martes, 13 de octubre de 2015

10 TIPOS DE PERSONAS TÓXICAS: VIRUS Y VACUNAS




¿Alguna vez te has sentido fatal después de mantener una conversación con un amigo? ¿te has sentido desanimado y triste después de hablar con él? ¿has dejado de contestar el teléfono a sabiendas de que era esa persona "mono-tema" y tóxica? o acaso has pensado: “¡Madre mía, otra vez éste con su negatividad y pesimismo, con sus desgracias y sus quejas!”. 

La pregunta que uno se plantea siempre después de pasar un rato con las personas tóxicas es: “¿Y yo qué necesidad tengo de aguantar esto?”.

Las personas tóxicas son las que nos contagian cualquier tipo de emoción negativa: pesimismo, negatividad, mal humor, miedo, tristeza, egoísmo, desconfianza, mal genio, envidia, ira, etc. Son como virus que llegan, se expanden, te hacen sentir mal y cuando se alejan, poco a poco, recobras tu estado natural y, con suerte, lo olvidas.
El mundo está lleno de personas tóxicas de diferentes tipos:
Manipuladores
Son difíciles de detectar y pueden pasar desapercibidos. Se muestran amables y afables pero juegan sucio, enredan y mienten, dan la vuelta a las situaciones y te hacen sentir culpable. Contaminan todo lo que está a su alrededor.

Aunque seas consciente de que no tiene razón o que te miente, acabarás cediendo siempre para no sentirte mal. Tu problema siempre será mejor que el suyo.

Virus: contagian remordimiento y culpabilidad.

Vacuna: Corta de raíz sus mentiras, no les dejes salirse con la suya, ni te dejes embaucar o pensarás que eres una presa fácil y sin carácter.

Victimistas
Son los que nunca son responsables de lo malo que les pasa. Siempre echan la culpa de todo a los demás o a las circunstancias.

Si les tratas, llegarás a sentirte mal por tener lo que ellos no tienen.

No hacen más que justificarse a través de la queja. Se sienten maltratados por la vida y abandonados de la suerte.
Virus: contagian tristeza, frustración, pesimismo y apatía.

Vacuna: Ayúdales a buscar soluciones pero evita ser el pañuelo en el que ahogan sus penas. Siempre quieren llamar la atención con sus desgracias, pero son incapaces de actuar o de comprometerse porque es mucho más fácil llorar y lamentarse.

Envidiosos

Siempre buscan aliados para envenenar a otros con sus palabras y sus malos pensamientos. Nunca serán felices. Siempre desean lo que los demás tienen o consiguen e intentarán boicotearlo.

Virus: contagian envidia  e insatisfacción.

Vacuna: Intenta ignorarlos, no seas su aliado, no dejes que contamine tu percepción de las cosas o las personas.

Caraduras

Son los que siempre te están pidiendo favores, pero jamás son capaces de estar atentos a tus necesidades, ni de tan siquiera preocuparse por ti. No mantienen relaciones bi-direccionales en las que entregan y reciben, sólo pretenden recibir.
Siempre hablan de sí mismos, porque egoístas y egocéntricos, y en el momento en el que se deja de satisfacer sus necesidades comienza la crítica y el chantaje emocional.

Virus: producen abuso, atropello, despotismo y contagian resignación.

Vacuna: Ante el vicio de pedir, la virtud de no dar. Debes hacer prevalecer tus necesidades y prioridades sobre las suyas. Una cosa es ser solidario y otra muy distinta estar a disposición de todos y no estar nunca para uno mismo. Aprende a decir NO.

Tiranos

Son personas muy inseguras de sí mismas y, por eso, incitan miedo para dar sensación de que ejercen control y poder. 

Abusan de su superioridad, de su fuerza o de su poder en su relación con los demás

Tratan de someter a todos, humillando, amenazando y disfrutan imponiendo su voluntad. 

Virus: producen acosomiedo y sometimiento y contagian inseguridad.

Vacuna: No te dejes acosar. Haz prevalecer tu autoestima y tu forma de pensar. Denuncia y huye de ellos. Nadie puede limitar tu libertad.

Chismosos

Viven la vida de otros porque no les vale con la suya. Critican a todos. Su vida es demasiado gris, aburrida o frustrante como para hablar de ella, así que destrozan todo lo que les rodea. 

No esperes palabras de reconocimiento hacia los demás ni que hablen de forma positiva de nadie, porque el que a los demás les vaya bien, les frustra como personas. 

No saben competir si no es destruyendo al otro.
Virus: contagian desesperanza, vergüenza, incluso culpa si participas en la crítica. Y la culpa luego arrastra al remordimiento.

Vacuna: No permitas que juzgue o critique a otras personas que no estén presentes. Si lo critica a otros, también te criticará a ti, cuando tú no estés. No entres en su juego ni te identifiques con esa conducta. Dile que no te gusta hablar de personas que no están presentes. No alientes la critica gratuita.

Resentidos
"Piensa el ladrón que todos son de su condición". Todo lo interpretan de forma negativa, a todo el mundo le ven una mala intención.
Viven en un constante ataque de ira, como si el mundo les debiera algo.

Se sienten maltratados injustamente por la vida y por ello, sienten un resentimiento hacia todo y hacia todos.

No soportan que otros tengan éxito, esfuerzo y fuerza de voluntad, porque estas actitude
s de superación les ningunean todavía más.

Virus: producen indefensión, inseguridad, impotencia y contagian ansiedad y negatividad.

Vacuna: Aléjate todo lo que puedas de ellos. Están resentidos con la vida, ya sea porque no han sido capaces de gestionar la suya o porque creen que la suerte no les ha acompañado.
Injuriadores

Disfrutan menospreciando, insultando y desestabilizando emocionalmente a los demás. Siempre son hirientes y buscan dañar a los demás.

Virus: producen dañoinseguridad y pérdida de autoestima y contagian mal carácter, odio y menosprecio.

Vacuna: No permitas las injurias ni las palabras malsonantes o hirientes hacia ti o hacia otros. Intenta hablar con dulzura pero si no surte efecto, evitálos.

Histéricos
Son inseguros, irritables e impredecibles. Siempre se auto-imponen objetivos de difícil cumplimiento, debido a su perfeccionismo. No soportan que nadie sepa más que ellos por lo que buscan el conflicto permanente. 

Sus cambios de humor les lleva a conductas infantiles y a intentar siempre llamar la atención, por lo que son difíciles para la convivencia.

Virus: producen nerviosismoinquietud e irritabilidad y contagian mal rollo, disputas y conflictos.

Vacuna: No "entres al trapo" con ellos. Busca tener paz aunque sea a costa de otorgarles la razón. No caigas en la trampa de hacerles caso.

Psicópatas
No hace falta ser asesino en serie para ser un psicópata. El psicópata es aquel que inflige dolor a los demás sin sentir la menor culpabilidad, remordimiento y sin pasarlo mal.

Parecen encantadores, te dicen todo lo que quieres oír, se interesan por ti haciéndote muchas preguntas para recabar información que utilizarán luego contra ti. 

Mentirán y engañarán para lograr lo que quieren. Fingirán sentimientos que no sienten.
Son los que humillan, faltan al respeto a propósito, pegan, amenazan y provocan que te sientas ridículo, menospreciado, y se cargan la autoestima. Y lo hacen siempre.

Son incapaces de disculparse o de decir “lo siento”.

Virus: producen miedo, humillación y contagian ira y odio.

Vacuna: no permitas que nadie te falte al respeto ni te maltrate ni psicológica ni físicamente. Como personas, todos merecemos un trato digno. Hazte valer.

El que te daña no te quiere; no trates de justificarlo porque nada autoriza en ningún ámbito, la falta de respeto y el maltrato físico y psicológico.
Conclusión

Rodéate de personas de bien, que te quieran y que te lo demuestren, que te hagan feliz, que te aporten positividad y con las que salgas con las pilas recargadas, con las que te hagan feliz y disfrutar, con las que te ayuden y te apoyen. 

Búscalas, porque también existen.












lunes, 5 de octubre de 2015

¿Y SI DAMOS UN PUÑETAZO EN LA MESA Y NOS SALIMOS DEL EURO?





Trece años han pasado ya desde que la moneda única europea, el euro (€) entró en circulación, el 1 de enero de 2002. Desde entonces, la utilizamos más de 337 millones de europeos, en 19 de los 28 Estados miembros de la Unión Europea. 

Pero ¡cuánto echamos de menos a nuestra querida y olvidada peseta! 

La implantación del euro como moneda única de la Unión Europea provocó un aumento solapado (encubierto) de la inflación, especialmente en las capas de rentas medias y bajas, muy superior al registrado por los índices de inflación oficiales publicados por los estados miembros. 

Este incremento se comenzó a percibir poco después de la desaparición del periodo de doble circulación del euro con las monedas nacionales, y perdura hasta nuestros días.

Es lo que se denomina como el "efecto psicológico" del cambio de moneda sobre los precios, que, básicamente, significa que los precios de los productos con un coste de entre 1 y 10 euros, subieron hasta alcanzar una equivalencia de 100 pesetas=1 Euro, es decir, que la vida nos subió de golpe casi un 66% más o que nuestro dinero valía un 66% menos.

Esto es especialmente significativo en el hecho de que a partir de enero de 2002:
  • En el sector inmobiliario, la compra de vivienda habitual subió de golpe un 10% de su valor.
  • En el sector hostelero y de ocio, los precios aumentaron cerca de un 70%, de un día para otro.
  • En el sector energético, los carburantes han ido subido una media de un 4% anual.
  • En el sector alimenticio, los productos básicos ha duplicado sus precios en los primeros 6 años.
  • En los sectores textil, electrónico y automovilístico los precios se han venido manteniendo.
Veamos dos sencillos pero claros ejemplos de cómo la incorporación al euro nos ha supuesto un evidente empobrecimiento de nuestro poder adquisitivo:
  • En el año 2001, degustar una cerveza en un bar o desayunar un café con bollería nos costaba cien pesetas, es decir, 0.60€. Hoy, en 2015, consumir lo mismo nos cuesta 1,80€, como mínimo. Un 333,3€ más, es decir, más del triple.
  • En el año 2001 proliferaron los negocios denominados "todo a cien", que en 2002 no pasaron a denominarse "todo a 0.60€" sino "todo a un euro".
Cada euro representaba menos valor de nuestros antiguos sueldos del finiquitado siglo veinte, pero gracias al endeudamiento familiar de todos los españoles, transferimos este desajuste hacia el futuro. ¡Qué listos fuimos!

Y como dice una canción ochentera de Radio Futura: "el futuro ya está aquí, y yo caí......" y ha llegado más pronto que tarde, y de la peor manera. Es el momento de equilibrar el desajuste, de descubrir que somos bastante más pobres de lo que pensábamos. ¿Cómo? A base de cierre de empresas y recortes de plantillas, de asfixia y recortes en las administraciones públicas, de paro y de vivir peor que hace veinte años. 

Cuando se produce inflación, el poder adquisitivo de todos los salarios menguan y ahorros pierden valor. Cuando la inflación se esconde de la forma en que se ha hecho, los sueldos pagan menos cosas y los ahorros se han devaluado mucho.

Esta pérdida de poder adquisitivo incide de manera significativa en el consumo de las clases medias y bajas, por lo que muchas empresas ha reaccionado provocando un fenómeno denominado "shrinkflation", un neologismo formado por las palabras shrink (encoger) y inflation (inflación). 

Básicamente, las empresas mantienen los precios de venta de los productos, pero a cambio disminuyen el producto o el servicio bien cuantitativamente o cualitativamente, o lo que es lo mismo, mismo precio, menos producto, tal y como pasó en los años 70 justo antes de que la inflación se disparara. 

¡Pero qué listos somos! De nuevo, otro engaño que pagaremos los de siempre, las clases medias y bajas españolas. Vamos de mal en peor, confiando en esta casta política que nos lleva por un camino de destrucción de todo lo que somos.

¿Y si damos un puñetazo en la mesa y nos salimos del euro?



sábado, 3 de octubre de 2015

AMIGOS DE VERDAD





"El verdadero amigo es aquel que te quiere, a pesar de saber como eres."


Amigos de verdad, no hay muchos. Todo el mundo lo sabe, aunque Facebook haya desvirtuado la definición de amigo.

Los amigos verdaderos son esa gente extraña que se acercan a nosotros, nos preguntan cómo estamos y se esperan a escuchar la contestación. 

No tratan de impresionarnos, ríen y lloran contigo, aprecian tus buenas cualidades y olvidan las malas, se interesan de verdad por ti, están siempre en las buenas y sobre todo, en las malas, no te juzgan aunque te rectifiquen, no te condenan aunque te aconsejen, son leales a tu esencia, te dejan espacio propio, te quieren "hasta el infinito y más allá".

Algunos creen que para ser buenos amigos basta sólo con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud. 

La verdadera amistad es como una planta que no se mide por lo alta o ancha que sea, ni tampoco por las flores que muestre sino por la profundidad de sus raíces. 

Es necesario "regar la planta", es decir, mantener contacto continuo, compartir vivencias de ayer y de hoy, hacer planes de futuro, mostrarse apoyo mutuo, realizar juntos hechos concretos, divertirse y reír. Pero sobre todo, perdonar mucho.

¿Quien no ha oído el dicho "dime con quien andas y te diré quien eres"?. Si, los amigos nos definen, son la imagen de lo que somos, de lo que queremos ser y a veces son la combinación de nuestras virtudes y deseos.

Los amigos son el arco iris de nuestra vida: nos la alegran después de la tormenta.


Un amigo de verdad se preocupa altruistamente, no espera nada a cambio. Demuestra su cariño y sus sentimientos, llora y ríe, no se oculta, siempre escucha y aconseja, ayuda y apoya sin pedírselo, es fiable y leal, acepta al otro como es, pide perdón y perdona, siempre está cuando el resto desaparece.

Y tú...¿eres un amigo de verdad?

domingo, 6 de septiembre de 2015

DELEGAR: 4 CLAVES PARA SOLUCIONAR 4 PROBLEMAS



Uno de los problemas por los que muchos líderes fracasan en desarrollar una tarea es no darse cuenta que siempre es mejor contar con la ayuda de un equipo: delegar. 

Pero una buena delegación requiere cierta habilidad porque existe un gran defecto muy común en los líderes: la mentalidad de que “si quiero que se haga bien, lo mejor es que lo haga yo mismo”.

Cuando una persona lidera grupos, ni puede ni debe intentar hacer todo; primero, porque es imposible y segundo, porque esta actitud no da resultados.

En el proceso de toda tarea exitosa existe un momento, en el que ésta crece a un nivel tal que resulta imposible que una sola persona lo lleve adelante de manera eficiente. 

Es el momento de la selección del equipo. Al llegar a esta etapa, muchos líderes tienden a cometer algunos de los siguientes errores de gestión, errores que son comunes pero afortunadamente evitables:

1. Problemas para delegar

Algunos líderes a veces tienen y dan  la sensación de “saberlo todo” porque después de todo, “es su negocio”. 

Pero cuando trabajamos en equipo, la delegación es fundamental para obtener fruto. 

Para que haya crecimiento, el líder necesita entrenar a otras personas y darles la libertad para hacer el trabajo asignado bajo una supervisión.

Delegamos tareas con el fin de cumplir la misión de la organización. Delegar eficientemente es delegar las tareas adecuadas (no todas las tareas son delegables) en las manos competentes.

2. No ser accesible al equipo

Algunos líderes a veces parecen “demasiado ocupados” para atender a su equipo. Tienden a reunirse más con otros que con sus propios colaboradores o si lo hacen con estos no se les escucha lo necesario.

Ser accesible a tus colaboradores siempre es muy positivo e inteligente, pues ambas partes tienen objetivos en común: asegurar el cumplimiento de la tarea según las expectativas y sin sobresaltos.

3. No actualizar tus conocimientos

El conocimiento es muy dinámico y cuanto más conoces, más descubres lo que necesitas saber. Todo líder tiene que tener la mente abierta para ampliar el conocimiento en lo que atañe a su labor.

Y el conocimiento se puede obtener: externamente mediante libros, expertos en la materia, etc. o internamente, escuchando y conociendo los talentos de los colaboradores.

4. No saber motivar o desmotivar

Un buen líder debe saber lo que motiva a su equipo para dar lo mejor de si, para trabajar más eficientemente. Es erróneo suponer que su responsabilidad y el propio trabajo son suficiente motivación.

Pero más grave es la desmotivación. Esta sucede a menudo cuando un líder plantea trabajos a sus colaboradores sin marcar de forma concreta lo que se necesita o lo que se quiere. Una vez finalizado la tarea, el líder la revisa y pone reparos en todo. 

Es ahí cuando surge la desmotivación porque el ayudante se viene abajo. Ninguna persona puede hacer su trabajo correcta y eficientemente si está desmotivada.

Para tratar de paliar estos problemas, podemos aplicar estas sencillas sugerencias:

1. Establecer el objetivo

¿Qué hay que hacer? ¿Cuál debe ser el resultado final? ¿Por qué os pido hacerlo? ¿Cuál es el proceso? Este es el momento donde hay que ser lo más específico posible. Establecer las expectativas, lo que se espera de ellos, para que nadie tenga dudas de lo que se les exige. Incluso, haz preguntas para asegurarte de que las otras personas entienden lo que les estás pidiendo que hagan. A continuación, permite que hagan preguntas para aclarar los detalles. Pero marca los procesos. No dejes que trabajen sin definir qué hacer y luego deshagas lo que hayan hecho.

2. Establecer una fecha límite

Las misiones sin plazos tienden a no realizarse. Siempre surgirán otras prioridades y eclipsarán la tarea original. Es preciso establecer límites: Si no es urgente, dales un poco más de tiempo para completarlo. Si no es preciso establecer una fecha límite, permíteles que te digan cuando lo harán. Existe una estupenda aplicación de gestión de listas de tareas llamada Wunderlist que puedes descargarte y que te será muy útil.

3. Realizar un seguimiento de control. 

Esta es una de las cosas que más olvidan hacer los líderes. A medida que tu confianza en las otras personas aumente, dejarás de hacer esto sistemáticamente. Pero siempre será necesario. Es necesario que eches un vistazo al asunto para asegurarte no sólo que se está haciendo, sino que se está haciendo correctamente y según lo acordado y esperado. Esto no quiere decir que el líder desconfíe, sino que busca la mejora continua.


4. Buscar la retroalimentación

La parte más importante de la delegación es que produzca feed-back. No tiene por qué ocurrir siempre (sobre todo, si ya os conocéis lo suficiente) pero sí a menudo.

Si todo marcha bien, díselo. Si todo marcha mal, díselo.

Si todo ha ido bien, se cumplen las expectativas o incluso si se superan, díselo. Si no se han cumplido, díselo.

Habla con ellos, es esencial tanto el hecho de que sepas como se está haciendo (o como lo ha hecho), como el que el equipo sepa cómo lo está haciendo(o como lo ha hecho).

Si no cumplen las expectativas y no se lo dices, la próxima vez que delegues ocurrirá lo mismo o puede incluso que no delegues en ellos. Entonces, el que no cumplirá las expectativas como líder serás tú.



lunes, 31 de agosto de 2015

"TRAER POR LA CALLE DE LA AMARGURA"


El origen de la frase "traer por la calle de la amargura" viene de muchos siglos atrás. Hace referencia a la existencia en Madrid de una estrecha callejuela (llamada calle de la amargura), de apenas 35 metros, que iba desde la calle Mayor y desembocaba en la plaza Mayor, hoy llamada siete de julio.

Por allí era por donde pasaban los prisioneros condenados a muerte en su trayecto desde la cárcel, situada en la Plaza de la Villa, hasta la Plaza Mayor para ser ajusticiados. Unos últimos pasos en vida, un paseo amargo y con un triste y definitivo final.

Amargarse y amargar a los de tu alrededor sin hacer nada por evitarlo es el camino de la derrota, de la rendición, a un triste desenlace. Es mucho más sencillo que enfrentarse a la negatividad y solucionar el problema, pero también es muchísimo más perjudicial para nuestro yo individual y social.

“No valgo para nada”, “todo me pasa a mí”, “nadie me entiende, o “el mundo está contra mí” son algunos de los pensamientos negativos que de vez en cuando nos rondan la cabeza. 

No se trata de que nadie pueda tener un mal día, todos lo tenemos. Pero alentar el victimismo, los sentimientos de tristeza crónicos, refugiarnos continuamente en el lado negativo de las cosas y no mirar el lado positivo desemboca en una espiral de tristeza, antipatía y desánimo que afecta a la salud, felicidad y bienestar de uno mismo y de los que nos rodean. 

Aprender a detectar esta negatividad –tanto en nosotros mismos como en los demás– y saber cómo afrontarla o eliminarla es una tarea que requiere un gran esfuerzo pero que no es imposible.

Mensajes auto-destructivos

¿Te oyes a ti mismo diciendo “no puedo”, “no soy lo suficientemente bueno”, “soy un fracasado” o “no tengo lo que hay que tener”? 

Si es así, acalla esa voz interior negativa y esos mensajes autodestructivos porque si anulan tu confianza, disminuyen tu rendimiento, acaban con tu potencial positivo y, sabotean cualquier posibilidad de triunfo. 

No permitas que tu mismo seas tu mayor enemigo,

Situaciones revertidas

¿Siempre ves la botella medio vacía? Debes saber que nunca está medio vacía, siempre está completamente llena: la mitad puede que sea sólo agua pero la otra mitad también contiene algo: aire. Nunca puede ser “nada”.

La forma en la que te relaciones y afrontes tus circunstancias, ya sean positivas o negativas, es lo que determinará que sea una experiencia positiva o negativa.

Si eliges revertir las situaciones negativas a positivas, éstas te harán más fuerte, más feliz y más seguro de ti mismo. No existe el país de las maravillas ni tú eres Alicia. La perfección no existe, al menos en la tierra.

Actitudes diferentes

¿Piensas que hagas lo que hagas, todo es inútil? o ¿imposible de cambiar o de afrontar?

Si quieres que algo sea diferente, que algo cambie, no puedes hacer siempre las mismas cosas. Si algo no funciona en condiciones normales, cambia de táctica. No te empeñes contra viento y marea. 

Huye de lo convencional, haz cosas diferentes, sé imprevisible. Busca planes pero que puedan será aleatorios en un momento determinado.

Comparaciones odiosas

¿Sueles compararte con otros? ¿Piensas que otros siempre tienen mejores situaciones, mejor suerte? ¿Te auto-compadeces?

Lo más común y fácil para sentirnos mal es compararnos desfavorablemente con los demás. Claro que nunca lo hacemos con los “iguales” sino que tendemos a hacerlo con los que consideramos “superiores”. 

Siempre pensamos que lo del vecino es mejor. Es la llamada “comparación social negativa”. Nunca nos fijamos en quien sufre situaciones mucho más penosas que las nuestras, de falta de salud, de problemas económicos o de adicciones. Siempre vemos a los “perfectos”, a los que la vida les sonríe.

Estas comparaciones en lo que desembocan es en estrés, ansiedad, estados de depresión y la toma de decisiones autodestructivas”. ¿Merece la pena?

Recuerdos del pasado

¿Te sorprendes diciendo: “Cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”? Qué gran falacia! Qué gran engaño! Qué artimaña más burda para mantenerse atrapado en el pasado y en la inacción!

Arrepentirse siempre de lo que hicimos o peor aún, de lo que no hicimos, sumergirse en lo que pudo ser y no fue no conduce más que a la autoflagelación mental sobre algo que ni siquiera sabemos si realmente habría salido tal y como nuestra mente negativa nos relata. 

No sabemos si habría sido mejor, sólo que esa huida de los problemas que debemos afrontar hoy, parece reconfortarnos, pero no es más que una excusa irreal. 

Victimismo culpable

¿Crees que siempre la culpa es de los demás? ¿Piensas que tú siempre “ejecutas”, “operas”, “te comportas” a la perfección? ¿Estás abonado al victimismo? 

Es cierto que, con demasiada frecuencia, nos topamos con personas complicadas, tóxicas, manipuladoras, vagas, envidiosas, egoístas, desafiantes, narcisistas, mentirosas... Lo más sencillo es pensar que ellos son los culpables de nuestros problemas y nosotros somos las víctimas, pero, esta actitud, aunque justificada, es reactiva y nos debilita, nos atenaza y nos destruye.

El victimismo es la “silenciosa desesperación”, es la “frustración provocada” y perpetúa la amargura, el resentimiento y nos condena a la falta de poder de decisión y actuación. Una víctima injustificada siempre se regodea en la culpa, siempre está dándole vueltas a lo que pasa o a lo que pasó, no aprende de los errores y nunca es consciente del daño que se ha podido causar para para poder evitar que se repita.

Fracaso perfeccionista

¿Te saca de quicio equivocarte? O ¿Qué otros se equivoquen o que no obren como tú crees que deben?

El miedo a cometer errores y a fracasar siempre va asociado al perfeccionismo: Pensar que uno no es lo suficientemente bueno ejerce una tremenda presión sobre uno mismo para conseguir algo que evita siempre alcanzar la felicidad. Lo mismo ocurre si se lo exigimos a quienes nos rodean.

Ponerse metas y trazar objetivos es motivador, pero buscar la perfección, conseguirlo todo a la primera y hacerlo sin fallos es imposible, para ti y para cualquiera.

Por lo tanto, es absurdo exigir la perfección a uno mismo y a los demás. Primero porque, simplemente, no es un concepto humano ni está a su alcance. Y segundo, porque está científicamente demostrado que existe una estrecha relación entre el perfeccionismo y la infelicidad.

domingo, 30 de agosto de 2015

DIARIO DE UN EX FUMADOR: UN TOUR EN AGOSTO (4)


Por fin, después de un tour de 30 días, hemos llegado a la meta con el maillot amarillo. Pero esto no acaba aquí.

El resultado del éxito en la intención de eliminar el hábito del tabaco es proporcional a la importancia que se le quiera dar a este paso. El proceso de dejar de fumar pasa por unos primeros treinta días en los que es necesario que uno mismo tome conciencia del proceso que está viviendo pero además, su propio entorno debe ser también partícipe. 

No hay espacio para el engaño. Continuamente aparecerán en la mente multitud de excusas para volver al hábito pero una cosa es segura: No  es posible “fumar un poco”. Quien fuma un cigarro al día tiene la misma adicción a la nicotina que quien se fuma un paquete entero. No caigas en el tópico del "fumador social", eso no existe. O fumas o no fumas. Punto.

Es fundamental no bajar la guardia y disfrutar de una nueva vida de nuevas sensaciones, olores y sabores, pero además…alienta el orgullo de vencer al enemigo, de pasar de ser dependiente a ser libre

Todo está en la mente. Pensar que es imposible dejar de fumar sin ayuda (pastillas, parches, chicles, acupuntura, etc.) es una excusa, cuando menos infantil. Sí se puede. 

No es fácil pero la clave está en evitar la tentación de fumar ese siguiente cigarrillo y por supuesto, no ceder al débil pensamiento de que no pasa nada por fumar solo uno. 

No se trata de ningún mérito, es más bien un pulso hacia el auto-convencimiento de ser más fuerte que el hábito.

Tras un mes sin humo noto que mi cuerpo, poco a poco, se está deshaciendo de todas las toxinas que ha inhalado y que se han acumulado en mis órganos a lo largo de los 30 años que he estado fumando.

El índice de monóxido de carbono en mi sangre ha disminuido a la mitad y el nivel de oxígeno y la presión sanguínea han vuelto a la normalidad.

No obstante, el riesgo de infarto, tanto cerebral como cardíaco, y el de cáncer de pulmón siguen siendo altos, pero no pienso en eso, al menos no ahora.

Apenas me queda rastro de nicotina en el cuerpo. Mi olfato y mi gusto vuelven a ser normales. Mis bronquios se han relajado y he aumentado el nivel de energía. La tos, los estornudos y los problemas respiratorios se han disipado y mi capacidad pulmonar ha aumentado aproximadamente un 10%.

El "craving" o el deseo irrefrenable de fumar va desapareciendo día a día. Noto una clara mejora en la capacidad pulmonar, mi piel ha recuperado la elasticidad y el brillo natural que había perdido a causa del tabaco, vuelve a estar hidratada evitando las arrugas prematuras.

A partir de hora entramos en una nueva etapa: el más que probable aumento de peso durante el primer trimestre, por lo que el siguiente reto será recuperar la forma física mediante la actividad deportiva.

Buenas razones para no recaer

Existen algunas buenas razones para no volver a fumar un cigarro. 

La primera es mi saludEn España, el hábito de fumar se lleva por delante cada año la vida de 55.000 personas, como si cada día, un avión con 150 pasajeros se estrellara sin supervivientes. 

Y de paso, y día tras día, ese mismo avión acabara con la vida de otras siete personas, fumadores pasivos que pasaban por ahí. 

El tabaco es responsable del 80 al 90% de todos los cánceres de pulmón y éstos acaban con la vida del paciente en un horizonte de 5 años en el 85% de los casos.

La segunda es mi bolsillo.El ahorro económico que me ha supuesto dejar de fumar un paquete diario oscila entre 150 y 200€ mensuales, que supone al año cerca de 2.500€. 

Si lo multiplico por los 30 años que llevo fumando, la cifra asciende a 75.000€. ¡Qué barbaridad!


La tercera es volver a disfrutar de una vida llena de sensaciones puras y gratificantes, olores, sabores, calma, paz, afrontando con más seguridad los problemas, recuperando la seguridad de uno mismo, la autoestima.

Es un orgullo dejar de ser un bicho raro en las casas de los no fumadores, que se gasta un dineral, que huele fatal, tiene los dientes amarillos y el aliento apestoso, la piel seca y grisácea, los dedos amarillentos, una tos mañanera constante, mocos con resto de alquitrán, con alto riesgo de enfermedades respiratorias, cardiovasculares o cáncer.

Y la cuarta es un pensamiento positivo:  Ahorro vida y dinero. La gente inteligente no fuma!!!!



viernes, 28 de agosto de 2015

UN MATRIMONIO FELIZ


"El matrimonio feliz consiste en enamorarse muchas veces de la misma persona".
Mignon McLaughlin


El Papa Francisco dice que "no existe matrimonio perfecto, ni familia perfecta ni padres perfectos, ni hijos perfectos. Todos tenemos quejas y decepciones y por ello es necesario el ejercicio del perdón.  Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios. El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente. Es por eso que la familia tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad."

A menudo echando un vistazo a nuestro alrededor vislumbramos el gran mal del mundo actual: parejas destrozadas, matrimonios hundidos y familias rotas. Vivimos en la época de la obsolescencia programada en la que lo que no funciona se tira, se cambia y se reemplaza. Es el tiempo del matrimonio de yo, donde dos personas han de satisfacer por separado las expectativas de cada uno, viven juntos pero se comportan de forma individual, es el matrimonio del egoísmo.

Lo peor de todo es que muchos de ellos piensan que, cuando surgen los problemas (porque surjen) separarse es el remedio, que el divorcio es una solución, cuando en realidad se trata de un  mal, de un fracaso. 

Es un mal porque no restaura sino que reprocha, es un mal porque no beneficia a nadie, es un mal porque no sana sino enferma. Es un fracaso de vida porque sólo tenemos una, es un fracaso de libertad porque nadie está obligado a casarse, es un fracaso de sentido común porque buscamos motivos que nos desunen en lugar de buscar los que nos unen, es un fracaso de compromiso porque no mantenemos nuestra palabra... 

Groucho Marx decía que "El matrimonio es la principal causa de divorcio." y es cierto: para separarse, antes hay que estar unido. El secreto del matrimonio está en la unión; una unión no sólo contractual, social o física, sino una unión espiritual, de fe y de confianza.

Algunos fuimos educados de una forma en la que cuando algo no funciona o se rompe, no se tira a la basura, intentamos arreglarlo, lo que no implica que sea fácil. Se empieza con la teoría, que es el enamoramiento y se sigue con la práctica que es la convivencia.

Yo sigo casado con mi mujer después de 30 años de convivencia (26 casados y 4 de novios). 

El único mérito que encuentro a mi matrimonio es la perseverancia de pensar cada día las razones que me motivaron un día a unirme a ella, a confiarla mi vida, a tener fe en ella y como consecuencia, a amarla

Mis preguntas claves son: lo qué vi un día ¿soy capaz de seguir viéndolo ahora? ¿amo para ser amado?¿perdono para ser perdonado? más que pensar si ella es la persona correcta ¿soy yo la persona correcta?

Desde mi punto de vista, una de las razones para un matrimonio duradero es la capacidad de sorprender al otro. La sorpresa se consigue mediante el sentido del humor y la alegría y son las defensas ante la rutina y el aburrimiento. Y para eso hace falta fuerza de voluntad porque la sorpresa y la alegría no vienen por inspiración divina; es necesario trabajarlas.

Otra es, sin duda, "caminar juntos de la mano, uno al lado del otro". Cuando uno va un paso delante y otro, uno detrás, el matrimonio no "anda" bien. Cuando uno antepone su "yo" al "nosotros" se cruza la frontera que va del amor al egoísmo. Y el egoísmo es incompatible con la convivencia.

Otra es luchar contra la falsa creencia que cada uno debe poner el 50% para que la "cosa funcione". Error!!!! Cada uno debe poner el 100% para que el matrimonio funcione.

Otra, muy importante, es caer en la cuenta de que el verdadero amor no se encuentra, se construye. Es un quehacer diario, como respirar, ducharse, comer o dormir. El matrimonio no siempre es un camino de rosas, no es siempre un brillo del sol. 

El matrimonio es compartir el paraguas y sobrevivir juntos a la tormenta. Es un continuo agradecer en lugar de un continuo quejar, un incesante sonreír en lugar de un perpetuo enfado, un eterno amar en lugar de un constante odiar. 

Y la última es que un matrimonio feliz es cosa de tres: tu pareja, tú y Dios.





-Dedicado a mi querida mujer, en nuestro vigésimo sexto aniversario de bodas-