Bolsillos: laterales rectos.

Chesterfield por excelencia: espiga gris de lana con el cuello de terciopelo negro

Covert

Abrigo corto (top coat), similar al chesterfield y concebido como abrigo de montar y de caza por el amplio bolsillo situado en el interior del abrigo que tenia la utilidad de guardar munición. 

Corte: ceñido y con cerillera. Consta de cuatro costuras paralela o railroadings que tiene en los puños y en su borde inferior. abertura trasera central.


Cuello: terciopelo.


Largo: rodilla.

Colores: marrón claro, marino o negro.

Tejido: resistente y duro.



Paletot


De origen francés, se usaba para describir a un abrigo relativamente corto (top coat), muy ajustado y sin muchos detalles. Puede ser de simple o doble botonadura, con pliegues o sin ellos, y puede no tener bolsillos.

Corte: Frontal doble con una composición de botonadura de 6×2. Con solapas de pico, semi entallado o entallado. Sin cinturón ni aberturas.

Colores: Navy o carbón. 

Mi preferido porque da más juego tanto con un traje de tres piezas como con unos vaqueros.


Crombie

Una opción segura, básica y polivalente es este great coat, aunque no la más estética (desde mi punto de vista). Se trata de una prenda muy caliente y duradera.

Corte: de frontal doble y con 6 u 8 botones dependiendo del largo. Bolsillos grandes y solapas anchas.

Tejido: Donegal, que le otorga una durabilidad excelente.

Largo: tobillo.

Color: azul marino o camel.



British Warm

Este over coat tiene sus orígenes en el mundo militar.

Corte: cruzado o recto.

Largo: tobillo

Tejido: lana Melton, cavalry o incluso de cachemir.




Polo 

El Polo Coat es el over coat americano por excelencia, aunque con orígenes irlandeses (Ulster).

Corte: Deportivo y casi siempre, cruzado con amplios bolsillos superpuestos y cinturón. 6 u 8 botones y solapas de pico pronunciadas.

Tejido: Pelo de camello y lana virgen.

Largo: Por debajo de la rodilla.

Color: beige y azul marino



Loden


Sencillo y clásico over coat de origen austríaco (Tirol). 

Corte: Recto y amplio, de cuello vuelto, con un largo pliegue vertical en la espalda.

Largo: tobillo.

Color: verde, marino o gris.




Military


Un great coat duradero, resistente y "todo terreno".

Corte: Estrecho y ajustado con doble fila de botones y cuello alto. algunos llevan trabillas en los hombros y en las mangas.

Largo: Empezó siendo largo (tobillo) y se ha ido acortando hasta subir por encima de la rodilla.

Color: verde, marino o gris.




Trench Coat

Over coat cuyo origen lo encontramos en las trincheras de la I Guerra Mundial y su principal función es para protegerse de la lluvia.

Corte: Frontal doble con doble botonadura de 6 a 10 botones en función del largo. Respiradero trasero único de vuelta simple o plana. Con cubre-hombreras, vestigio militar que permitía a los oficiales fijar insignias de rango sin dañar la chaqueta.

Mangas: “Raglan” y correas en los puños.

Solapas: Se caracteriza por la Gun Flap, solapa inicialmente diseñada para apoyar la culata del rifle. 
Sirve también para diferenciar los abrigos de hombre y de mujer: en los masculinos siempre en el lado derecho y en los femeninos en el izquierdo.

Cinturón: para ajustar el torso de la chaqueta, que además permitía originalmente colgar una pistola, cuchillo o bolsa.









viernes, 11 de julio de 2014

LAS COSAS QUE NADIE NOS DICE SOBRE SER PADRES





La paternidad y la maternidad han sido calificadas en innumerables ocasiones como una de las experiencias más gratificantes de la vida y que más satisfacciones proporciona. MUY CIERTO!

Todo el mundo alaba las virtudes que supone tener hijos pero nadie te habla de los inconvenientes, como si ello significara, necesariamente, tener que hablar mal de los hijos. 

Ni siquiera hay un manual del "perfecto padre", ni cursos intensivos y aunque tener hijos no te convierte en padre, del mismo modo que tener coche no te convierte en campeón de formula 1, te aseguro que te espabila.



Soy padre de tres hijos y no quiero inclinar la balanza hacia el lado negativo, pero ser padre o madre no es sólo perpetuar el apellido, contar cuentos, hacer ruidos extraños, poner caras raras como forma de comunicarse con tu bebe ni tampoco el orgullo de llevar la foto de tus hijos en la cartera te hace mejor padre. Implica también aspectos menos gratificantes que nos tomaremos con humor pero que es necesario contar:


Tu vida ya no te pertenecerá: no hagas planes y olvídate de tus ideales de hijo

Si eres de esas personas cabales que tienen la vida planeada, incluso antes de tener hijos, debes tener en cuenta que todos esos planes cuidadosamente diseñados se irán al traste en cuanto seas padre. 

Todos idealizamos como serán nuestros hijos: buenos estudiantes, bien educados, niños modelo, grandes deportistas y altamente responsables. Reza porque la verdad es, que para ser padres, hay que tener gran perspectiva, ser muy flexibles y capaces de evolucionar en nuestros ideales. 

Tus hijos serán como sean, no como quieras tú que sean. Y en tu papel de padre, tendrás que aceptarlo. No hay opción.

Comprarás un coche práctico y no él que a ti te guste



Sí, olvídate de ojear las revistas de motor para saber de los últimos modelos biplazas o descapotables. 

Lo que necesitarás es un automóvil práctico, no necesariamente bonito, barato, que consuma poco y grande, muy grande....para meter niños, maletas, bicicletas o pañales y posiblemente... te quede sitio para tus gafas de sol.



Necesitarás un estómago a prueba de bombas

Amigo mío, tendrás que probar "potitos" repugnantes (para que n se queme el bebé) pero, eso sí, con todas la vitaminas, proteínas y minerales que tu hijo necesita para crecer. 

Tendrás que cambiar pañales sí o sí y te digo que no huele bien, pero sale de tu hijo. 

Tendrás que limpiar vómitos de tu camisa o peor aún, de tu coche y el olor irá contigo durante una semana, porque los niños hacen eso y más.


Y engordarás como ni te imaginas, y no por el embarazo, que le corresponde a tu mujer, sino porque comerás comidas de "hijos": pizzas, hot dogs, hamburguesas, pasta, patatas fritas y dulces.

Y tiempo para quemar calorías haciendo deporte o en el gimnasio, sencillamente no tendrás. Todo tu tiempo también les pertenece a ellos.



Te sentirás el peor padre del mundo

Lo creas o no, a todos los padres del mundo se nos ha caído alguna vez nuestro hijo de los brazos o le hemos dado un golpe sin querer, claro. 

Y, en el momento de la tragedia, todos los padres del mundo hemos mirado el chichón en la cabeza de nuestro hijo, y pensado: “Dios mío, ya lo he desgraciado”. 

Pero seamos realistas: quién no ha sufrido de pequeño, chichones en la frente al caerse de la bici, la cabeza ensangrentada como consecuencia de una "drea" (pelea con piedras consistente en abrirle el cráneo al enemigo), rodillas ensangrentadas jugando al fútbol en un campo de arena y piedras, un diente roto al caer de bruces sobre el suelo o los ojos morados producto de una pelea por la chica que nos gusta del cole. 

Pero aquí estamos, vivitos y coleando y razonablemente espabilados, gracias a que nuestros padres nunca se volvieron histéricos ante "cosas normales de la niñez" ni les dieron más importancia que la que tenía. 

Y qué decir de los suspensos en el colegio o si tu hijo es suplente en el equipo de fútbol. 

Cuidado con volverte un hooligan irascible si piensas que tu hijo tiene que ser el nuevo Nadal o el próximo Ronaldo y porque te enfadarás con él y le gritarás al árbitro, y tu hijo odiará el deporte como respuesta a tu frustración cargada sobre sus hombros. 

Sus fracasos serán los tuyos y te dolerán infinitamente más que los propios.




O el mejor padre del mundo

Disfrutarás de sus éxitos más que si fueran propios, te colmarán de orgullo y satisfacción.

Tu hijo es el mejor que existe, son los profesores o los entrenadores los que no están a su altura. 

Te pegarás con el padre del equipo contrario porque la entrada de su hijo casi "mata" al tuyo y todos sabemos que en el fútbol debería haber un árbitro sólo pendiente de que no tocarán a tu hijo.

O con su profesor, porque tu hijo sacó un 9 en "mates", cuando en casa todo el mundo tiene claro que merece un 10 por su esfuerzo, empeño e inteligencia.

Verás sólo series y películas infantiles

No sabrás cuál es la última película de Robert de Niro pero te conocerás los diálogos de Pocoyó o del Rey León como si los hubieras escuchado un millón de veces ( y créeme: es lo que harás).

De hecho, responderás con diálogos de películas Disney en el supermercado, en el banco y en las reuniones de trabajo. 

El visionado en bucle, una y otra vez sin apenas una pausa de segundos entre una proyección y la siguiente, de todas y cada una de las películas de dibujos animados por las que tu hijo se entusiasma y te hace reponer continuamente, hace que termines respondiendo con acento hispanoamericano mientras tu hijo te dice: ponla otra vez papá!.




Hablarás raro y harás muchas tonterías.


Desde un determinado momento, en el que tu hijo empezará a balbucear sólo tú entenderás lo que tu hijo dice y serás el traductor ante los demás (lo de "papá" no lo dice hasta los dos años, no imagines cosas raras antes: la "p" es una letra fácil de vocalizar).

Te tirarás al suelo a jugar con tu hijo, gatearás, emitirás sonidos guturales sin sentido pero que tu hijo entenderá, te pondrás el chupete en la boca, etc., etc.



Olvidate de tu móvil, ipad o portátil


Desde que tengan un cierto uso de razón, te pedirán todas tus herramientas electrónicas porque se aburren o, sencillamente, se los dejarás para que te dejen 5 minutos en paz, mientras te tomas una cerveza.

Y cuando se rompan (porque se romperán al caer de sus manos), irás a por otra versión más potente y actualizada.




Tu coche estará sucio. Muy sucio


Más vale que no sea para ti una herramienta de trabajo o que no tengas que llevar a alguien respetable, porque a partir de ahora el asiento trasero de tu coche se ha convertido en el almacén de tus pequeños "lechones". 

Sí, sí, lo sabemos: eres un padre estricto y pondrás reglas. 

Te lo advierto: no servirán de nada. “Prohibido comer en el coche, prohibidos los rotuladores en el coche, prohibido vomitar en el coche…”. 

Todo para que el día que tu jefe tenga su coche en el taller y te acabe pidiendo que le acerques se baje de él con una patata frita pegada en el trasero.



Te convertirás en un fantasma nocturno

Bueno, a partir del momento en que tienes un hijo tu vida adulta, tu vida propia, la parte de tu vida que de algún modo te pertenece, sólo tendrá lugar en unos ciertos periodos de tiempo efímeros: cuando el niño esté dormido. 

De manera que, en cuanto el pequeño cierra los ojos y respira hondo en un gesto de satisfacción y profundidad, tu pareja y tú os convertís en fantasmas, salís y entráis casi levitando de su habitación, andáis descalzos, habláis bajito y, si no fuera por las ojeras evidentes, la mancha de papilla en la camisa y porque estáis en pijama, cualquiera diría que sois unos ladrones atracando en la casa.



Dormirás poco o en todo caso, en la oficina

Olvida aquellas maravillosas noches de la vida de soltero, cuando dormías cuánto se te antojaba y que no despertabas en medio de la noche por nada ni por nadie. sólo el sol del mediodía te levantaba.

Una vez que tienes hijos, tus horarios de sueño nunca volverán a ser los mismos, ya sea por el llanto del niño cuando es pequeño, por las pesadillas nocturnas, por causa de una enfermedad o cuando son más grandes por tener que ir a buscarlo a alguna fiesta. 

Es decir, no volverás a dormir lo mismo ni seguido durante los próximos 25 años de tu vida (por ser optimista).

Cuando son pequeños, te despertarás cada tres horas, tres veces: dos, cuando llore y la tercera, para darle de comer.

Según van creciendo, lo harás a las cuatro de la mañana al grito de “¡Mamáaaaaaa, tengo sed!”   (siempre la llaman a ella, pero la que te da con el codo para que te levantes es ella) para ir a la cocina a por un vaso de agua o un cola-cao. 

Todo para volver al cuarto de tu hijo y hallarlo profundamente dormido: ¡Qué mono cuando duerme! Y ya no conciliarás el sueño de nuevo.

Si se te ocurre no responder a la primera, porque estás dormido, volverá a gritar a los 30 segundos: "¡Mamáaaaa, tengo miedo!, entonces te tocará entretenerle contándole un cuento o una aventura y posiblemente (¡seguro!) te dormirás antes que él. 

Pasarás alguna temporada así, durmiendo con él en su cama en vez de con tu mujer.

Peor será cuando crezcan y salgan "de fiesta". Entonces no dormirás nada hasta que no oigas la llave de la puerta o la luz del pasillo a las 7:30 de la mañana. Ellos te dirán: pero ¿qué más te da dónde esté o a que hora llegue? Estoy de fiesta!. Y tú callarás y pensarás: (yo hacía lo mismo).


Hablar con amigos sin hijos será… una tristeza

“Pues sí, tío, anoche estuvimos en el garito nuevo, ese tan de moda y conocimos a unas chicas buenísimas, nos dieron sus números y tal, a ver si las llamamos, y quedamos este viernes con ellas…y ¿tú qué hiciste anoche?”. 

Tras reflexionarlo durante unos segundos, te das cuenta de la triste vida de un padre: anoche cambiaste un par de pañales, preparaste un biberón, acunaste durante mucho rato a tu criaturita y te quedaste dormido sobre la barandilla de la cuna. En fin, un "fiestón".

Tu teléfono dejará de sonar para invitarte a salir "de marcha". Los padres NO hacen "eso".


Ganarás dinero sólo para ellos

Todo el dinero que ganes es de y para tus hijos: desde el momento del nacimiento en canastillas, pañales, papillas, leche, potitos, juguetes, ropa, bautizo, más ropa, guardería, uniformes, más juguetes y más comida, libros, más ropa, colegio, 1ª comunión, más ropa y más comida, paga semanal, viaje fin de curso, más ropa, universidad, boda, más ropa.........

Por eso, se te acabarán los días de comprar para ti. Cuida bien la ropa que tienes en tu armario porque te tiene que durar al menos una década.

Poco a poco y sin darte cuenta, estarás más tiempo mirando las ofertas de ropa de niños que la de adultosTe harás un experto en bodies, patucos, peleles, etc.

Te reirás de todo

Más que nunca en tu vida. De cualquier cosa. De que un globo si lo inflas demasiado, explota, de que tu pareja se ha dado un golpe, del moquito que le sale a tu hijo cuando está acatarrado, de que la caja de los juguetes no cabe en el cajón. De que tu hijo se ríe. De todo.

Te volverás como tus padres, que ya no serán tus padres, sino los abuelos

Rígido, disciplinario con ellos y sobre todo, con los abuelos, a quienes no permitirás los caprichos que por derecho les corresponde dar a sus nietos.

Alucinarás de cómo eran cuando eran tus padres y de cómo son ahora que son los abuelos.

No les reconocerás.




No tendrás vida de pareja

Se acabaron las cenas románticas o las salidas a bailar o con amigos. Tu tiempo pertenece a tus hijos. 

El romanticismo con tu pareja se limitará a mirar juntos de la mano y con ternura a vuestro hijo mientras duerme o juega.

Todas tus actividades girarán en torno a la felicidad y gustos de vuestros hijos, para al cabo de unos años,  se "echen" novia y os abandonen para empezar a hacer lo mismo que vosotros.


Te convertirás en profesor o  en alumno, de nuevo

Tendrás que volver a recordar (si es que puedes) lo qué era el mínimo común múltiplo, las ecuaciones de todos los grados o las vertientes de los ríos españoles. 

Y otras muchas cosas nuevas que no sabias ni que existían.

Los deberes son más cosa tuya que de tu hijo y de ti dependerá que sea un buen estudiante y por ende, un hombre de provecho.



Y aún hay más, mucho más, pero es mejor que lo descubras tú mismo, cuando seas padre.

Pero, sí te digo algo.......VALE LA PENA.



 



No existe nada tan tierno como el amor entre un padre y un hijo.



martes, 8 de julio de 2014

¿TE PREOCUPAS POR TU FORMA DE VESTIR? ¿CUIDAS TU IMAGEN?



Hoy, repasaremos algunas de las pautas ya mencionadas en otras ocasiones, a modo de resumen, para tratar de diferenciar cuando un hombre sabe vestir adecuadamente o, al menos, se preocupa por ello.

A menudo, establezco, de forma inconsciente y automática, pequeñas diferencias entre los hombres que se preocupan por su imagen y los que no. 

Lo primero en lo que me fijo es en el número de botones de la chaqueta y cuál desabrocha; luego, la mirada se clava en el bolsillo de la chaqueta para fijarme si viste pañuelo; después cuello y puños de la camisa; bajo la mirada para apreciar el ancho de los pantalones y por último, los zapatos (forma, color y limpieza). Terminado el examen visual satisfactoriamente, le miro a la cara, para, sin cruzar palabra, decir: eres de los míos.

En resumen, podemos decir que:

Las chaquetas de una fila, ya sea de 2 ò 3 botones, deben llevar el botón inferior desabrochado, a menos que se trate de una chaqueta Paddock, es decir, una chaqueta cuyo botón inferior se encuentra exactamente en la línea de la cintura y el botón superior se encuentra muy cerca del bolsillo de la camisa, en cuyo caso es adecuado abrochar ambos.


   


  



Las chaquetas cruzadas o de doble botonadura, el botón inferior debe ir generalmente abrochado, a menos que quiera manifestar "sprezzatura".


  


 




El chaleco recto debe llevar desabrochado el botón inferior, salvo que sea cruzado o un chaleco de noche. 

Según dicen, esta práctica de desabrochar el último botón, tanto de la chaqueta como del chaleco, proviene del rey Eduardo VII, que era tan gordo que no alcanzaba a abrochárselo y sus súbditos (como casi siempre ocurre en la corte) pensaron que era símbolo de elegancia y siguieron su ejemplo.

Otra explicación a esta costumbre es que pudiera ser la consecuencia del diseño de las primeras chaquetas que se confeccionaban muy largas (hasta la rodilla) y por ello, desabrochando el último botón hacían más cómodo el caminar.

Pero yo prefiero mi propia explicación (sin base científica ni histórica) a este "desabrochado": se trata de una clave tácita y secreta para distinguir a los que llevan traje de forma habitual de quienes simplemente van "disfrazados", en ocasiones. 




    
Siguiendo con los consejos, es preciso evitar el uso de logos visibles o marcas comerciales, sobre todo cuando se viste formalmente; debemos expresar nuestra propia identidad y estilo y no la de una marca comercial. Sólo está indicado cuando vistamos casual o de sport o en la playa y conviene no abusar de ello.


 

Evitar que se vean los hilos o etiquetas y abrir los hilvanes de los bolsillos.


Cepillar el traje antes de salir.

Un esmoquin debe tener sólo un botón, salvo si es cruzado. 

Si usas el cinturón negro, lo adecuado es que los zapatos también sean negros. Si los zapatos son marrones, existe más flexibilidad: puede ser marrón o del color de la corbata, del pañuelo o simplemente un cinturón de varios colores.

Usar cinturón o tirantes, pero no ambos. si el pantalón lleva trabillas, cinturón y si no las lleva, tirantes.

La camisa debe asomar aproximadamente entre un centímetro y centímetro y medio por debajo de la manga de la chaqueta.  En un look perfecto, la distancia de los puños de la camisa debe ser la misma que la que asoma del cuello sobre la parte trasera del cuello de la chaqueta.

Los pantalones de corte completos deben caer sobre el tacón trasero del zapato y crear un leve salto en la parte delantera (empeine). 

Los pantalones con vuelta pueden ser un poco más cortos.

Los hombros de las chaquetas deben quedar sobre los hombros naturales, ni más anchos ni más estrechos. 

A menudo se dice que la corbata debe llegar a la cintura de los pantalones, aunque ello también depende del tiro que tengan los pantalones. En caso de duda, siempre es mejor que quede un poco más corta.

Evitar vestir camisa y corbata sin chaqueta, especialmente camisas de manga corta. Si el cuello de la camisa tiene una tendencia a curvarse, usar las ballenas del cuello.

Los talones y las punteras de los zapatos deben mantenerse siempre en buen estado y se deben limpiar diariamente. 

Reservar los trajes negros para las noches y los funerales.

No utilizar una camiseta blanca bajo una camisa.








Artículo escrito por Alberto Mestre en el blog:" Trajes de Novio CMoyano".